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El sarcasmo puede incrementar la creatividad (sí, claro)

Por: pijamasurf - 12/08/2015

No importa si lo das o lo recibes: el sarcasmo es una forma de comunicación (una segunda lengua para algunos) e incluso un tipo de pensamiento que favorece la creatividad mediante el humor sutil y afilado

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El novelista Francis Scott Fitzgerald afirmó en alguna ocasión que: "La señal de una inteligencia de primer orden es la capacidad de tener dos ideas opuestas presentes en el espíritu al mismo tiempo y, a pesar de ello, no dejar de funcionar". Esta aseveración parece confirmada por un estudio publicado en la revista Organizational Behavior and Human Decision Processes, realizado con un equipo conjunto de las universidades de Harvard, Columbia y el centro INSEAD, que trató de demostrar que los comentarios y frases sarcásticas aumentan la creatividad.

Gracias a más de 300 voluntarios (hombres y mujeres), los investigadores hallaron que "el sarcasmo puede estimular la creatividad, la generación de ideas, perspectivas, o soluciones novedosas y útiles a problemas. Como creía Oscar Wilde, puede que el sarcasmo represente el nivel más bajo del ingenio, pero hallamos que ciertamente cataliza una forma más alta de pensamiento".

Y es que el sarcasmo es capaz de dotar a las conversaciones de ligereza y de humor en algunas de sus expresiones, mientras que en otras se utiliza para burlarse de los demás asumiendo que son demasiado tontos como para siquiera darse cuenta. ¿Pero cómo medir el sarcasmo en el laboratorio? Para la investigación, los participantes fueron divididos en dos grupos, uno de los cuales fue sometido a comentarios sarcásticos y el otro a comentarios sinceros; luego, unos y otros tomaron una prueba estándar de creatividad donde debían resolver un problema utilizando objetos como velas y clavos.

Los resultados mostraron que 75% de los individuos expuestos a comentarios sarcásticos llegó a la solución correcta de la prueba, en comparación con el 25% de los que recibieron comentarios sinceros. 

"Mostramos que la creatividad mejora gracias a todos los tipos de sarcasmo, desde la crítica y el enojo sarcástico hasta los halagos sarcásticos y las bromas", pues sin importar si uno es quien realiza el comentario o quien lo recibe, "todas las formas de intercambios sarcásticos... parecen ejercitar más el cerebro". Una hipótesis es que el sarcasmo necesita conciliar ideas aparentemente contradictorias, como esta frase de Woody Allen: "No quiero alcanzar la inmortalidad mediante mi obra. Quiero alcanzarla no muriendo", o esta joya de Groucho Marx: "Nunca olvido un rostro, pero en tu caso me encantaría hacer una excepción".

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Así son los hábitos y costumbres de los vampiros de la vida real

Por: pijamasurf - 12/08/2015

Los vampiros son muy reales y están entre nosotros, aunque para conocerlos hay que olvidar previamente todo lo que la cultura popular dice sobre ellos y sus hábitos
[caption id="attachment_103876" align="aligncenter" width="500"]imagen: popmatters.com imagen: popmatters.com[/caption]

 

Fuera de las películas y libros dedicados al tema, los vampiros son una curiosidad histórica que sobrevive en leyendas y mitos alrededor del mundo; tal vez desde la salida de la saga Crepúsculo, el tema llegó al hartazgo al diluirse en cuanto a su encanto por la noche y los arquetipos demónicos que lo pueblan; pero los vampiros reales (o la gente que reivindica y se identifica con un estilo de vida "vampírico") viven en ciudades de todo el mundo y forman un interesante campo de estudio sociológico.

John Edgar Browning, etnógrafo del Instituto de Tecnología de Georgia, ha dedicado los últimos 5 años a estudiar a las comunidades de vampiros que viven en Nueva Orleáns y Buffalo. Contrario a los prejuicios populares y expectativas derivadas de la industria del espectáculo, estos vampiros no duermen en ataúdes ni se aterran con imágenes religiosas cristianas (de hecho, muchos se identifican como ateos o politeístas), aunque sí viven una vida mayormente nocturna e incluso algunos de ellos se realizan cirugías para afilarse los dientes y, más que el atuendo, los identifica una necesidad común de incluir en su dieta la sangre humana (o en algunos casos, "la energía").

Sin participar en rituales de magia negra ni transformarse en murciélagos, los autoidentificados como vampiros aceptan en sí mismos una urgencia casi biológica por alimentarse de sangre para sentirse saludables. Más que luchar contra dicha necesidad, el hambre los ha motivado a organizarse y reclutar "donadores" en un ambiente de higiene y camaradería. A pesar de esto, las comunidades vampíricas pueden coexistir geográficamente muy cerca unas de otras y ni siquiera darse por enteradas.

Pero como descubrió Browning, el hecho de que sean difíciles de encontrar no quiere decir que no estén ahí. El investigador estima que solamente en Nueva Orléans viven alrededor de 60 vampiros de entre 18 y 50 años de edad con igual representación de género, y su principal actividad comunitaria es la ingesta ritual de sangre. Según el estudio de Browning, los participantes indicaron que la sangre tiene un sabor "metálico, o 'cobrizo', lo que puede estar influido por la fisiología del donador", o incluso por su nivel de hidratación.

Por su parte, los vampiros energéticos se alimentan de la energía de otros utilizando lo que Browning identifica como métodos tántricos, por ejemplo encuentros eróticos o sexuales, pero también hay casos de vampiros que afirman alimentarse mediante emociones o viajes astrales. Fuera de eso, los vampiros reales "son ciudadanos bastante competentes y generalmente 'normales'. Realizan rituales de compartir sangre de manera segura y únicamente con donadores voluntarios y se hacen regularmente exámenes médicos que rara vez (si acaso) indican complicaciones a causa de sus hábitos alimenticios".

La conclusión de Browning es que los vampiros son una comunidad más que una subcultura pero que, como una subcultura, sus miembros reivindican valores subversivos ligados al instinto y la celebración de lo que la sociedad mainstream ve como negativo. De esta forma, "la figura desafiante del vampiro adquiere un sentido de poder emanado de sí mismo. Identifican a otros con una necesidad similar y han producido una comunidad a partir de dicha necesidad".