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Una interpretación esotérica de las palabras sagradas de profetas y divinidades, guiados por Aleister Crowley

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Analicemos este infográfico, publicado por el sitio Aristocrats of the Soul, basado en el Liber Aleph de Aleister Crowley. Ahí Crowley enuncia una especie de linaje de los ocho grandes magos de la historia (entre los que se incluye sin ningún recato). El razonamiento de Crowley es que estos grandes líderes religiosos (y algunos dioses incluidos) pueden verse también como poetas trascendentes, es decir, magos, encarnaciones de la la palabra o vehículos del Verbo Divino. Esta transformación divina, de poeta a mago o profeta, parece estar hecha a la medida para Crowley, quien en su juventud quiso ser el más grande poeta de Inglaterra (un deseo que nuna extinguió) pero que luego se concibió como un mago y como un profeta, la encarnación del "Nuevo Eón", el Eón de Horus, el Hijo. 

Crowley diferencia entre los meros poetas y los magos. A los primeros los llama "encarnaciones del Zeitgeist" y explica que dicen la verdad de las cosas, pero no la verdad universal, como Shelley, que "pronosticó la caída del cristianismo, la organización del trabajo y la libertad de las mujeres"; o Nietzsche, "quien declaró el principio que causó la Guerra Mundial". Un escalón arriba están los Magus, que son la verdad misma, la ley encarnada y pueden llamarse el Logos o Logos Aionos. Los Magus, según Crowley, son extensiones de la divinidad que preparan "la quintaesencia de la voluntad divina para el hombre, en su totalidad, comprendiendo todos los planos, para que su Ley sea simple, radical y penetre todo el espacio desde un único punto de luz". Algo como una descripción cabalista del proceso creativo perpetuo, la cosmogénesis que es el verdadero significado del "aquí y ahora".

El primero en esta lista de emanaciones del Logos, magos-filósofos que se caracterizan por tener una palabra divina que sintetiza su doctrina, y que se vuelve una fórmula mágica, es Lao-Tse. Crowley dice que el TAO es la palabra mágica que Lao-Tse utiliza para designar el todo: "La naturaleza verdadera de las cosas, siendo un camino, es decir, un concepto cinético no estático". Y en su irreprimible promiscuidad se equipara también con Lao-Tse, en quien ve un hermano insospechado de Thelema. "Enseñó este camino o armonía en la voluntad, algo que yo he mostrado también en este pequeño libro". 

En el caso de Gautama Buda, Crowley considera que su palabra mágica es ANATTA, "puesto que la raíz de su doctrina es que no existe el atman, o alma, como suele traducirse, refiriéndose a una sustancia incapaz del cambio". Esto es la noción de que el yo es impermanente e interdependiente y por lo tanto no puede afirmarse su persistencia. Lo único que une e integra este yo es nuestra creencia en él y el karma que hemos echado a andar, una vez que se disuelve este ap-ego al yo y se resuelve el karma el individuo se disuelve en el todo que es puro devenir, sin principio ni fin. Crowley --quien fuera famoso por su disolución (y no me refiero a disolver su yo en el nirvana), sin embargo, fue en su juventud un disciplinado yogui y meditador, habiendo pasados largas temporadas en Asia estudiando budismo y vedanta-- habla con cierto conocimiento cuando explica que Buda fue quien "más profundamente exploró y mapeó la volatilidad de la mente, y entregó las llaves de su Fortaleza a las manos del hombre". Nota también que la gran aportación del budismo es su riguroso análisis de la naturaleza de la mente, fruto de "la gran intención de dirigir la mente hacia sí misma".

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Luego Crowley menciona a Krishna, "el de formas y nombres innumerables", a quien otorga la palabra mágica AUM, la cual conlleva una "enunciación de la Verdad de la Naturaleza". Esta sílaba es, por supuesto, el sonido primordial de la cosmogonía védica, equiparada con el Sol, con la divinidad y con la totalidad del universo. Generalmente se asocia con Brahma, pero siendo Vishnu parte de la trinidad (junto con Shiva) se puede extender a Krishna, quien es la la encarnación de Vishnu, el guardián supremo del cosmos. En el Vayu Purana se dice que la A es Brahma, la U es Vishnu y la M, Shiva. En el Bhagavad Gita, Krishna le dice a Arjuna: "Yo soy el Padre del mundo, Madre, Legislador, Abuelo, Aquello que es conocido, el Purificador, la sílaba Om, Rik, Saman y Yajus". 

