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Esta es la playlist que escuchan los pacientes en los estudios médicos con hongos alucinógenos

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 12/26/2015

Música médicamente probada para volar hacia la unidad cósmica por doctores de la Universidad de Johns Hopkins, en sus estudios dosificando psilocibina a pacientes

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La Universidad Johns Hopkins abrió la brecha hace ya más de 1 lustro reanudando con éxito la investigación médica psicodélica al utilizar psilocibina (el ingrediente activo de los hongos alucinógenos) en pacientes en fase terminal. En ese entonces, los investigadores descubrieron que la psilocibina podía ayudar a las personas a lidiar con la muerte y la depresión asociada a sus enfermedades. Con el tiempo, este mismo proyecto ha revelado numerosas aplicaciones médicas y psicoterapéuticas de los llamados "hongos mágicos", incluyendo un porcentaje de efectividad en la terapia para dejar de fumar que supera a cualquier otra técnica o sustancia. Asimismo, otro estudio de Johns Hopkins mostró que una sola sesión de psilocibina tiene efectos duraderos en la personalidad de un individuo, o al menos una sesión bajo su control e inspiración musical. 

Uno de los investigadores vinculados a este proyecto renacentista es William A. Richards, autor del libro Sacred Knowledge: Psychdelics and Religious Experience. Richard describe la importancia que tiene la música en los viajes enteógenos guiados que llevan a cabo en Johns Hopkins:

Hemos aprendido que en sesiones de dosis altas, especialmente en los momentos en los que inician los efectos y en los momentos más intensos, la estructura de apoyo de la música es más importante que la guía o las preferencias musicales del voluntario. En los estados de trascendencia del ego, el perceptor de música cotidiano puede no existir, habiendo entrado en un estado de conciencia unitaria, el cual, según se mantiene, es independiente de las frecuencias sonoras que entran a los oídos a través de los audífonos o las bocinas. Cuando el ego se acerca a su disolución y cuando inicia su reconstitución, sin embargo, las estructuras no verbales de la música pueden proveer un apoyo significativo. Por lo tanto, la sensibilidad al potencial terapéutico de música cuidadosamente seleccionada puede ser un factor determinante en aumentar la seguridad psicológica.

En otras palabras, el autor sugiere que la música permite a algunas personas relajarse cuando empiezan un viaje de hongos o cuando se encuentran batallando un poco con la intensidad del mismo. Una vez que logran entrar y cruzar el umbral hacia el estado enteógeno ("que lleva a Dios dentro"), la música pasa a segundo término.

Según cuenta Richards, la siguiente playlist ha sido desarrollada a través de prueba y error. Está basada en su mayor parte en música no verbal, incluyendo música clásica sinfónica y coral, cantos de la India (los mantras suelen escucharse no como palabras sino como sonidos rítmicos) y una selección más ligera con un poco de jazz y rock hacia el final para bajar hacia la realidad. El investigador resalta la efectividad de las sinfonías de Brahms (como si fuera un soporte de Brahma en la conciencia) y concluye que, durante los estados místicos de una sensibilidad aumentada, "casi cualquier estilo de música puede explorarse con deleite".

Compartimos aquí esta selección con la que los doctores son DJs y aclimatan el espacio para los pacientes. Música fungi para pacientes que se enfrentan a la muerte o que buscan salir de los abismos de la depresión reencantándose con la vida, tocando tal vez alguna fibra divina y retomando el significado, esa gasolina psíquica tan importante para un ser humano. Disfruten de esta delicada, elegante y al final un poco lúdica playlist, cargada hacia la música clásica y hacia los ambientes orientales del yoga y el tantra; una relajación profunda y artística con momentos de euforia y apoteosis, que podríamos llamar incluso metafísica. Nótese la sensibilidad dramática y psicodinámica de la selección:

  

Antonio Vivaldi. Guitar Concerti. Los Romeros, Iona Brown, Academy of St. Mar­tin in the Fields. Philips 412–624–2
Andante, Concierto RV532 en Sol mayor para 2 guitarras, cuerdas y bajo continuo, 3:30
Largo, Concierto RV93 en Re mayor para guitarra, cuerdas y bajo continuo, 3:53
Largo, Concierto RV356 en La menor, 2:20

Paul Horn. Inside the Taj Mahal. Kuckuck 11062–2
“Mumtaz Mahal”, 3:21

Ron Korb. Flute Traveller: A Musical Journey Across Five Continents. Oasis Produc­tions, SOCAN NHCD 205
“Alto Flute”, 2:16

Russill Paul. PM Yoga Chants Gaiam. Relaxation 3142. CD incluido con el libro The Yoga of Sound. Novato, Calif.: New World Library, 2004
“By the Stream”, 10:54
“Om Namah Shivaya”, 2:27

Edward Elgar. Enigma Variations. Leonard Bernstein. BBC Symphony. The Artist’s Album. DGG 457 691–2
No. 9, “Nimrod”, 6:08

Morten Lauridsen. A Robert Shaw Christmas: Angels On High. Robert Shaw. Shaw Chamber Singers. Telarc20 CD-80461
“O Magnum Mysterium”, 6:13

