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Un murmullo de estorninos: ¿una parvada de millones o un solo organismo?

Ecosistemas

Por: Pijamasurf - 12/04/2016

¿Superorganismos que emergen de la complejidad de la información integrada?

Este video muestra el vuelo milimétricamente coordinado de miles de estorninos, algo sumamente hermoso aunque por momentos aterrador: se les llama "sol negro", un sol dinámico que echa vuelo en el crepúsculo. Fue captado por Jan van IJken en Holanda y se conoce como un murmullo, algo que puede apreciarse claramente en el video.

El vuelo coordinado de estas aves, que parecen formar un ave gigante como el mítico pájaro simurg, ha generado especulación sobre lo puede considerarse un superorganismo. Un organismo emerge de componentes más pequeños unidos por una función colectiva, pero aun así los límites no están claramente establecidos. Por ejemplo, nosotros estamos compuestos de miles de millones de células individuales, cada una de ellas compuesta por partes inidviduales. La gran mayoría de estas células en realidad no son humanas, sino que son bacterias que coexisten en nuestro interior y realizan funciones importantes para nuestro organismo. Incluso, las mitocondrias de nuestras células parecen haber sido bacterias que fueron integradas a otras células, en lo que se conoce como endosimbiosis. Podemos considerar nuestra piel el límite, pero nuestra piel es permeable a millones de microorganismos que se integran a nuestro superorganismo. 

Se ha sugerido la existencia de superorganismos, como puede ser la Tierra misma (teoría de Gaia), o algunos sistemas meteorológicos en particular, o grandes colecciones de individuos que tienen una integración de información compartida, como puede ser un bosque o un arrecife de coral. Así podemos jugar con la idea de que es posible tener organismos emergentes, especialmente si tomamos la idea de que la conciencia surge como resultado de la complejidad e interconexión de un sistema. Tal vez podríamos argumentar que estas parvadas de estorninos son en realidad un volátil superorganismo, que surge y desaparece.

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Esta maravillosa especie, una de las de mayor tamaño en el reino de los insectos, nos revela algunos de sus más íntimos secretos.

A lo largo y ancho de Nueva Zelanda vive una criatura muy parecida a los grillos conocida como weta. Estos insectos pueden parecer atemorizantes al principio pero, si se les ve bien, son criaturas hermosas y fascinantes.

Son una especie muy antigua, pues se calcula que la edad de estos insectos es de 180 a 190 millones de años, es decir, sobrevivieron a varios períodos geológicos y a la extinción de los dinosaurios.

Se han encontrado más de 70 especies, la más grande, el Weta gigante, puede llegar a tener el mismo tamaño de una palma, mientras que los más chicos miden 5cm. Habitan en el suelo, los árboles, las cuevas, los pastizales y los arbustos.

No poseen alas pero cuentan con mandíbulas para triturar su comida. Sus funciones dentro de la cadena alimenticia son similares a las de los ratones; suelen esconderse en el día y salir por las noches para alimentarse de vegetación, deshechos y otros insectos enfermos o muertos.

Su clasificación es difícil; se han encontrado pocos especímenes de algunas variantes. Actualmente están amenazados por la reducción y modificación de su hábitat natural y la introducción de animales ajenos al entorno (como ratas, gatos o erizos).

Al sentirse amenazados, los machos son especialmente agresivos y usualmente levantan sus patas posteriores cubiertas de espinas. Los weta machos cuidan de un número de hembras que esconden sus huevos entre la vegetación. 

Son capaces de invernar mediante la criptobiosis, es decir, se llevan a un estado de suspensión animada en el que desaparecen sus signos vitales y conservan intactas sus células congeladas para despertar en primavera. Sin duda son uno de los insectos más interesantes de Oceanía. En el siguiente video puedes ver un poco más del weta: