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Arqueólogos descifran el menú de la última cena de Cristo

Por: pijamasurf - 03/26/2016

El episodio conocido como La Última Cena fue en realidad bastante distinto a como lo hemos imaginado, de acuerdo con arqueólogos italianos

La Última Cena es sin duda uno de los episodios más representativos de la historia del catolicismo. Se trata de la última reunión de Jesucristo con sus discípulos, los 12 apóstoles, 1 noche antes de su muerte en la cruz. Sin embargo, más allá de las incontables representaciones artísticas de este suceso y de algunas referencias bíblicas, poco se sabe a "ciencia cierta" de él.

Un estudio realizado por dos arqueólogos italianos, Generoso Urciuoli y Marta Berogno, centrado en las costumbres gastronómicas y la cocina palestina de aquella época, concluyó que es muy probable que el menú que Cristo y sus apóstoles degustaron haya constado de fabada, cordero, aceitunas, hierbas amargas de la región, pan sin levadura, salsa de pescado, dátiles y un poco de vino aromatizado. Además, lejos de la representación habitual que tenemos de este convivio, en aquella época la gente no se sentaba en una mesa rectangular sino que se reunían en el suelo, sobre cojines y alfombras. 

Para extraer estas conclusiones los investigadores cruzaron referencias bíblicas, textos judaicos, antiguos documentos romanos e información arqueológica para determinar los hábitos culinarios que dominaban en Jerusalén en aquellos tiempos. 

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De cómo la ropa es capaz de modificar nuestras habilidades cognitivas

Por: pijamasurf - 03/26/2016

Los pilotos, políticos y médicos saben bien que el traje crea al personaje, pero parece ser que existe una razón psicológica para este efecto

La idea de que para "ser" hay que "parecer" puede abordarse desde muchos sentidos pero, ubicándonos desde la moda y el vestido, el hábito sí hace al monje, al menos desde una perspectiva psicológica. Según un estudio publicado en Social Psychological and Personality Science, la gente que utiliza ropa formal para completar una serie de tareas presenta un mejor desempeño cognitivo que si lo hiciera en ropa informal.

La corbata y los mocasines para hombres o los tacones y el traje sastre para las mujeres, además de ser instrumentos de opresión del patriarcado en cuanto transforman los roles de género en disfraces, tienen la capacidad de empoderar a sus usuarios y darles más confianza en sus propias habilidades y conocimientos, mejorando la creatividad (o la percepción de la misma). No sólo los demás notan que nos hemos esforzado en vestirnos --con lo que se interpreta que le damos seriedad a nuestro trabajo y a las situaciones sociales-- sino que perceptualmente nosotros mismos nos sentimos más presentes y concentrados.

Pero la ropa formal no es el único ejemplo del hábito que hace al monje: los atletas que utilizaron ropa roja durante los juegos olímpicos de 2004 ganaron más medallas que los que vistieron cualquier otro color; una investigación publicada en el Journal of Sport ande Exercise Psychology mostró que usar rojo también permitió que los fisicoculturistas levantaran mayor peso. 

Por último, un estudio del Journal of Experimental Social Psychology encontró una correlación entre el uso de batas de doctor y la percepción de inteligencia. A un grupo de voluntarios se le dieron batas, diciéndoles que eran de médico, y a otro grupo se le dieron las mismas batas, diciéndoles que eran de pintores "de brocha gorda". La gente a la que se le dio bata "de médico" tuvo mejores resultados en pruebas cognitivas complejas que los que tenían la bata de "pintor"; según los investigadores, las asociaciones de inteligencia que se relacionan con los médicos, a diferencia del trabajo manual asociado a pintar casas, hizo que los participantes "se creyeran el personaje", por así decirlo. Pero tal vez no haya diferencia para nuestro cerebro entre lo que es y lo que parece ser...