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Histórica imagen muestra cómo un delfín ve a un buzo usando ecolocación

Por: pijamasurf - 04/26/2016

Así nos ven los delfines con sus rayos de sonido

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La fascinante capacidad de los delfines de ver utilizando ondas de sonido ha sido reconstruida en una histórica imagen donde por primera vez podemos ver con cierta fidelidad cómo somos percibidos por dichos cetáceos.

El físico experto en acústica John Stuart Reid logró generar esta imagen colocando a un buzo en un tanque con un delfín llamado Amaya y grabó la ecolocación que hizo el animal con un aparato de alta resolución conocido como hidrófono. El buzo tuvo que retener su respiración para no bloquear "el rayo" de sonido del delfín, el cual es una especie de radar natural.

Las grabaciones fueron transformadas en imágenes por el laboratorio CymaScope, que utiliza un aparato que logra detectar las ondas de sonido en el agua y traducirlas en patrones geométricos 

"Cuando un delfín escanea un objeto con un rayo de sonido de alta frecuencia, cada clic captura una imagen, de forma similar a como una cámara toma fotografías. Cada clic es un pulso de sonido puro que se modula por la forma del objeto", explicó Reid.

 

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Ahora los investigadores intentarán descubrir si los delfines comparten estas imágenes como parte de un lenguaje basado en representaciones visuales. Así que ya sabemos cómo nos ven esos cetáceos. Sólo falta aprender de ellos a usar "rayos de sonidos" para explorar el ambiente.

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¿Por qué nos atraen las personas problemáticas? Alejandro Jodorowsky tiene una conmovedora respuesta

Por: pijamasurf - 04/26/2016

Una inquietante pero al mismo tiempo esperanzadora respuesta de Alejandro Jodorowsky respecto de por qué a veces nos sentimos atraídos por personas que sólo nos provocan problemas

Desde cierta perspectiva, las relaciones personales se nos pueden aparecer como una suma de instantes placenteros, gratos, amorosos. Estamos con nuestros amigos, nuestra pareja, quizá incluso nuestra familia, y consideramos que vamos a mantenernos en la cresta de la ola, por decirlo de algún modo, siempre en el éxtasis y la satisfacción. Ahora parece ser que esa es una de nuestras tendencias de conducta, apartar con desagrado todo aquello que nos disgusta, incluso si se trata de una relación, incluso si esa relación tiene otras cualidades que sí colman nuestro deseo –por decirlo así.

En La agonía del Eros, Byung-Chul Han señala la negatividad propia del amor y sus derivaciones. Podría decirse, con cierta malicia, que no hay amor sin negatividad, pues en el amor también hay arrebatos, celos, temores, incluso cierto grado de violencia, todo ello porque en el corazón del amor reside su cualidad esencial: que se trata de un (des)encuentro con el otro, con quien siempre nos encontramos en tensión porque justamente es alguien que es distinto a nosotros.

Sólo que, nos dice Byung-Chul Han, tal parece que actualmente no recibimos de buen grado la diferencia y, más bien, queremos vivir en un perpetuo infierno de lo igual. Al amor se le desarma, se le liman las uñas y los dientes para dejarlo en la indefensión de la positividad, como si siempre todas las relaciones amorosas tuvieran que ajustarse a una “fórmula de disfrute”. “De ahí que deba engendrar ante todo sentimientos agradables. No es una acción, ni una narración, ni ningún drama, sino una emoción y una excitación sin consecuencias”, nos dice el filósofo.

Sobre esta dicotomía, en esta ocasión quisimos recuperar una breve reflexión de Alejandro Jodorowsky a propósito de algo que coloquialmente podríamos llamar “relaciones problemáticas”. Todos los vínculos amorosos tienen su negatividad, según hemos expuesto, sus problemas, pero no menos cierto es que ciertos vínculos son más problemáticos que otros. “El encuentro de dos personas es como el contacto de dos sustancias químicas: si hay alguna reacción, ambas se transforman”, dijo alguna vez Carl Gustav Jung, pero quizá cabría agregar que algunas de esas reacciones son explosivas, fulminantes, perturbadoras.

¿Por qué sucede esto? A ese porqué es adonde apunta la aseveración de Jodorowsky. Veamos:

La posición de Jodorowsky al respecto es interesante pues, contrario a lo que podría esperarse –un consejo complaciente, una recomendación moralizante, él va un poco más allá y hace ver cómo esos problemas vinculados con una relación en especial son como el trampolín que nos lanzará a otro punto de nuestro propio desarrollo, idealmente uno que signifique un progreso para nosotros, un avance en nuestra propia evolución.

En otro sentido, quizá se alcanza el punto en el que por fin podemos comprender lo que nos advierte Byung-Chul Han: “La fuerza de la negatividad consiste en que las cosas sean vivificadas justamente por su contrario”.

 

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