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¿El secreto de la felicidad está en las albercas comunales?

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/19/2016

La felicidad y la salud podrían estar depositadas en meterse a la alberca con las personas de tu pueblo (al menos así es para los islandeses)

El New York Times tiene una fascinante pieza sobre la arraigada práctica de las albercas comunales en Islandia. No sólo estas piscinas al aire libre son sumamente hermosas sino que cumplen una importante labor de integración social y educación para este maravilloso país, realmente único en el mundo.

Al parecer todos los pueblos en Islandia tienen al menos una alberca comunal; algunas son muy sencillas y otras cuentan con tinas calientes de múltiples niveles o resbaladillas "sumamente peligrosas, del tipo que la cultura americana apretada nunca permitiría". Se dice que si no tienes una pisicina, entonces no eres un pueblo. A la par existen numerosas aguas termales que ofrecen baños relajantes y curativos todo lo más por los hermosos paisajes de nieve, mar, volcanes y demás en los que están incrustadas. 

Estas piscinas llamadas sundlaugs son herencia de finales del siglo XVIII, cuando se instituyó una campaña de educación masiva para prevenir los frecuentes accidentes mortales que estaban ocurriendo debido que Islandia es un país de navegantes y marineros, los cuales tienen mucho contacto con el agua en embarcaciones y debían paralelamente estar al nivel de estos riesgos en sus aptitudes para nadar. Actualmente los islandeses están orgullosos de sus albercas y consideran que es un deber meterse al agua pese a que pueda estar a temperaturas heladas (y he ahí, quizás, una de las ventajas: la disciplina y una cierta templanza que se desarrolla).

El artículo concluye que de hecho las piscinas --y la acción social de pasar el tiempo zambulliéndose en contacto con la naturaleza y los compañeros-- son entendidas en Islandia como parte esencial del bienestar e incluso podría decirse que son la clave de por qué este país, pese a estar tan al norte y tener grandes temporadas de oscuridad, es un lugar en donde existen altos índices de bienestar real, no meramente económico. Así podemos entender las prácticas un tanto "populistas" de gobernantes latinoamericanos que instituyen albercas comunales en grandes urbes. Pero hay algo que nos hace unirnos con los otros en las albercas, pasar un rato y encontrar una medicina acuática.

 

Visita el artículo del Times para ver la belleza de estas albercas bajo los cielos islandeses

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Trabajar más de 25 horas a la semana te puede estupidizar: estudio

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/19/2016

Existen funciones cerebrales que se debilitan cuando se destinan a laborar más de 25 horas a la semana; lo dice la ciencia

Los antiguos cánones del individuo hipertrabajador, presumiendo una productividad avasalladora y dedicándose de forma compulsiva a sus labores, parece que pronto dejarán de definir a una persona ejemplar y, en cambio, podrían comenzar a ser sinónimo de poca salud e incluso de un pobre desempeño mental. Lo anterior se debe a que el cerebro humano, si desea mantenerse en óptimas condiciones, no debería dedicarse más de 25 horas a la semana al modo laboral. 

El Institute of Applied Economic and Social Research recién publicó los resultados de un estudio que revela que emplearte más de ese número de horas a la semana puede resultar dañino para tu cerebro, ya que a partir de esa frontera tus funciones cognitivas comienzan a debilitarse. Uno de los investigadores que participó en el estudio --el cual evaluó a 6 mil 500 personas, Colin McKenzie, declaró al respecto: "Los resultados sugieren que para maximizar el funcionamiento cognitivo de una persona, un trabajo de medio tiempo es mejor". 

En cuanto al caso de los "maratonistas laborales", aquellos que trabajan más de 60 horas semanales, sus funciones cerebrales reflejaron un desempeño peor que aquellos que no trabajan nada:

Para el funcionamiento cognitivo, trabajar demasiado es peor que no trabajar en absoluto. Al principio el trabajo estimula las células de tu cerebro. En algún punto el estrés asociado a las labores tanto físicas como psicológicas se detona y eso va en detrimento de los beneficios que puede implicarte trabajar.  

Ahora, también vale la pena recalcar que el gusto que tengas por tu trabajo debe influir significativamente en este tabulador. Quizá esta medición se refiere al modo tradicional de empleo que, como hemos sugerido anteriormente, quizá ya sea un modelo obsoleto. Y aquí no podemos evitar recordar la máxima de Confucio que dice: "Haz lo que amas y no habrás trabajado un solo día en tu vida".

¿Y tú, cuánto trabajas?