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Imágenes de parejas aburridas en una época anterior al smartphone (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 04/04/2016

Esta serie fotográfica de Martin Parr muestra que antes, cuando no existían los teléfonos portátiles, las personas no hacían otra cosa más que vivir su aburrimiento, sin analgésicos, estoicamente

Vivir juntos en el mundo significa en esencia que un mundo de cosas está entre quienes lo tienen en común, al igual que la mesa está localizada entre los que se sientan alrededor; el mundo, como todo lo que está en medio, une y separa a los hombres al mismo tiempo.

Hanna Arendt, La condición humana

Entre los varios usos que tiene actualmente el smartphone (un objeto ya más o menos imprescindible de la vida cotidiana) se encuentra uno que en términos metafóricos podríamos definir como “vía de escape”, una especie de puerta lateral siempre a la mano y disponible para esos momentos en que parece que no tenemos nada qué hacer. Estamos a la espera del transporte público en la calle, o sentados en un lugar porque nos citamos con una persona, quizá incluso cuando descansamos por la tarde o la noche después del trabajo: en esos “tiempos muertos” se ha vuelto un acto reflejo, instintivo, llevar la mano a la bolsa del pantalón para sacar nuestro teléfono, desbloquearlo y sólo por llenar el vacío del instante, revisar nuestras alguna de nuestras redes sociales, quizá jugar algo, ver las fotografías que hemos tomado, etcétera.

Esta situación no ocurre únicamente en soledad. Aunque parezca sorpresivo, incluso cuando nos encontramos en compañía de alguien es posible hacer eso: abandonar el contacto cara a cara y, a cambio, centrar nuestra atención en la pantalla de nuestro gadget. Ahora es más o menos habitual ver que en una reunión de amigos, en una fiesta o en una comida familiar llega el momento en que uno de los asistentes comienza a manipular su teléfono y, como por encanto, este gesto se esparce, otros se contagian y de pronto, en un momento, eso que era convivencia mutua se transforma en aislamiento e individualidad.

¿Por qué pasa esto? Una respuesta posible la encontramos no en documento contemporáneo sino en una serie fotográfica de principios de los 90: L'Ennui a' Deux = Bored Couples, del británico Martin Parr.

Como su título indica, el tema de esta serie es el aburrimiento en una manifestación muy particular: cuando ocurre en pareja. En los retratos de Parr –que conformaron una exposición en la Galerie Du Jour/Agnes B de París en 1993– se observa a dos personas, presumiblemente unidas por un vínculo afectuoso pero que, a pesar de esto, parecen experimentar una aguda sensación de tedio y hastío por estar ahí. Sin embargo, a diferencia de lo que quizá se vería si esos retratos se tomaran actualmente, los protagonistas de esas imágenes no pueden hacer otra cosa más que soportar la situación, se diría que estoicamente, pues no tienen nada con qué disimularla, hacer como que no pasa; por el contrario, muestran su aburrimiento tal y como es para sí mismos y también para su pareja.

Y esa, quizá, es la diferencia entre aquella época en que no existían los smartphones y la nuestra. Entre otros efectos, es más o menos claro que la tecnología portátil llegó a nuestras manos para distraernos, esto es, para sacarnos de nuestro presente, de la realidad que experimentamos subjetivamente –incluso de esa realidad amorosa que, al menos en teoría, debería ser capaz de mantenernos atentos, estimulados, volcados en el placer que surge cuando estamos con otro.

También en Pijama Surf: ¿Mejor solo que mal acompañado? Las virtudes (y desventajas) de la soltería y la vida en pareja (VIDEO)

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Descubren manuscrito que contiene "receta" de Isaac Newton para preparar la piedra filosofal

Arte

Por: pijamasurf - 04/04/2016

Sir Isaac Newton, cuya pasión secreta fue la alquimia, parece haber intentado obtener "el mercurio de los filósofos"

Sir Isaac Newton, sin duda una de las mentes más brillantes de la humanidad, descubridor de la teoría de la gravedad y de importantes avances en la óptica, entre otros hallazgos, fue durante buena parte de su tiempo un dedicado alquimista, un hombre religioso adicto a las investigaciones herméticas. La faceta de alquimista de Newton ha sido de alguna manera editada fuera o desestimada de la historia oficial de la ciencia, pero constituye una importante parcela de su pensamiento.

Newton fue un meticuloso exégeta de la Biblia y entre otras obras tradujo la Tabla Esmeralda, el misterioso texto hermético que ha sido en sí mismo tratado com una receta metafísica de la piedra filosofal, de la transformación de la materia en espíritu y que contiene el adagio de "como es arriba es abajo, y como es abajo es arriba", el principio de la filosofía analógica.

Recientemente se ha dado a conocer un texto escrito por Newton en el que copia las instrucciones de un reconocido alquimista, Eirenaeus Philalethes, pseudónimo del químico George Starkey, para obtener el mercurio de los filósofos, y hace sus propias antotaciones. El mercurio de los filósofos no es el metal mercurio ni el planeta (en la alquimia, los elementos no deben tomarse literalmente sino como símbolos que encierran una sabiduría en la realización de los adeptos). Este mercurio es en realidad un principio universal, parte de la trinidad compuesta también por azufre (o sulphur) y sal. El mercurio de los filósofos es una especie de disolvente universal, capaz de descomponer las sustancias a su forma simple y pura; sólo los metales puros pueden combinarse para formar nuevos metales y transmutar la materia. La piedra filosofal era una sustancia física y metafísica capaz de llevar la materia a su forma pura --el oro cómo símbolo del espíritu.

El manuscrito en cuestión fue adquirido por el Chemical Heritage Foundation (CHF) y había estado, junto con muchos otros textos de las más de 1 millón de palabras que escribió Newton sobre alquimia, en una serie de colecciones privadas. Lleva el alambicado título de Preparation of the [Sophick] Mercury for the [Philosophers'] Stone by the Antimonial Stellate Regulus of Mars and Luna from the Manuscripts of the American Philosopher. Se cree que Newton podría haber realizado experimentos para obtener este agente mercurial en su laboratorio.

Es poco probable que un hombre de la sabiduría de Newton estuviera realmente interesado por solamente transformar un metal en oro. Recordemos la advertencia del gran alquimista Basilio Valentín: "¡Maldición, maldición a los hacedores de oro!".

Stuart Clark escribe en su blog dentro de The Guardian sobre la importancia del pensamiento alquímico en la obra de Newton:

La creencia de Newton en espíritus y en lo que los alquimistas llamaban principios activos casi seguro fue lo que le permitió concebir la gravedad en la forma matemática que usamos todavía hoy.

En el tiempo de Newton, los filósofos naturales le habían dado la espalda a la astrología y con ella a la idea de que las influencias podían viajar a través del espacio vacío. En cambio, los impulsos debían de ser transmitidos a través de cosas tocándose entre sí. Así que si había una fuerza que movía a los planetas tenía que hacerlo a través de un medio.