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Una conversación hacia los mundos invisibles de los seres elementales guiada por el alquimista Paracelso. Imágenes de una realidad nínfica paralela

En el séptimo episodio de Cadena Áurea de Filosofía nos internamos al mundo de los elementales de la mano del alquimista Paracelso, el gran recopilador de las tradiciones populares de magia natural. Nos dejamos seducir por la ninfa y su reino de agua y perseguimos su imagen que deja un remolino enigmático (y erótico) a lo largo de la historia. Nos preguntamos por la persistencia de esta imagen con Aby Warburg, Roberto Calasso y Giorgio Agamben: la ninfa es la fuente inasible de una locura divina, es guardián de un conocimiento secreto y es fantasma de deseo en el cuerpo. Invitamos a buscar lo "nínfico" en la realidad moderna y, como Narciso, nos dejamos caer en el abismo de una imagen que parece tener vida propia. 

Diálogos: Ernesto Priani y Alejandro Martínez Gallardo. Producción: Ignacio Bazán.

0-5:00: Intro/ Los mundos elementales/ Resabios de las sílfides, gnomos, ninfas, salamandras y otros seres invisibles/ Las travesuras de los seres invisibles/ Paracelso y la asignación de un ser a cada uno de los cuatro elementos/ ¿Quién fue Paracelso?/ Sus viajes en busca de la piedra filosofal y la recuperación del fólclor y la magia natural.

5:00-10:00: El mito de la personalidad de Paracelso/ Contribuciones a la medicina de Paracelso/ El origen de los elementales de una segunda creación, una segunda carne de Adán/ Cada elemento es un mundo invisible/ Elementales viven un mundo paralelo compuesto por un solo elemento/ ¿Elementales son parte de una sola conciencia o un espíritu colectivo?/ ¿Cómo obtienen alma los elementales?/ Intercambio carnal entre ninfas y humanos/ Elementales guardan los secretos de la naturaleza.

10:00-15:00: Conocer para Paracelso significa entrar a otras realidades y conversar con seres en otras dimensiones/ El hombre puede tener relaciones sexuales y los hijos obtendrían un alma/ Lumen natura, intuición y el conocimiento revelado por la voz de naturaleza/ Seres elementales son portadores de la luz de la naturaleza/ El verdadero médico es aquel que conoce lo invisible/ La riqueza de la imagen de la ninfa/ Una tradición de seducción/ La ninfomanía/ La posesión como forma de conocimiento.

15:00-20:00: La mutación de las ninfas, de las sirenas a Lolita/ Aby Warburg y la pathosformel de la ninfa/ ¿Salir a buscar una ninfa a la calle o al bosque?/ La imagen seminal de la ninfa, el remolino, la espuma, Venus, el ojo de agua, la serpiente, el dragón/ Calasso y La locura que viene de las ninfas/ La ninfa como la guardiana de la fuente esotérica que seduce y a la vez engaña/ El agua y el erotismo/ Resonancias mórficas de la ninfa: la ninfa en el cuerpo y en el lenguaje/ ¿Nosotros hemos creado a las ninfas o existen en mundos sutiles autónomos?/ Giorgo Agamben o cómo las imágenes se convierten en fantasmas y en memoria corporal.

20:00-25:00: ¿Cómo nos relacionamos con los elementos en la modernidad?/ ¿Los elementos han desaparecido? No, existen como imágenes/ El eros de la imagen y los elementos/ Las imágenes como tiempo cristalizado/ Las imágenes como fantasmas que nos poseen/ ¿Cómo le damos vida  las imágenes?/ El eterno retorno de la imagen de una mujer bañándose en el agua/ Sample.

