*

X

Los niños ya no deben sólo aprender a leer, sino también a programar

Por: pijamasurf - 11/06/2015

Enseñar a los niños a codificar y programar podría prepararlos para contribuir ampliamente al mundo

 boy-coding-code-program.carousel-2

 

El término “alfabetización en redes” sobrepasa cualquier intento por definirlo. Y no por ausencia de definiciones, sino porque encaja perfecto con la idea de “más vale intentar explicarlo que definirlo”, que defendía el sociólogo Karl Popper. Como cualquier otra alfabetización, la alfabetización en redes trata de lo que se puede construir a partir de ella. Por ejemplo, leer, escribir o lograr realizar una operación aritmética son todas tareas prácticas que requieren tanto conocimientos como destrezas especificas, y lo mismo ocurre con la alfabetización en redes. 

El uso de cualquier lenguaje especializado conduce de alguna forma a la profesionalización. En el caso de la alfabetización en redes puede traducirse en la posibilidad de convertirse en un programador, mientras para algunos simplemente se trata de algo parecido al ADN, algo intrínseco a la manera de interpretar e interactuar con el mundo.

La era de la información comienza en abril de 1993, cuando el Mosaic 1.0 fue accesible y gratuito no solamente para quienes lo necesitaran y desearan contribuir al mundo de la red, sino para todos los que tuvieran acceso a Internet. La descentralización, la apertura hacia diferentes arquitecturas, la imposibilidad de un dueño único o director general, permitió su generalización, potenciándolo hacia la creación de conocimiento, arte, ciencia y literatura.

Nadie pudo haber pronosticado el alcance de Wikipedia o YouTube, las distintas formas en que estas herramientas iban a impactar en las nuevas maneras de solidarizarse con el otro. ¿Quién podía imaginar a tantas personas generando contenido tipo enciclopédico de forma gratuita? ¿Por qué no hemos hecho una revolución educativa con ese potencial humano y de conocimiento que ahora sabemos que existe?

Hacer de la alfabetización en redes un nuevo paradigma educativo significaría partir de la premisa de contribuir en conjunto, aprender con la ayuda de los demás y crear herramientas para explicarlo mejor. A través de la práctica (quizá una de las mejores formas de adquirir nuevo conocimiento) es posible aprender lo más básico del hipertexto HTML para, en meses, crear tu propio sitio web.

Asimismo, otros aspectos como la privacidad, seguridad y etiquetas también forman parte de esta alfabetización para el siglo XXI, la cual requiere de una alianza entre los desarrolladores de tecnología y los métodos de enseñanza.

No se puede nada más repartir iPads en las escuelas y esperar que suceda el milagro. Hay que enseñar a programar, a entender el lenguaje que codifica estos dispositivos, para poder valorarlos más allá de un diseño atractivo.

En la actualidad existen programas desarrollados por el MIT Media Lab para enseñar a niños lo más básico de programación, tutoriales para crear animaciones y diseñar páginas web, como Thimble, X-Ray Goggles o Popcorn. 

Te podría interesar:

El desarrollo de la unidad en la cultura: el genio de Ernst Haeckel

Por: pijamasurf - 11/06/2015

Este creador incansable ha influenciado notablemente el ámbito de las artes y de la ciencia

 Ernst-Haeckel-35

Investigar sobre el multifacético creador Ernst Haeckel (Alemania 1834-1919) es adentrarse en una de las mentes más apasionantes de principios del siglo XIX. Pensador incansable, a este hombre comprometido con la ciencia y el arte se le debe la sistematización en la teoría de la recapitulación: “La ontogenia recapitula la filogenia”. La palabra ecología también fue creación suya, entre tantas otras que inventó pero que no se siguieron usando.

Haeckel comulgaba con las ideas de Darwin, y de hecho llegó a convertirse en el vocero apasionado de sus teorías evolucionistas; en cierto momento de su carrera lo reconocieron como el “antipapa”, titulo que se ganó debido a sus ideas radicales con respecto a Dios y su creación, así como también sobre la distorsión en la relación entre Dios y el hombre, que según él se denigraba con la incorrecta utilización de la ciencia y las religiones. 

Aparte de sus dotes como científico y pensador revolucionario que disfrutaba del intelecto de los genios que le precedían, al igual que de sus contemporáneos, fue un artista realmente hábil, bastante diestro en el uso de la línea, la mancha, la composición y el color y, dotado de minuciosa observación científica, llegó a concebir obras de gran detalle y valor artístico, a la par que científico. Las series de placas que con la ayuda del litógrafo Adolf Giltsch culminaron en la obra Las formas del arte en la naturaleza, publicada en 1904, son piezas de tremenda belleza.

i-db09d554b5cd7db41656d70cd1054353-Image3_RadiolarianColorPain

Estas 100 imágenes realizadas meticulosamente, sobre todo de la vida marina, son el legado artístico de Haeckel, que empata en belleza e importancia con varios de los tratados médicos, investigaciones astronómicas y representaciones topológicas que se ha producido en todo el mundo, poniendo de manifiesto la relación entre la capacidad imaginaria, poética e irracional y la lógica científica, exacta y racionalista como dos partes inherentes a la especie humana. 

Dicha obra cumple con una de las inquietudes fundamentales en la vida de Haeckel, “la unidad de la cultura”; reconociendo a ésta como un puente entre la ciencia biológica y el arte, su deseo era crear una “estética de la naturaleza” que a fin de cuentas era el manifiesto que elevaba las ideas de la evolución, las incesantes formas y colores que se producían en todas la criaturas, a la categoría de arte. 

A la hora de crear una pieza el proceso siempre se desarrolla desde lo simple hasta lo más complejo, desde los bocetos previos hasta el desarrollo de la pintura, escultura o cualquier técnica que materialice mejor la inquietud; progresivamente se abarca más y más, hasta que finalmente se llega al detalle. Lo mismo ocurrió con Haeckel: el desarrollo de las formas de vida más complejas requirió de "bocetos" previos creados por la naturaleza, indomable artista que constantemente se supera a sí misma.     

haeckel-array-1