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10 documentales en Netflix para desafiar tu realidad (y un truco para acceder al catálogo de EEUU)

Por: pijamasurf - 01/29/2016

Una cualidad que tiene el cine documental es que desafía nuestra noción de realidad, y esta selección lo demuestra

 

En la historia de la cultura, el cine tiene uno de los lugares preponderantes como canal de comunicación y transmisión de ideas, entre otras razones porque los tiempos y los recursos del cine guardan semejanza (hasta cierto punto) con los mismos de la realidad: la presentación sucesiva de las imágenes, la exposición de las ideas con voz e imagen, el registro de actos concretos como lo harían la mirada y otros sentidos. El cine, por supuesto, no es la realidad, pero a veces se le parece.

Así, por ejemplo, en el caso del cine documental, probablemente el género más “realista” de cuantos han surgido en su historia y que si bien ha acompañado al cine desde su origen, en la época moderna adquirió formas bastante ambiciosas, didácticas y aun vanguardistas.

A continuación compartimos una selección de documentales elaborada por Megan Youngblood para el sitio hyperallergic, los cuales tienen en común que pueden encontrarse en la plataforma Netflix, que tanta popularidad ha ganado últimamente. Si acaso no aparecen en tu buscador por razones de restricciones geográficas, al final incluimos una forma de tener acceso al acervo de Estados Unidos, el más completo en cuanto a servicios.

 

Style Wars (Tony Silver, 1983) 

Un registro de la cultura hip hop desde el punto de vista de sus practicantes y un par de detractores.

 

Exit Through the Gift Shop: A Banksy Film (Banksy, 2010)

Para muchos, un falso documental (o mockumentary, según el juego de palabras en inglés) con el que Banksy se burló ingeniosa y agudamente del mercado del arte por medio del descubrimiento y ascensión de Thierry Guetta, un despreocupado vendedor de ropa defectuosa convertido en aclamado artista callejero.

 

Beautiful Losers (Aaron Rose y Joshua Leonard, 2008)

bl“Vidas desperdiciadas, frustradas, sin finalidad alguna. Quien decide abandonar el camino trillado, acepta un grave albur. Son muchos los llamados, pero pocos los escogidos”. Esas palabras de William Somerset Maugham en su novela Al filo de la navaja bien podrían ser el epígrafe o la presentación de este filme en el que sus directores narran la historia de un colectivo artístico cuyos integrantes (entre otros, Shepard Fairey) quisieron hacer de la marginalidad su campo de acción, pero pronto la realidad misma les hizo percatarse de que aun el arte participa de los circuitos y la lógica del mercado.

 

Bill Cunningham New York (Richard Press, 2010)

Uno de los polos occidentales de la moda es sin duda Nueva York, una ciudad que también tiene fama de cosmopolita y extravagante. Y uno de los testigos infatigables de ese fenómeno ha sido Bill Cunningham, un legendario fotógrafo del New York Times, amante del detalle y el storytelling, cuya historia se cuenta en este documental.

 

Jean-Michel Basquiat: The Radiant Child (Tamra Davis, 2010)

Tamra Davis conoció a Basquiat en 1985 y de ese encuentro obtuvo un poco de material fílmico, mismo que se convirtió en el punto de origen de este recorrido por la vida del artista.

 

Our City Dreams (Chiara Clemente, 2008)

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¿Qué significa ser mujer en el mundo del arte? Esa es la pregunta que Chiara Clemente intenta responder en esta película siguiendo la labor de tres artistas residentes en Nueva York. El tono de la película es más inspiracional que crítico, vale decir.

 

Ai Weiwei: Never Sorry (Alison Klayman, 2012)

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Si el arte es sobre todo disidencia, quizá hay pocos en nuestro tiempo que encarnen ese cometido como Ai Weiwei, el artista chino que ha plantado cara al régimen de su país no sólo con inteligencia sino también con estética. Este documental sigue la trayectoria de Weiwei desde que las autoridades chinas lo liberaron de su aprehensión en 2011.