25:00-29:46: Una imagen fascinante: la ninfa, el agua y el alma/ El hambre de la ninfa por el alma/ La relación entre el alma, el agua y la encarnación en la Tierra, siguiendo a Plutarco y a Manly P. Hall/ La seducción de la ninfa para hacer el alma encarnar/ El agua es la memoria y el olvido: el río de Mnemósine y el río Leteo/ Narciso y la caída a través del reflejo/ El agua, el espejo que nos seduce hacia el autoconocimiento/ Sample "A Midnight Summer's Dream": If we shadows have offended,/Think but this, and all is mended:/That you have but slumbered here,/While these visions did appear;/And this weak and idle theme,/No more yielding but a dream.../ Outro.

 

MATERIAL CONTEXTUAL

Tratado de las ninfas, salamandras, pigmeos y otros seres (Extracto, Paracelso)

La locura que viene de las ninfas (PDF, Roberto Calasso)

Ninfas (PDF, Giorgio Agamben)

 

paracelsus_portraitParacelso en el Paramirum:

Nosotros los hombres de la tierra, ¿que sabemos de los fenómenos sin la luz de la Naturaleza? Es la luz de la naturaleza la que hace que las cosas invisibles sean visibles. 

[Los tesoros] son guardados por los espíritus de la naturaleza, son ocultados y mantenidos en secreto para que no sean descubiertos hasta que llegue su tiempo.

Edmund Siderius en el artículo "Knowledge in Nature, Knowledge of Nature: Paracelsus and the Elementals".

Esta experiencia es la que llama la luz de la Naturaleza, la cual permite que todas las cosas en el mundo natural sean descubiertas. No es meramente un método de entendimiento del mundo visible, sino una vía para que los seres humanos entren en contacto con principios más profundos. Paracelso tenía la certidumbre de que el mundo visible era un fenómeno secundario. El mundo invisible es más importante y sólo puede descubrirse a partir de la luz de la Naturaleza, como afirma en el Paramirum.

Puesto que el hombre es un microcosmos de la naturaleza y "la Naturaleza es el mundo y todo lo que contiene", se deduce que esta inteligencia similar al hombre debe de encontrarse en otras partes del mundo natural. Estas inteligencias no tendrían un alma, lo cual va más allá de los fundamentos de los elementos, pero de cualquier manera deben de existir para que el conocimiento humano sea posible como fenómeno natural. Para que el hombre pueda aprender algo de la luz de la Naturaleza, deben de existir antes otras inteligencias en la naturaleza misma. Estos espíritus reflejan las facetas de la existencia humana en su forma pura y son componentes vitales del mundo microcósmico del hombre que hacen el conocimiento natural posible... tienen el deber de ser los guardianes del proceso de revelación de la naturaleza a la humanidad. 

Paracelso sobre el origen de los seres elementales:

Ha quedado claro que hay dos generaciones, la de Adán, y la que no es de Adán. La primera, formada por la tierra, es completamente tangible y material, pero la segunda, al no estar formada de tierra, es invisible, espiritual y sutil. La naturaleza de la generación de Adán es doble. El hombre, por ser de la generación de Adán, es totalmente incapaz de atravesar una pared si no hay en ella alguna abertura. Por el contrario, los seres que provienen de la otra generación no tienen ningún problema para lograrlo, pues su vaporosidad les permite pasar a través de las más gruesas barreras sin causar en ellas estropicio alguno. Hay que añadir aquí una tercera generación, a saber, una naturaleza mixta que participa de la primera y de la segunda. 

Como se adivinará, los hombres pertenecemos a la primera. Aquí se entiende al hombre de carne y hueso, al hombre que se multiplica, que necesita comer y beber, así como evacuar o hablar. La segunda naturaleza es la del espíritu, incapaz de realizar este tipo de acciones por serle completamente inútiles. No obstante, se conoce que hay otra naturaleza: aquella que es sutil como el espíritu, pero que sin embargo se genera como lo hace el hombre, con idéntica figura e idénticas necesidades. En definitiva, posee una naturaleza mixta entre la primera y la segunda generación a pesar de no ser ninguna de ellas, puesto que vuelan --cosa que no hacen los hombres y sí los espíritus-- pero también tienen las necesidades de los hombres, como comer, excretar y beber, y son de carne y hueso, como los hombres. 
 
