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Un ensayo en video de alquimia andrógina: Lena Platonos - "Bloody Shadows from Afar" (dir. Diego Barrera)

Magia y Metafísica

Por: pijamasurf - 02/21/2016

En su nuevo video Diego Barrera hace una ofrenda con imágenes, entregando su masculinidad al altar de la "matriz sacra"

En buena parte de las tradiciones esotéricas se habla de que el ser humano original --como arquetipo de la totalidad-- era un ser andrógino. Sabemos que Platón habló de esto cuando hace mención en El banquete de una raza de "hombres que habían sido formados por el Sol; mujeres por la Tierra; y la raza mixta de andróginos por la Luna". En la alquimia esto se encuentra con una alteración: el alma humana, la piedra filosofal, es la hija del Sol y la Luna (la Luna siendo en este caso el principio femenino), el ser humano completo ha reintegrado estas dos partes en una sola y es imagen del Adam Kadmon de los cabalistas.

Sobre el andrógino arquetípico, Madame Blavatsky señala en La doctrina secreta que en el futuro, en su culminación, la raza humana no será ni masculina ni femenina sino que habrá conformado una entidad espiritual, andrógina, coagulación de la unidad. 

De manera un tanto curiosa, el poeta Samuel Taylor Coleridge escribió: "una gran mente debe ser andrógina". 

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Persiguiendo esta tradición como una obsesión en su trabajo, el artista visual Diego Barrera recientemente lanzó este video para la canción "Bloody Shadows from Afar". En la tradición también de artistas como Kenneth Anger, el video es una especie de rito o encantamiento en el que el autor dirige una intención, una plegaria al altar de la androginia. Las palabras de Lena Platonos en griego evocan una oración dionisíaca secreta en una de esas fuentes habitadas por ninfas y divinidades menores del agua. Barrera ahí ofrenda su propia masculinidad, el fuego en el agua en el vientre, la unión del triángulo descendente con el triángulo ascendente, el matrimonio sagrado que se efectúa en el crisol. Un nuevo nacimiento en la textura amniótica, un embrión espiritual. 

Barrera ha dirigido videos de artistas como Xiu Xiu, Lebanon Hanover y el mismísimo Jim Jarmusch ("The Sun of the Natural World Is Pure Fire"). Es parte también del ensamble de creación andrógina Celestial Twins, junto con Julieta Triangular. Sobre su más reciente pieza, Barrera comentó: 

Esta pieza nace como la continuación de mi estudio en los llamados ritos de androginización, ritos de entrega simbólica de la “masculinidad” que operan en lo abstracto, como lo es la entrega de la leche en los arroyos, rito de los hijras en la India. La búsqueda infinita del Andrógino Alquímico, del regreso a la unidad de las fuerzas, a la androginia original, un biohombre recorre un viaje hacia el principio húmedo y femenino, a través de las aguas mercuriales, aguas espirituales y de purificación. Posterior a la unidad, al origen, viene la división, la dualidad en la que nos encontramos inmersos, los partidarios del falo, del macho, no comprenden la coexistencia de las fuerzas. Reconduzcamos el elemento masculino a la matriz sacra.

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Según Leonardo, la vida permanece latente aun en los cuerpos muertos. Incorporarlos ritualmente al flujo de la vida era parte de las creencias médicas y mágicas de muchos pueblos y culturas (y no en una antigüedad remota)

 

[caption id="attachment_107508" align="aligncenter" width="300"]Saturno devorando a un hijo, Francisco de Goya, 1819 Francisco de Goya, "Saturno devorando a un hijo" (1819)[/caption]

Cuando pensamos en caníbales e ingesta de carne humana a menudo vienen a la mente escenas de Hannibal Lecter, leyendas de tribus perdidas en el Pacífico que devoran a sus enemigos y otra serie de referencias atravesadas por el tamiz de la ficción y la fantasía. El canibalismo es uno de los temas tabú por excelencia, pero durante mucho tiempo fue parte integral de las prácticas mágicas y médicas de muchos pueblos.

Aunque los sarcófagos más famosos sean los egipcios, la palabra es griega: proviene de sarkós, carne, y phagein, el acto de comer. La palabra "mummy" (momia) aparece en numerosos textos ingleses del siglo XVII, desde John Donne hasta William Shakespeare y Edmund Spencer. Su significado se ha oscurecido con el tiempo, pero según investigadores como Richard Sugg, "mummy" es un pedazo de carne, hueso o tejido humano de algún tipo, utilizado en medicina o magia. Tal vez por eso durante estos siglos se dio un auge inusitado de robo de tumbas, entre las cuales estuvo la del mismo Shakespeare.

La ingesta de sangre humana suele relacionarse con prácticas vampíricas, pero durante las ejecuciones públicas del Renacimiento los pobres se acercaban a beber copas de sangre de ejecutados por una módica suma. Según Sugg, "el verdugo era considerado un gran curandero en los países germánicos". Paracelso recomendaba beberla fresca, pero existieron recetas que enseñaban a conservarla en forma de ungüento o mermelada para tratar problemas circulatorios. Bajo la misma lógica (descrita por Sir J. G. Frazer como "magia simpática"), un fragmento de cráneo diluido en alcohol podía aliviar la jaqueca, así como la ingesta de testículos podía aumentar la potencia sexual de los hombres.

Otra explicación de la ingesta de carne y restos humanos está en que para la medicina de la Edad Media y el Renacimiento, el espíritu era parte de la fisiología: las partes del cuerpo están ligadas al alma aun después de la muerte. Por ello, Leonardo da Vinci escribió que "preservamos nuestra vida con la muerte de otros. En una cosa muerta la vida insensata permanece y cuando ésta se reúne en el estómago de los vivos, recobra sensibilidad y vida intelectual".

En las culturas nativas de América la carne humana es también alimento de los dioses, y los sacrificios humanos tenían un sentido celebratorio más que mórbido, como fue presentado por los evangelizadores durante la Conquista. En América como en Asia, no era extraño que los ritos funerarios involucraran la ingesta de partes del cuerpo de los familiares muertos. Según la investigadora Beth A. Conklin, el canibalismo en América se diferencia de los europeos precisamente porque predominan las relaciones de parentesco, mientras que en el viejo continente la ingesta de carne era vista como algo impersonal, valioso por los atributos (¿fetichizados?) de la sangre o los huesos vistos como ingredientes mágicos, aunque meramente instrumentales, sin importar la relación de parentesco entre quien come y quien es comido.

La práctica cayó en desuso paulatinamente durante el siglo XVIII, aunque los remedios que incorporaban partes del cuerpo siguieron vigentes (y no regulados legalmente) hasta principios del siglo XX. Cuando la ciencia separó lentamente la medicina del sustrato mágico probablemente perdió una importante fuente de sentido ritual, pero ganó en especificidad y efectividad: la transfusión de sangre y el trasplante de órganos son formas sublimadas de resurrección en las cuales un cuerpo incorpora (aunque sin comérselo) partes de otro cuerpo como si fuera suyo.

 

(Con información de Smithsonian)