Russian Orthodox Chant. Sacred Treasures III, Hearts of Space. St. Petersburg Cham­ber Choir, 025041111423
“Alleluia, Behold the Bridegroom”, 5:29

Henryk Górecki. Symphony 3, Op. 36. Dawn Upshaw. David Zinman. London Sin­fonietta. Elektra Nonesuch 9 79282–2
Lento—Sostenuto tranquillo ma cantabile, 26:25

Johannes Brahms. Ein Deutsches Requiem, Op. 45. Herbert Blomstedt, San Francisco Symphony and Chorus. London 443 771–2
“Selig sind die, da Leid tragen”, 10:36
“Denn alles Fleish, es ist wie Gras”, 14:33

Johannes Brahms. Symphony 2 in D Major, Op. 73. Leonard Bernstein. New York Philharmonic. Sony. SMK 61829
Adagio non troppo, 10:08

Johannes Brahms. Ein Deutches Requiem, Op. 45. Herbert Blomstedt. San Francisco Symphony and Chorus. London 443 771–2
“Wie lieblich sind Deine Wohnungen”, 5:34

J. S. Bach. Mass in B Minor. Robert Shaw. Atlanta Symphony and Chamber Chorus. Telarc CD-80233
Kyrie I, 10:21
Kyrie II, 4:24

Samuel Barber. String Quartet, Op. 11. Leonard Bernstein. New York Philharmonic. Sony SMK 63088
Adagio for Strings, 9:54

Antonio Vivaldi. Gloria in D Major, R589. Robert Shaw. Atlanta Symphony and Chamber Chorus. Telarc CD-80194
“Gloria in Excelsis”, 2:22

“Et in terra pax,” 5:58

J. S. Bach. Bach Stokowski. Leopold Stokowski. EMI CDM 7243 5 66385 2 5
“Komm süsser Tod”, BMV 478, 5:51

W. A. Mozart. Vesperae solennes de confessore, K/KV339. Kiri Te Kanawa. Sir Colin Davis. London Symphony and Chorus. Philips 412 873–2
“Laudate Dominum”, 5:11

Johannes Brahms. Concerto for Violin and Orchestra in D Major, Op. 77. Jascha Heifetz. Fritz Reiner. Chicago Symphony. HMG 09026-61742–2
Adagio, 8:12

Henryk Górecki. Symphony 3, Op. 36. Dawn Upshaw. David Zinman. London Sinfonietta. Elektra Nonesuch 9 79282–2
Lento e largo—Tranquillissimo, 9:22

Edward Elgar. Serenade for String Orchestra, Op. 20. Mark Elder. Hallé Symphony. CDHLL 7501
Larghetto, 6:29

Gabriel Fauré. Requiem, Op. 48. Choir of St. John’s College. Cambridge. George Guest. London 436 486–2
“In Paradisum”, 3:41

W. A. Mozart, Clarinet Concerto in A Major, KV 622. Jacques Lancelot. Jean-François Paillard. Orchestra de Chambre Jean-François Paillard. Erato 2292–45978–2
Adagio, 7:04

Arvo Pärt. Sanctuary. Richard Studt. Bournemouth Sinfonietta. Virgin Classics. CSC 7243 5 45314 2 2
“Cantus in Memory of Benjamin Britten”, 6:10

Bohuslav Matéj Cernohorsky. Cernohorsky Religious Works. Czech Madrigal Singers. Frantisek Xaver Thuri. Gioia Della Musica. Supraphon 11 1598–2 931
“Quare Domine, iraceris—Memento Abraham”, 8:58

Ludwig van Beethoven. Piano Concerto 5 (Emperor), Op. 73. Leon Fleisher. George Szell. Cleveland Orchestra. Sony SBK 46549
Adagio un poco moto, 8:25

Charles Gounod. St. Cecelia Mass. Barbara Hendricks. Georges Prêtre. French Radio New Philharmonic. EMI, CDC 7 47094 2
Sanctus, 5:18
Benedictus, 3:16

Russill Paul. The Yoga of Sound, Shakti Yoga. Relaxation, CD 3133
“Om Namah Shivaya”, 17:35

Richard Wagner. Tristan and Isolde. Jesús López-Cobos. Cincinnati Symphony. Telarc CD-80379
Prelude and Liebestod, 17:24

W. A. Mozart. Grosse Messe C-Moll. Leonard Bernstein. Chor und Symphonie­-orchester des Bayerischen Rundfunks. Deutsche Grammaphon 431 791–2
“Ave Verum Corpus”, KV618 3:56

Gustav Mahler. Symphony 5. Lorin Maazel. Vienna Philharmonic. Sony SBK 89850
Adagietto, Sehr Langsam, 10:33

Alan Hovhaness. Symphony 2, Op. 132: Mysterious Mountain. Gerard Schwarz. Royal Liverpool Philharmonic. Telarc 80604
Andante con moto, 7:42

Joseph Canteloube. Songs of the Auvergne. Dawn Upshaw. Kent Nagano. Orchestre de l’Opèra National de Lyon. Erato 0630–17577–2
“Bailèro”, 5:36

“Perl’èfon”, 3:09

Richard Strauss. Death and Transfiguration. André Previn. Vienna Philharmonic. Telarc CD-80167
Moderato, 2:20
Tranquillo, 6:03

Russill Paul. The Yoga of Sound, Nada Yoga. Relaxation CD 3133
“Evening Shadows Fall”, 23:29

 

La lista sigue en el sitio de Columbia University...