Roberto Calasso en La locura que viene de las ninfas:
 
El primer ser sobre la tierra al que Apolo habló fue una Ninfa. Se llamaba Telfusa y de inmediato engañó al dios...
 
[...] Aquí Douglas se había hecho, con impertinencia infantil, la pregunta brutal que abre las puertas: "¿Qué es un dragón?". Y había respondido: "Un animal que mira u observa". De hecho, drákon deriva de dirkomai, que significa "tener vista muy aguda". ¿Pero cuál es el ojo del dragón? Douglas responde: la fuente. Más que unidos, dragón y fuente son partes de un mismo cuerpo. Dispares ejemplos recogidos por Douglas, a los cuales Fontenrose agrega "la palabra hebrea ayin, que significa 'ojo' y 'fuente''', concuerdan en un punto: el agua vítrea de la fuente no está solamente protegida por las espirales del dragón, sino que es su mirada mortífera, que escruta a todos los extraños.

[...] Si entendemos el verbo ser como señal de lo que los videntes védicos llamaban bandhu, las "conexiones" que solas dan un significado a lo que existe, se puede decir que la fuente es la serpiente, pero la fuente es también la Ninfa; por lo tanto, la Ninfa es la serpiente. Lo que en Melusina se reunirá en un solo cuerpo, en Delfos se repartió entre tres seres: Pitón, Telfusa y la fuente, porque apolíneo es ante todo lo que mide y separa: el metro. Pero la sustancia era única. Por eso las Ninfas pueden ser a la vez salvadoras y devastadoras.

[...] Para los griegos la posesión fue, ante todo, una forma primaria del conocimiento, nacida mucho antes que los filósofos que la nombran. Se puede incluso decir que la posesión empieza a ser nombrada cuando su soberanía está ya declinando.

[...] Si en el origen de la posesión encontramos a una Ninfa --Iynx--, si las Ninfas presiden a la posesión en su máxima generalidad, es así porque ellas mismas son el elemento de la posesión, son esas aguas perennemente revueltas y mutables donde de pronto un simulacro se impone soberano y subyuga a la mente. Y esto nos transporta al léxico griego: nymphe, que significa tanto "muchacha lista para las bodas" como "fuente".

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"Atlas Mnemosyne", de Aby Warburg. La placa donde se muestra el gesto del pathos arquetípico de la ninfa

[...] Al contrario: Warburg advirtió la presencia de la antigüedad pagana en la intensificación repentina del gesto en una figura femenina --y sobre todo, como si el gesto en sí fuera algo muy brusco y necesitara fluir alrededor, en el repentino movimiento del ropaje y de los cabellos de esa figura, desordenados por un soplo. Warburg reconoció esto en Boticelli. Era el "gesto vivo" de la antigüedad que reaparecía.

[...] Pero eso basta para hacernos entender que la Ninfa revelada en BoticeIli continuaba a actuar en él como imagen-fuente de esa demoniaca exaltación del "gesto vivo" con la que los antiguos simulacros regresaban a manifestar su potencia. Así que no maravilla que en el proyecto más ambicioso de Warburg, Mnemosyne, este atlas de los simulacros que debían hablar casi por sí solos, como las citas acumuladas por Benjamin en esa otra inmensa obra incompleta que debía ser el libro sobre los pasajes parisienses, un panel entero fuera dedicado a la Ninfa

Aby Warburg:

Una bella mariposa inasible, es lo propio de la ninfa que no se deja poseer. 

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Giorgio Agamben:

La memoria no es posible, en efecto, sin una imagen (phantasma), la cual es una afección, un pathos de la sensación o del pensamiento. En este sentido, la imagen mnémica está siempre cargada de una energía capaz de mover y turbar el cuerpo.

