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Joven diseñador crea una nueva y más amigable versión de la Biblia desde Kickstarter

Por: pijamasurf - 02/15/2016

¿Diseño innecesario o actualización largamente pospuesta? Con más de mil 500 años de historia, las Sagradas Escrituras del cristianismo fueron sometidas a un proceso de rejuvenecimiento

Inspirado tal vez por la cifra adánica de su nombre, el diseñador editorial Adam Lewis Greene, de 29 años, se propuso rediseñar completamente la tradicional Biblia para volverla no sólo un libro de lujo sino un libro legible --un objeto para amantes de los libros (cabe recordar que biblos en griego significa justamente "libro") más que para seguir funcionando como libro de referencia o enciclopedia de bolsillo.

¿Pero qué hay de malo con la Biblia tal y como estaba? Según Adam, el diseño de las biblias no ha cambiado sustancialmente en 200 años: cada página está separada en dos columnas para maximizar la cantidad de texto que puede albergar cada caja, lo que no siempre ayuda a la legibilidad; por otra parte, la partición en versículos, las referencias cruzadas y todo el aparato crítico que acompaña a las biblias hacen que casi cualquiera de las versiones canónicas sea una pequeña enciclopedia de bolsillo, a costa (siempre según Lewis) de restarle placer al mero acto de leer.

Para Greene, criado como católico, la Biblia es "el más grande libro de Occidente", por lo que no se explica que no haya sido objeto de un rediseño sustancial. Con esto en mente, hace 18 meses abrió un proyecto en Kickstarter para solicitar 37 mil dólares, con los que se comprometía a entregar su versión de la Biblia en una exquisita edición de 4 volúmenes, cuidados hasta el último detalle. Pero la tarea se tornó realmente bíblica cuando Adam recaudó más de 1.4 millones de dólares y tuvo que ingeniárselas para producir 20 mil pedidos.

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A su entender, las versiones enciclopédicas y cúbicas de la Biblia no hacen mucho por transmitir a sus lectores las increíbles historias de la tradición judeocristiana; en ese sentido, el cristianismo puede verse como una secta radical en torno a un libro sagrado. ¿Por qué entonces no hacer de ese libro un objeto hermoso o por lo menos legible? La traducción fue otro detalle renovado en la edición de Lewis, donde expresiones anacrónicas encuentran nuevas formulaciones, más adecuadas al inglés del siglo XXI.

Por si fuera poco, la Biblia rediseñada contará con su propia tipografía, hecha por Greene con el fin de ser utilizada solamente en este libro. Esta, según dice, ha sido la parte más difícil de su labor: diseñar a mano un alfabeto hecho a la medida de su empresa sagrada. No se trata de un proyecto esencialmente distinto al del filósofo, traductor y poeta francés Henri Meschonnic, quien se propuso a finales del siglo XX traducir el Antiguo Testamento para barrer con la carga ideológica impuesta por los intereses económicos y sociales del cristianismo en sus diferentes fases sobre el texto original; así, donde los traductores dicen "virgen" Meschonnic traduce "la joven", además de muchos otros casos. La Biblia, uno de los libros de texto más ampliamente difundidos en el mundo, sigue cambiando al igual que sus lectores.

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Teatro en Chicago adapta la novela "2666" de Roberto Bolaño en montaje de 5 horas

Por: pijamasurf - 02/15/2016

¿Es posible traducir la experiencia de una novela tan ambiciosa como "2666" a un montaje de 5 horas con intermedio, algunas de cuyas partes fueron filmadas como película?

Esta nota podría comenzar con un personaje bastante bolañesco: Roy Cockrum de 58 años, actor, director, se hizo sacerdote hace unos años y tomó voto de pobreza, sin saber que inesperadamente ganaría 153 millones de dólares en la lotería.

Recordando un viaje a Londres y una obra que le pareció particularmente poderosa, Cockrum decidió que si alguna vez tenía dinero lo invertiría en las artes; por ello, poco después de recibir su premio, se dedicó a visitar teatros en Estados Unidos y hablar con directores que pudieran necesitar dinero para producciones ambiciosas. Ahí entran otros dos personajes, el director Robert Falls y el dramaturgo Seth Bockley.

Falls supo por primera vez del novelista chileno Roberto Bolaño en un viaje a Barcelona en 2006. La publicidad de la novela abarrotaba las calles, y los carteles de 2666, con sus exóticas cruces rosas, lo movieron a leer las más de mil páginas del libro. Años después, un sacerdote millonario tocaría a su puerta para conocer sus proyectos más irrealizables.

2666 de fue publicada por primera vez en 2004, poco después de la muerte de Bolaño. Estaba dividida originalmente en cinco secciones que serían, cada una, un libro separado. Sin embargo fue editada en una sola pieza y lanzada al mercado. Probablemente la expresión anterior es la más acertada: a partir de su muerte, el boom Bolaño cundió entre las mesas de novedades, a lo que siguieron traducciones y la romantización de la figura por parte de editoriales y lectores por igual.

La novela en sí es bastante demandante, puesto que va y viene entre multitudes de personajes, retratos oníricos, historias de la Segunda Guerra Mundial y discusiones sobre todo, desde literatura hasta deportes. ¿Son adaptables los recursos de una novela tan ambiciosa al espacio teatral? ¿Esta "traducción"-adaptación promoverá más la lectura y disfrute de la obra de Bolaño o será sólo la puntada de un sacerdote excéntrico que quería donar algunos millones para las artes? ¿Los gringos sabrán ver algo más que las espectaculares cruces rosas en el desierto, exotizando la tragedia de las mujeres muertas en Santa Teresa/Ciudad Juárez? El reto no es menor: en 2008, Alex Rigola montó en Chile 2666, con un planteamiento similar al montaje de Chicago: cinco pequeños espectáculos de 1 hora que conformaran una unidad. Cuando se le preguntó qué hubiera pensado Bolaño de su montaje, Rigola dijo: "creo que se hubiera cagado en mí y en mi familia".

Aunque su estreno está programado para este mismo año se sabe que tendrá secciones enteras en formato de video, lo que seguramente hará todavía más "espectacular" el montaje. Aquí una entrevista con Falls y Bockley acerca del proyecto, para LitHub.