Crowley hace una conexión esotérica entre AUM y la fórmula divina que contienen las siglas INRI, las cuales asocia a Dionisio, quien como Cristo es dos veces nacido y es el redentor del mundo (de su sangre mezclada con los restos de los titanes se hizo el hombre, según la mitología griega, otorgando así al ser humano la chispa divina). INRI puede significar Ieuss Nazarenus Rex Iudeadorum (Jesús de Nazareth Rey de los Judíos), pero también la famosa máxima alquímica: Igni natura renovatur integra: "La naturaleza íntegra es restaurada por el fuego". Crowley explica, siguiendo la cábala, que dentro de INRI se encuentra el nombre divino IAO (y aquí la similitud con AUM). Este nombre, IAO, es dentro del gnosticismo el nombre de una divinidad principal, un código a veces combinado con el conocido Abraxas. Crowley dice: "El significado de la palabra [IAO] es la Obra que opera en la Naturaleza en su Transformación; esto es, la fórmula mágica a través de la cual todas las cosas se reproducen y se recrean". El fuego que renueva la naturaleza, tanto la vibración creativa brahmánica como la tempestad destructiva de Shiva. Shiva, quien tiene tantas similitudes también con Dionisio, de quien Crowley dice que "dispuso las fundaciones de la Ciencia... esto es, de causar que la naturaleza externa se transforme en armonía con nuestra Voluntad".

En su propia versión de la prisca theologia, Crowley continua diciendo que Tahuti o Thot (el Hermes egipcio) confirmó esta potentia, "demostrando cómo a través de la mente era posible dirigir las operaciones de la Voluntad". La palabra de Thot es AMOUN, "a través de la cual hizo que el hombre entendiera su naturaleza secreta, la unidad con su ser verdadero, o, como lo frasearon, con Dios". Este AMOUN (palabra mágica de la cual deriva posiblemente el AMÉN) es una formulación similar, según Crowley, al ATMAN como identidad con el BRAHMA, como se asevera en los Upanishads. La palabra "amun" en Egipto significaba oculto, o aquel que yace oculto, y era uno de los apelativos de la divinidad suprema: justamente aquello que yace oculto en el hombre es su naturaleza verdadera y divina. En hebreo "amén" significa verdad, no es tan disparatado pensar en una etimología común, herencia de la importante influencia de la cultura egipcia en el esoterismo judío.

Crowley sigue el eslabón con Moisés, a quien considera un alumno de Thot, a quien la antigüed atribuye la escritura del Génesis conforme a claves de gematría y cábala. Su palabra, nos dice Crowley, es IHVH, esto es Yod-Heh-Vav-Heh, el teónimo (o tetragrammaton) que debe mantenerse, según la tradición, sin pronunciarse. Letras que son, según la cábala, una especie de algoritmo de toda la creación, la cual está contenida en ellas implícitamente. Dice Crowley que esta palabra debe entenderse como aquella que "se ha visto y escuchado en rayos y truenos en tu iniciación... pero esta palabra es en sí misma un plan del tejido del universo, y sobre ella ha sido elaborada la Santa Cábala". En su visión más esotérica considera que el mago Edward Kelly, quien colaboró con John Dee en el desciframiento del lenguaje de los ángeles o de Enoch, es el heredero de Moises en esta tradición y --como era de esperarse-- él mismo es parte de esta flamante línea de profetas-poetas de la Palabra Divina. 