Filón de Alejandría:

Heráclito habló correctamente cuando dijo: "El agua es la muerte del alma y la tierra es la muerte del agua". Porque, pensando que el aliento era el alma, indica, con esta expresión enigmática y figurativa, que el final del aire es la producción de agua y de nuevo el final del agua es la producción de tierra; cuando habla de la muerte no quiere decir destrucción total, sino cambio a otro elemento.

Sinesio

Los oráculos, pues, están en consonancia con esto al asimilar a las representaciones oníricas el modo de vida del alma en el más allá, y la filosofía conviene en ser la primera preparación para esa segunda vida, porque el estado de las almas, a medida que es mejor, lo hace a aquel más ligero, mientras que el peor le imprime su mancha. Pues bien, o se eleva a las alturas a impulsos de su naturaleza gracias a su calor y sequedad --no otra cosas es lo de "las alas del alma" y, también aquello de Heráclito, "el alma seca es sabia", imaginamos que se refiere a esto mismo--o, volviéndose grueso y húmedo, se introduce en las guaridas de la tierra y por su propensión natural se agazapa y se precipita en las regiones subterráneas, pues éste es el lugar más apropiado para los espíritus húmedos. Allí es malhadada y penosa la vida, pero es posible emerger una vez que se purifica a fuerza de tiempo, de sufrimiento y de pasar por otras vidas.

 

Salustio:

Estas cosas no son, pero suceden siempre.

 

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Diferentes tradiciones místicas consideran que el universo es un solo organismo, dotado de alma e inteligencia; así también, las estrellas y los planetas son seres inteligentes que nos abrazan con su luz intelectual

Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha mirado hacia las estrella con asombro y misterio, como reconociendo su propio origen. En este episodio de Cadena Áurea de Filosofía exploramos la posibilidad de que las estrellas también sean la prisca theologia, una astroteología, los surtidores cósmicos de nuestro pensamiento. Consideramos que tal vez la inteligencia no es una innovación del hombre, es una esencia preexistente que se difunde en todo el cosmos.

Encontramos que la idea de que el cosmos es un ser animado en su totalidad y que los cuerpos celestes tienen almas y participan en la divinidad --y por lo tanto en la inteligencia inherente a la creación-- aparece consistentemente en diversas tradiciones místicas, particularmente en el neoplatonismo y en el hermetismo. Existe aquí también una identidad entre la luz y la inteligencia, entre la iluminación y la verdad. Los astros que brillan en la noche son metáforas de esta iluminación intelectual, pero también pueden ser considerados como reflejos de una luz invisible que es la causa de todo lo visible y por lo tanto mantienen una cercanía con esa divinidad que es una especie de pensamiento eterno y ubicuo que abarca el espacio mismo y que se diversifica en la multiplicad de seres que toman conciencia para reconocer su principio. La luz es el pensamiento de Dios, nos dice la tradición, y la forma también en la que el universo se vivifica y unifica.

Esta idea en la actualidad tiene un nuevo avatar, encaramada sobre la necesidad ecológica de reconocer a la Tierra como un organismo vivo, digno de nuestra veneración, desde la teoría de Gaia de Lovelock hasta su antecedente místico en la noósfera de Teilhard de Chardin. Por todo esto, resulta fundamental reflexionar sobre la inteligencia y la vida de nuestro planeta y de todos los cuerpos celestes que iluminan y regulan nuestra existencia.

0-5:00: Intro/ ¿El cosmos es un animal divino que participa en la inteligencia en su totalidad?/ El Timeo de Platón/ El orden cósmico, un signo de la inteligencia/ La trinidad entre el número, las estrellas y el alma: reflejos del orden/ El patrón original que echó a andar la inteligencia cósmica/ Más allá de los dioses está la ley/ Las matemáticas, el lenguaje (platónico) de la naturaleza.

5:00-10:00: Sample Orden del caos/ Los astros y el origen de la filosofía/ "El cuerpo del cielo es visible, pero el alma del cielo es invisible"/ Los planetas eran los dioses/ Los poderes invisibles de los cuerpos celestes/ Sample Orden del caos/ Julián, el Apóstata: "la luz tiene la misma relación con lo visible que la verdad con lo inteligible"/ La relación entre la luz y la inteligencia/ Los símbolos de la iluminación.