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La historia del hombre que se trepanó la cabeza para mantenerse en un high perpetuo

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 12/26/2015

La extraña historia de Joe Mellen, el hombre que se hizo un hoyo en la cabeza con la esperanza de entrar en un estado de conciencia más elevado, siguiendo la teoría de un médico pionero

Para muchas personas la vida sólo consigue elevarse y cobrar significado en los estados alterados de conciencia, mayormente estimulados por drogas psicoactivas. Ya sea porque los individuos toman el camino fácil y no invierten en trabajar su propia conciencia de manera "natural" o porque la sociedad nos ha hecho muy difícil encontrar experiencias significativas, místicas o psicodélicas en nuestra vida cotidiana, las drogas ejercen un gran atractivo para aquellos que buscan depurar "las puertas de la percepción".

Sin embargo, en su búsqueda de ese estado de conciencia superior que han idealizado, algunos hacen cosas que a muchos nos parecerían totalmente disparatadas. Tal es el caso de Joe Mellen, un hombre que se hizo un hoyo del tamaño de la punta de un dedo en la cabeza para mantenerse en todo momento en un estado de conciencia similar al que producen las drogas. En un principio esto parece completamente desquiciado (y tal vez lo sea), pero al menos Mellen estaba siguiendo la teoría de un médico y repitiendo un proceso de trepanación utilizado durante milenios entre las clases sacerdotales en numerosas culturas.

Mellen cuenta su historia en el recientemente reeditado libro Bore Hole, de la excelente editorial Strange Attractor. En la cresta de los 60 y siguiendo la ola beatnik, este joven educado en Oxford y Eton (no era ningún "cabeza hueca") tuvo un par de experiencias con LSD que literalmente acabaron volándole la cabeza.

En un momento de enorme entusiasmo por la expansión de conciencia que había vivido en sus experiencias psicodélicas, Mellen conoció al doctor Bart Hughes. Este médico holandés estaba convencido de que el volumen de sangre en la cabeza controla los estados de conciencia de una persona, sugiriendo que al caminar erguidos los seres humanos habíamos perdido cierto potencial de conciencia, colocando el corazón debajo del cerebro. Esto, teorizó Hughes, podía ser medianamente corregido parándose de cabeza, entrando en agua fría después de estar en agua caliente o tomando ciertas drogas. Hughes hacía referencia a que cuando nacemos nuestras cabezas no están del todo selladas (lo que en los bebés es la parte suave de la fontanela), por lo que trepanar la cabeza podía ser una forma de recuperar una especie de conciencia cósmica. Curiosamente, diversas culturas han realizado prácticas de alquimia anatómica interna y externa buscando abrir esta parte del cuerpo que en el sistema de chakras de la India corresponde a sahasrara, la flor de loto de los mil pétalos y la conexión con el espíritu.

Sobra decir que el caso de Mellen es polémico y genera todo tipo de reacciones; muchos lo llaman un consumado idiota y otros se mistifican por la posibilidad de que tenga razón y sea un pionero que ha recuperado una ancestral técnica de expansión de la mente. En una entrevista reciente con Vice, da la impresión de estar bastante lúcido a los 76 años de edad. Mike Jay escribe en su introducción del libro:

Las memorias de Joey Mellen han alcanzado un estatus legendario, han sido llamadas el modelo para el siguiente paso en la evolución humana, denunciadas como un clásico ejemplo de los peligros de la experimentación con drogas y contadas interminables veces como una irresistible anécdota de alta locura. Se ha vuelto el non plus ultra de la expansión de conciencia, la marca radical de los 60 psicodélicos.

Mellen explica que cuando se cierra el cráneo finalmente, el cerebro deja de poder expandirse y pulsar: "La pulsación es suprimida y la sangre pasa sin pulsar. Es por esto que todos nos queremos drogar. Queremos regresar a este estado en la juventud en el que teníamos más espontaneidad, vida y creatividad. Extrañamos eso. Es el paraíso perdido". Aparentemente, el hoyo en la cabeza permite que exista más oxidación de glucosa y una mejor circulación, lo que en su teoría incrementa la conciencia. 

Suena interesante, aunque quizás poco científico (después de todo, la ciencia tampoco entiende muy bien la conciencia todavía). De cualquier forma, no recomendamos que te hagas un hoyo en la cabeza sólo porque quieres sentir siempre esa sensación de tu primer viaje psicodélico. Antes de eso, quizás vale la pena mencionar que Mellen tuvo varios intentos fallidos en su autotrepanación y que fueron bastante sangrientos. Él mismo no recomienda tratar de hacerlo.

Amanda Feilding también se trepanó la cabeza. Aquí habla sobre su experiencia y, aunque no recomienda hacerlo, sí señala que la ciencia debería investigar esto y no sólo desestimarlo como una locura.