 

Indie Game: The Movie (James Swirsky y Lisanne Pajot, 2012)

En cierta forma Internet potenció el mundo de lo “indie”, esa promesa de que un proyecto puede iniciarse con medios propios e irrumpir en el mercado gracias a recursos como el crowdsourcing. El documental explora esta situación en el caso del desarrollo de videojuegos.

 

The Woodmans (Scott Willis, 2010)

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Francesca Woodman es una de las fotógrafas más inquietantes del siglo XX. Una mujer que quiso retratar la identidad de las mujeres y que, sirviéndose de un estilo muy personal (fotos desenfocadas, tonos sepias y oscuros, desnudos, etc.), consiguió comunicar una mirada sobre la feminidad y sus fantasmas. Woodman además perteneció a una compleja familia de artistas, lo cual posiblemente influyó en la decisión de su suicidio a los 22 años. Todo ello, entre otras cosas, se explora en el documental.

 

Waste Land (Lucy Walker, 2010)

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¿Puede la basura aparecer de pronto exhibida en un museo? Con esa misión, Vik Muniz y otros 10 colaboradores suyos escarbaron en el tiradero más grande del mundo, Jardim Gramacho (en las afueras de Río de Janeiro), hasta encontrar cosas que pudieran ser la materia prima de obras de arte contemporáneo. Esa conversión es el motivo central de este filme.

 

El truco para acceder al catálogo de EE.UU. de Netflix

Una de las desventajas del uso de Netflix está la limitante geográfica del acceso a todo su acervo. Entre otras formas de burlar este obstáculo, una de las más sencillas está en hola!, una app que permite conectarte desde una VPN distinta a la de tu país de residencia. 

 

También en Pijama Surf: Una selección de buenas películas que puedes ver en YouTube (y un par de sitios con muchas más opciones)

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Oficialmente en Islandia se adora de nuevo a Odín, Thor y otros antiguos dioses nórdicos

Por: pijamasurf - 01/29/2016

Más de 2,500 personas en Islandia han vuelto al culto de los antiguos dioses nórdicos, y en poco tiempo edificarán un templo para honrarlos.
[caption id="attachment_105696" align="alignright" width="240"]5_gangan-e1337265571856 Hilmar Orn Hilmarsson con miembros de Asatruarfelagid[/caption]

Muchos de nosotros estamos familiarizados con el panteón nórdico. Por diversas fuentes que van desde la cultura pop hasta la ópera, conocemos los nombres y aun detalles particulares de Thor, Odín, Loki y otras deidades, criaturas y territorios de dicha mitología. Sin embargo, en todo momento lo consideramos eso, una serie de personajes ficticios que surgieron en cierta cultura y que, como en otros casos, pasaron a formar parte de cierto imaginario colectivo, a pesar de que alguna vez formaron parte de una religión reconocida e incluso mayoritaria.

¿Alguien podría, ahora, rendir culto a esas divinidades? Por extraño que parezca, la respuesta es afirmativa. Desde hace un tiempo, la asociación Asatruarfelagid, con sede en Islandia, promueve la adoración religiosa de las divinidades nórdicas. Ese es el caso de un grupo de personas en Islandia que, desde hace poco tiempo, han revivido la adoración religiosa de esas divinidades por medio de la asociación Asatruarfelagid, la cual no sólo cuenta ya con numerosos adeptos (cerca de 2 mil 500), sino que también recientemente consiguió fondos económicos y permisos gubernamentales para construir un templo en honor a los aesir, algo que no sucedía desde hace cerca de mil años, cuando la población islandesa fue evangelizada.

Cuando dicho recinto se edifique en Reikiavik, la capital del país, servirá como lugar de celebración de los rituales religiosos usuales: matrimonios, funerales, bautizos, etc. Al respecto Hilmar Orn Hilmarsson, sumo sacerdote de Asatruarfelagid, declaró: "Pienso que nadie cree en un hombre tuerto que monta un caballo de 2.5m. Consideramos esas historias como metáforas poéticas y manifestaciones de las fuerzas de la naturaleza y la psicología humana". Lo cual, en cierto modo, es la definición esencial de casi cualquier religión.