10:00-15:00: Los aspectos psicoactivos del Sol/ El Sol es el Bien, el arquetipo de la verdad/ La luz hace ver también los mundos de la inteligencia/ Los tres soles de Paracelso: el sol espiritual, el sol psíquico y el sol físico/ Sample Orden del caos/ El sistema gnóstico de los siete planetas: arcontes y eones/ El mundo es un organismo vivo capaz del autoengaño/ La Matrix, Philip K. Dick, el simulacro y el gnosticismo.

15:00-20:00: Gaia-Gea-Tierra: la Diosa Madre/ La matriz de de toda la existencia/ Un organismo inteligente que se autorregula/ Nuestra realidad está determinada por la Tierra/ La pertenencia al seno cósmico/ ¿Cómo comunicarse con la inteligencia de la Tierra?/ ¿Somos una célula dentro de un superorganismo?/ ¿La conciencia podría ser la capacidad de integrar la experiencia de la multiplicidad dentro de un todo coherente?/ La diferencia entre conciencia e inteligencia/ La interdependencia.

20:00-25:00: ¿Somos parte de un mismo pensamiento que se genera en el cosmos?/ Nuestra inteligencia y nuestra conciencia participan en la inteligencia y en la conciencia del cosmos/ La noósfera de Pierre Teilhard de Chardin/ La evolución de la materia hacia el espíritu/ La semilla de la conciencia/ La Tierra como una capa pensante o una conciencia colectiva que nos envuelve/ El punto omega/ El principio es el final/ ¿El espacio es mente?/ Las nebulosas y la percepción del tiempo/ El sueño de Brahma: la creación (la exhalación) y la reabsorción (la inhalación). 

25:00-27:52: La búsqueda de la metáfora que refleje la totalidad en cada parte/ Volver a decir que la divinidad (la unidad) es presencia en todas las cosas/ Un poema de Borges sobre el dios de Spinoza, "Aquel que es todas sus estrellas"/ La unidad entre la luz, la vida y la conciencia/ Outro.

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Citas y aparato crítico 

Pitágoras declaró que  la moción del universo era circular, que el cuerpo del universo estaba compuesto de la sustancia de la luz y que el alma del universo estaba compuesta de la sustancia de la verdad. 

Manly P. Hall

Los movimientos celestiales no son más que una canción continua a muchas voces, no percibida por los oídos sino por el intelecto.

J. Banville

La premisa del gnosticismo es que el mundo es realmente sólo un pensamiento.

Robert Lawlor

La conciencia es una propiedad fundamental del universo. Donde hay información integrada, hay experiencia.

Doctor Christof Koch

Ya que la conciencia siempre ha sido descrita en términos derivados del comportamiento de la luz, en mi perspectiva no es exagerado pensar que estas múltiples luminosidades corresponden a diminutos fenómenos conscientes. Esta luz es la "lumen naturae" que ilumina la conciencia. 

C. G. Jung

¿Acaso no es el intelecto, que es la causa del alma, la fuente de la luz?

Proclo

El firmamento fue hecho para imitar la naturaleza eterna y ser lo más parecido al perfecto animal inteligible.

El cuerpo del cielo es visible pero el alma del cielo es invisible.

Platón

Platón en el Timeo:

Un ser bueno no puede hacer nada que no sea excelente. A la luz de la razón encontró que de todas las cosas visibles no podía absolutamente sacar ninguna obra, que fuese más bella que un ser inteligente, y que en ningún ser podría encontrarse la inteligencia sin tener un alma. En consecuencia puso la inteligencia en el alma, el alma en el cuerpo; y ordenó el universo de manera que resultara una obra de naturaleza excelente y perfectamente bella. De suerte que la probabilidad nos obliga a decir que este mundo es verdaderamente un ser animado e inteligente, producido por la providencia divina. 

