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Una guía pesimista para 2016

Por: pijamasurf - 12/21/2015

Repasar algunas de las probabilidades más funestas en términos de economía y política puede ser un ejercicio terapéutico

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Estamos cerca de completar un nuevo ciclo del calendario. Y como suele suceder en estos momentos, los portales de posibilidades se abren de par en par y la incertidumbre, las especulaciones y la renovación de esperanzas toman por asalto el paisaje tanto individual como colectivo. 

Si bien el optimismo tiene indudablemente sus beneficios, sin dejar de mencionar su doble filo, lo cierto es que aunque culturalmente no se nos inculque como tal, el pesimismo también puede desempeñar una función paradójicamente positiva. Es importante entender los riesgos y contemplar la posibilidad de que determinados escenarios empeoren. Esto nos permitirá estar preparados para que, en caso de que ello se materialice, poder reaccionar. En caso de que no ocurra así, entonces tal vez haber adoptado esta actitud, y sobre todo hacer conciencia de que los desenlaces parciales de naturaleza indeseable son también latentes, quizá refuerce nuestro sentido de agradecimiento hacia el rumbo que finalmente tomaron las cosas. 

En todo caso, y a pesar de que cada quien tiene su propia cartografía personal con sus riesgos y respectivas oportunidades, Bloomberg publicó su "Guía del pesimista para 2016", un ejercicio interesante en el cual se analizan algunas de las posibilidades menos deseables alrededor de eventos de relevancia mundial. A continuación te presentamos un breve repaso de esta guía. Reiteramos: no se trata de infundir miedo o alarmar a nadie, sino de hacer conciencia sobre dónde estamos parados y estar atentos a ciertos eventos que pueden impactar de forma significativa el escenario global. 

Finalmente, vale la pena mencionarlo, resulta curioso cómo lo que es una amenaza en términos de mercado representa una rica brisa de aliento en términos ideológicos, en especial para aquellos que no comulgamos en absoluto con el espíritu que reina a través del actual sistema financiero (en este sentido, el pesimismo de unos podría ser completamente esperanzador para otros). 

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Precio del petróleo

Si el precio del barril de petróleo fuera 100 dólares, esto afectaría significativamente la economía mundial; por ejemplo, obligaría a China a entrar en recesión, elevaría los precios de incontables productos y provocaría un aumento de tensión en Medio Oriente. Sin embargo, también fortalecería el mercado de las energías alternativas y haría aún más obvia la necesidad de apostar por otras formas de energía. 

 

Reno Unido abandona la Unión Europea

Según Bloomberg, si esto ocurriese (digamos a través de un referéndum) desestabilizarla la economía europea y obligaría a los británicos a entrar en recesión. Además incendiaría un nuevo referéndum independentista por parte de Escocia, lo cual debilitaría aún más la economía del Reino Unido. 

 

Un gran ciberataque al sistema financiero

Aunque muchos desearíamos algo como esto, por el simple hecho de que canaliza nuestro coraje contra este sistema, aparentemente un suceso así traería consecuencias nefastas en la economía global. Existe la posibilidad de que bloques de hackers provenientes de países como Irán, Rusia o China atenten contra la bolsa de valores de Estados Unidos. Esto provocaría que el valor del oro alcanzara nuevos récords y todos querríamos poseer una compañía de seguridad cibernética ya que sus servicios se revaluarían enormemente.  

 

La xenofobia impera en la geopolítica

Si esto pasara, incentivado por nuevos ataques, entonces podría arrastrar efectos que van desde una virtual renuncia de la primer ministro alemana, Angela Merkel (por su política abierta a recibir refugiados), con la consecuente caída del euro, hasta la posibilidad de que Marine Le Pen alcanzara la presidencia de Francia. 

 

Una década perdida para Latinoamérica

La latente posibilidad de que la violencia y el descontrol florezcan en países como Brasil y Venezuela, además del riesgo de que la economía argentina se desplome una vez más, aunado a que el peso mexicano se encuentra en su postura más débil en la historia frente al dólar, harían que América Latina estuviera cerca de firmar oficialmente una década perdida en cuanto a desarrollo.

