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Creacionistas construirán arca de 90MDD en Kentucky siguiendo las indicaciones de la Biblia

Por: pijamasurf - 11/15/2015

Aunque parezca sorprendente un grupo creacionista de Estados Unidos ha tomado las indicaciones que según la Biblia Dios dio a Noé, para reconstruir un arca que estará situada en Kentucky

arkLa fe mueve montañas, o al menos eso asegura la frase popular de origen bíblico que apunta hacia esa cualidad un tanto sorprendente que tiene la fe en algo para llevarnos a hacer más de lo que haríamos. Por la fe se han emprendido guerras, aunque también proyectos loables; ha mantenido unidos a ciertos grupos sociales y también ha dividido a otros. Se trata en suma de un estímulo capaz, si no de mover montañas en un sentido literal, sí de impulsar grandes empresas, independientemente de sus posibles implicaciones.

Tal es el caso de una construcción iniciada recientemente por el grupo Answers in Genesis, de inclinaciones creacionistas, que se ha dado a la tarea de seguir las indicaciones de la Biblia para fabricar un arca como la que, según la historia, usó Noé para salvarse y salvar a la fauna del planeta del calamitoso Diluvio Universal.

La organización tiene su sede en Kentucky, Estados Unidos, estado en donde también se situará el arca una vez que esté finalizada, en la ciudad de Williamstown, para julio de 2016 (de acuerdo con el plan proyectado). Siguiendo también el texto, esta nueva arca estará abierta al público por 40 días y 40 noches, y después se convertirá en una atracción compañera del Museo del Creacionismo que se encuentra ya también en Kentucky, en donde se hace convivir la versión bíblica de la creación del mundo con las teorías científicas al respecto. 

Se tiene planeado que el proyecto costará cerca de 90 millones de dólares; cuando se trata de cosas del Señor, los creacionistas no escatiman. 

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¿Quieres sabotear tu centro de trabajo? Este manual de la Segunda Guerra Mundial te dice cómo

Por: pijamasurf - 11/15/2015

Si tu trabajo es tu enemigo, quizá podrías aprovechar estas tácticas de la inteligencia estadounidense en tiempos de la Segunda Guerra Mundial para sabotearlo

16467626851_8e8e97c1b5_zEl trabajo puede ser la ocupación más satisfactoria o la más pesarosa de nuestra vida cotidiana, dependiendo las circunstancias en que nos encontremos. Hacer lo que nos gusta es sin duda placentero, pero pasar 8 horas continuas o más empleados en una actividad que nos desagrada bien puede considerarse una forma de tortura.

En tiempos de la Segunda Guerra Mundial, personal de la Oficina de Servicios Estratégicos del gobierno de Estados Unidos (el antecedente directo de la CIA) redactó un manual para sabotaje para el centro de trabajo. La premisa podría parecernos extraña o inusual ahora, pero no si pensamos que en contextos bélicos ha ocurrido que una población local termine trabajando para el bando enemigo porque, por ejemplo, sus tropas han tomado el control de su país. Así sucedió, por ejemplo, cuando el régimen nazi se extendió por buena parte de Europa central.

En ese sentido, el Simple Sabotage Field Manual guarda cierta coherencia con esa lógica de combatir al “enemigo”, atacarlo en todos los frentes posible y no sólo con las vistosas maniobras militares del campo de batalla, sino también con las acciones de todos los días que aunque pequeñas, también son importantes. O al menos ese es el discurso ideológico, la forma de convencer a los ciudadanos comunes y corrientes de que esa también es su guerra.

En su versión completa, el manual también instruye sobre el sabotaje de máquinas, cómo iniciar incendios en almacenes y otros edificios, cómo perturbar el sistema de transporte, y otras situaciones de la vida diaria. Las que compartimos a continuación son las ocho recomendaciones principales para dinamitar (figurativamente) desde dentro el lugar de trabajo: hacer que nada funcione y que poco a poco una empresa se vaya a pique, que fracase y quiebre. 

-Insista en hacer todo a través de canales. Nunca permita atajos para tomar decisiones expeditas.

-Pronuncie discursos. Hable tan frecuentemente como sea posible y con gran duración. Ejemplifique sus “argumentos” con anécdotas extensas y relatos de experiencias personales.

-Siempre que sea posible, remita todos los asuntos a comités para “su estudio y consideración”. Intente formar comités tan numerosas como sea posible, nunca menores a cinco integrantes.

-Aluda a asuntos irrelevantes con tanta frecuencia como sea posible.

-Discuta sobre la exactitud de las palabras en las comunicaciones, las minutas y las resoluciones.

-Refiérase a un asunto anterior decidido en la última reunión e intente reabrir la discusión sobre la conveniencia de dicha decisión.

-Aconseje “cautela”. Sea “razonable” y exhorte a sus compañeros a que sean también “razonables” y eviten la prisa que podría resultar después en situaciones vergonzosas o dificultades.

-Preocúpese por lo adecuado de cualquier decisión. Pregunte si la jurisdicción de ésta recae en el grupo o si tal vez entrará en conflicto con la política de una instancia superior.

Si alguno de estos comportamientos te parece conocido, quizá podrías comenzar a sospechar si alguno de tus colegas no es un espía encubierto con la misión secreta de minar la actividad productiva de tu país.

 

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