[...] Cuando el autor de las cosas hubo formado el alma del mundo a su gusto, arregló dentro de ella el cuerpo del universo, y los unió ligando el centro del uno con el del otro. El alma derramada así por todas las partes, desde el centro a las extremidades del cielo, hasta excederle y envolverle en todas direcciones, estableció, al girar sobre sí misma, el principio divino de una vida perpetua y sabia por todo el curso de los tiempos. Así nacieron el cuerpo visible del cielo y el alma invisible, la cual participa de la razón y de la armonía de los seres inteligibles y eternos, y es la más perfecta de las cosas que el Ser perfecto ha formado...

[...] Ya que si no hubiéramos visto las estrellas, el Sol y el cielo, ninguna de las palabras con las que hemos descrito el universo habrían sido dichas. La visión del día y la noche, los meses y las revoluciones de los años, han creado el número, y nos han dado un concepto del tiempo y el poder de investigar la naturaleza del universo; y de esta fuente hemos derivado la filosofía…

[...] Formó primero la especie divina, y la formó del fuego principalmente, para que fuese brillante y bella; la hizo perfectamente redonda, para que se pareciese al universo; y le concedió la inteligencia del bien, para que marchase de acuerdo con este mismo universo. Estos dioses, dotados de un doble movimiento de rotación y de traslación, fueron dispersados por toda la extensión de los cielos; animales divinos que se distinguen entre los astros por la regularidad de su carrera.

Borges, poema a Spinoza:

No lo turba la fama, ese reflejo

de sueños en el sueño de otro espejo,

ni el temeroso amor de las doncellas. 

Libre de la metáfora y del mito

labra un arduo cristal: el infinito

mapa de Aquel que es todas Sus estrellas.

 

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El emperador Juliano en su Himno al sol soberano:

La luz es la forma de esa esencia diáfana que semeja a la materia común, el sujeto de los cuerpos, a través de la cual se difunde por todas partes; y los rayos son las cumbres, como si fueran, flores de luz, de una naturaleza incorpórea... la luz es la energía sincera de un intelecto perfectamente puro; y si se encuentra razón en esta doctrina, debemos considerar que, ya que la luz es incorpórea, su fuente no puede ser el cuerpo, sino la energía sincera del intelecto.

Thomas Taylor en la introducción a su traducción del Himno al sol soberano:

El Sol frontal subsiste en Júpiter, el perfecto artífice del mundo, que produjo la hipóstasis de su propia esencia. A través de la fuente solar contenida en su esencia, el demiurgo genera el poder solar en los principios del universo, y una tríada de dioses solares en los que todas las cosas son imbricadas en la luz y son perfeccionadas y revitalizadas con bienes intelectuales. 

El filósofo George Berkeley:

Jámblico declara que el mundo es un animal en el que las partes, no obstante la distancia que tengan entre sí, están conectadas por una misma naturaleza. Y enseña, lo que también es una noción recibida por Platón y Pitágoras, que no existe división en la naturaleza, sino más bien una escala o cadena de seres ascendiendo en grados de lo más bajo a lo más alto, cada naturaleza siendo informada o perfeccionada por su participación en la más alta... Es también la doctrina de los filósofos platónicos, que el intelecto es en realidad la vida misma de los seres vivos.

Thomas Taylor, en su introducción a la Teología platónica de Proclo, comenta un fragmento de la Armonía del mundo de Kepler:

Kepler dice que no se opone al dogma de que hay un alma del universo, aunque dice que no hablará sobre eso. Señala que si existe debe de residir en el centro del mundo, lo que para él es el Sol, y de ahí es propagada al resto del mundo por la comunicación de los rayos del Sol, que tienen el lugar de los espíritus en un cuerpo animado. En el siguiente pasaje afirma que la Tierra tiene un alma. Dice: "El globo de la Tierra es un cuerpo de la misma manera que el de un animal; y aquello que es su propia alma para un animal, lo es la región sublunar para la Tierra... de la misma manera que el cuerpo animado produce en su superficie vello, la Tierra produce plantas y árboles...