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Pionera de la exploración onírica te dice cómo entregarte lúcidamente a las pesadillas

Por: pijamasurf - 12/21/2015

Mary Arnold-Forster explica cómo conocer y entender la formación de sueños y pesadillas nos permite dejar de ser rehenes de ellos, a la vez que hace posible adquirir agencia sobre la manera en que vivimos nuestras imágenes oníricas

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Mary Arnold-Forster es una de las predecesoras desconocidas del actual boom del sueño lúcido. Nació en Inglaterra en 1861 y es sobrina del famoso novelista E. M. Forster, pero se sabe que probablemente participó como espía en la Primera Guerra Mundial, donde lucharon sus hijos. 20 años después de Freud, a los 60 años de edad, Arnold-Forster publica su obra magna, Studies in dreams, donde más que proponer un nuevo método para interpretar los sueños enfatiza la importancia de relacionarnos de manera central y abierta con aquello a lo que más tememos: nuestras pesadillas.

Atacada por incesantes imágenes nocturnas de conspiradores y crímenes de guerra (a menudo portando las infames máscaras antigas que dan su color especial a la Europa de principios del siglo XX), Mary decide que ya no quiere despertar sudando y gritando en medio de la noche, y comienza a explorar las posibilidades de un pequeño mantra: "Esto sólo es un sueño; si despiertas se acabará, y todo estará bien otra vez".

Investigaciones más recientes indican que la repetición de mantras es uno de los mejores ejercicios para alcanzar la lucidez tanto en la vigilia como en el sueño, pues el sujeto aprende a relacionarse con las palabras que integran la frase repetida como si fueran un amuleto. Recordemos el ejercicio de verificación de realidad que hacen los personajes de la película Inception para saber si están despiertos o dormidos: dar vueltas a un pequeño trompo, al igual que repetir un mantra o prender y apagar una luz eléctrica, nos hacen fijarnos en la naturaleza de la realidad, en el presente, a la vez que revelan de manera práctica que los sueños y la vigilia pueden ser intervenidos por súbitos actos de conciencia. 

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En otras palabras, no sólo no estamos a merced de nuestros sueños sino que desconocer la naturaleza de los mismos nos hace propensos a otro tipo de perturbaciones en la realidad de la vigilia, como la ansiedad y el miedo.

En vez de huir de las pesadillas que la aquejaban (el peligro muy real de que sus hijos fueran asesinados en el frente de batalla) Mary decidió entregarse a ellas, pues finalmente las pesadillas participan de la naturaleza del sueño, y esta a su vez de la naturaleza de la conciencia, de la cual no podemos escapar mientras estemos vivos. Este ejercicio le permitió relacionarse de otra manera con sus miedos: "Todo el miedo se había ido; la cómoda sensación de gran heroísmo, disfrutada por entero solamente por aquellos que se sienten seguros, era mía".

Gracias a este movimiento decisivo, Arnold-Forster comenzó a elaborar fascinantes teorías acerca de cómo la memoria a corto y largo plazo termina reflejándose de manera desfasada (cronológica y simbólicamente) en nuestros sueños, y sus descubrimientos son aprovechados por investigadores del sueño, científicos y amateurs:

El elaborado proceso de construcción del sueño se parece mucho al proceso que lleva a cabo la mente durante el día cuando las imágenes pasan rápidamente a través suyo, y una asociación lleva a otra. Sólo durante la noche la imaginación no se encuentra restringida por la disciplina que impide al vagabundeo de nuestras ideas seguir con avidez la pista aleatoria de cada pensamiento aleatorio y sugerencia.

Studies in dreams se presenta, así, como una guía para el viaje en sueños, extrapolando la experiencia de nuestra conciencia a un plano onírico donde todo aparece desfasado o desdibujado mientras no adquirimos lucidez. Una de las habilidades más asociadas al sueño lúcido (y también buscada con más ahínco) es la de volar. Mary también tenía una notoria afición por la ingravidez onírica, y por momentos su libro parece también un ensayo sobre técnicas de vuelo para soñadores:

Luego de pensar mucho tiempo acerca de volar por encima de árboles y edificios, descubrí que estaba adquiriendo el poder de elevarme a esas alturas con cada vez menor dificultad (...) Al hacer un poco de presión o saltar con mis pies me levanté del suelo. Una ligera brazada de mis manos aumenta la velocidad del vuelo, y se utiliza ya sea para ayudarme a alcanzar mayor altura, o bien con el propósito de maniobrar, especialmente a través de lugares estrechos, como a través de puertas o ventanas.

Sin importar si nos interesa dejar atrás las pesadillas o aprender el arte del vuelo onírico, leer a Mary Arnold-Forster es una invitación para explorar con más recursos y herramientas prácticas el universo nocturno que cada uno de nosotros habita durante 1/3 de nuestras vidas: el teatro que comienza a desplegarse en toda su vivacidad cuando cerramos los ojos al irnos a dormir.