El obispo griego Sinesio nos indica en un himno:

Ese incorruptible intelecto que es en su totalidad una emanación de la divinidad, está totalmente difundido a lo largo del mundo y alrededor del cielo, y preserva el universo con el que está presente y distribuido en múltiples formas. Una parte de este intelecto está distribuido entre las estrellas, y se convierte, por así decirlo, en su auriga; otra parte [se distribuye] entre los coros angélicos; y otra parte está contenida en una forma terrestre.

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Thomas Taylor nos dice en su introducción a la Teología platónica de Proclo:

Confieso que me deja perplejo concebir qué ha inducido a los modernos a controvertir la doctrina de que las estrellas y el mundo entero está animado… En verdad, este rechazo me parece tan absurdo como si un gusano, capaz de silogizar, infiere que el hombre es sólo una máquina impelida por una fuerza externa cuando camina, ya que nunca vio antes un animal capaz de cosa similar. 

Carl Gustav Jung, Arquetipos e inconsciente colectivo

La oscura psique es como un cielo interior sembrado de estrellas, cuyos planetas y constelaciones representan los arquetipos en toda su luminosidad y numinosidad. El firmamento es, en efecto, el libro abierto de la proyección cósmica, el reflejo de los mitologemas, es decir, de los arquetipos. En esta concepción se dan la mano la astrología y la alquimia, las dos antiguas representantes de la psicología de lo inconsciente colectivo.

El siguiente audio comenta la frase de Jung, argumentando que el texto de los astros se escribe a través de nosotros, desdoblándose desde nuestro interior.

 

Jámblico en Los misterios de los egipcios:

La divinidad, tanto si tiene en suerte partes de todo, por ejemplo el cielo o la tierra, como si tiene en suerte ciudades y regiones sagradas, algunos recintos o sagradas estatuas, ilumina todo desde fuera, como el Sol desde fuera alumbra todo con sus rayos. Como la luz envuelve lo que alumbra, así también el poder de los dioses ha abrazado desde fuera lo que participa de él... así también la luz de los dioses brilla separadamente y, firmemente estable de sí misma, avanza a través de todos los seres. Y en verdad la luz que vemos es una única continuidad, por todas partes la misma toda, de forma que no es posible separar cortando una parte de ella ni abarcarla con un círculo ni separarla nunca de su fuente luminosa.

Del mismo modo, pues, el mundo en su conjunto, que es divisible, se reparte en relación a la luz única e indivisible de los dioses. Esta luz es única e idéntica por todas partes por completo, está presente indivisiblemente en todos los seres que son capaces de participar de ella, con su poder perfecto llena todo, por su ilimitada excelencia causal lleva a término en sí misma todos los seres, permanece unida a sí misma en todas partes y une los principios con los extremos; con su imitación el cielo y el mundo en su conjunto realiza una revolución circular, permanece unido a sí mismo, guía a los elementos que giran en círculo, contiene todo los seres que están los unos en los otros y tienden los unos a los otros, define en medidas iguales incluso los más distantes, hace que estén juntos los extremos con los principios, como la tierra con el cielo, lleva a cabo una única continuidad y armonía de todo con todo.

[...] En cuanto a los seres superiores y los que, en tanto universales, contienen el principio, en los superiores son producidos los inferiores, en los incorpóreos los cuerpos, en los poderes creadores las cosas creadas, y por ellos que los contienen circularmente dirigidos, y, por tanto, las revoluciones de los seres celestes, una vez insertas en las revoluciones celestiales del alma etérea, ante todo no dejan de existir en ellas, y las almas de los mundos, llegadas a su intelecto, son perfectamente abrazadas por él y en él primariamente engendradas; y el intelecto, tanto el particular como el universal, es abarcado por los géneros superiores.

 

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