De Mahoma, quien ocupa el séptimo lugar en está ogdóada de magos, Crowley es un tanto oscuro y dice que prefiere no definir el término ALLH. Sin embargo, explica que su intención era mostrar la doctrina de identidad y unidad entre Dios y el hombre y promover la cooperación en lo que esboza como una "ciencia" de la voluntad. Mahoma, dice Crowley, llegó al mundo en la "época de máxima corrupción y oscuridad", por lo cual aún está "oculto en el polvo del Simoon y no lo podemos percibir en su verdadera gloria y esplendor". Dicho eso, Crowley no puede evitar decir que la palabra sagrada es LA ALLH, "No Dios", y esto es "el misterio de los misterios", una provocadora interpretación de la interpretación común del significado de esta frase, que es "no hay dios, sino Allah". ¿Acaso Crowley busca un poco del misticismo propio de la paradoja y el shock cognitivo? 

Por último, al final de esta línea de bardos-téurgos, Crowley se coloca a sí mismo con su palabra THELEMA, la semilla-corona del Nuevo Eón, según expresó en el Libro de la Ley. Thelema es la abadía que aparece en Rabelais, y que significa voluntad: de ahí su lema, "Haz tu propia voluntad, esa será toda la ley", del cual deriva también "Amor es la ley, amor bajo voluntad".

A la luz de esta lista, la operación mágica de Crowley, cargada del enigma que tanto fomentó, se vuelve sumamente simple y fácil de comprender. El haz tu voluntad es hacer la voluntad de la naturaleza o de Dios, puesto que el mago reconoce que su yo individual es una ilusión y su naturaleza verdadera es la identidad con la divinidad. Este es el gran secreto, que no lo es tanto si uno estudia el esoterismo de las diferentes religiones. Así fácilmente se pueden reconciliar filosofías tan aparentemente discrepantes como el Tao y la Thelema de Crowley. En esa concordancia, en esa armonía --seguir el Tao, hacer tu propia voluntad--, está la base de la magia. "No tienes ningún derecho más que hacer tu propia voluntad. Haz eso y ningún otro dirá 'no'. Puesto que si tu Voluntad es verdadera, su realización es tan segura como que a la luz del día seguirá el amanecer. Tan segura como la operación de cualquier otra ley de la Naturaleza; es Destino. Así".

Hasta aquí este esbozo del sistema mágico de Crowley ligado a la intención y a la palabra. Mucho se podrá cuestionar la congruencia de este controversial personaje, cuyos actos parecen ciertamente empañar lo que, por otro lado, es una filosofía refulgente, llena de fuerza vital, humor, innovación e irreverencia. Es por esto mismo que Crowley se ha convertido en una figura tan popular, el gran ocultista pop. Su aparente inmoralidad atrae enormemente a nuestra era (lo cual podría considerarse un signo de nuestros tiempos); detrás de este personaje hay ciertamente grandes pinceladas de genio, lamentablemente todo esto se vuelve una fuerza confusa y caótica cuando se vincula a la trama megalómana de su vida. Nos dirían los antiguos: "para conocer la doctrina hay que vivir la vida".  

 

Twitter del autor: @alepholo

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Un alma sin cuerpo es tan inhumana y atroz como un cuerpo sin alma. Por otra parte, lo primero es una rara excepción y lo segundo es lo corriente.

Thomas Mann

 

En su capítulo sobre este triunfo, Sally Nichols inicia diciendo:

El Colgado, con las manos ligadas a su espalda, se siente tan indefenso como el nabo. Se halla totalmente en las manos del Destino. No tiene poder ninguno para dar forma a su vida o controlar su destino. Como una hortaliza, no puede más que esperar que una fuerza externa a él le arranque de la atracción regresiva de la Madre Tierra.

En el aspecto de estancamiento, situación estacionaria, paralización,  podríamos pensar en películas del denominado cine de arte posclásico, con maestros que dominaban la estasis como vehículo estético de ideas de alto calibre. De esta manera iban a la dirección de tiempos internos psicológicos dentro de sus actores; el director sueco Ingmar Bergman es un sólido ejemplo. Su filme en blanco y negro, El silencio (1963), nos plantea a dos hermanas, Anna y Ester, varadas en un enorme hotel. Habría que mencionar que la cinefotografía de Sven Nykvist tiene un gran peso en la obra de este autor y acaban de brindarle sus características metafísicas. En El silencio son esos espacios iluminados y no iluminados los que le dan cabida al colgado.   

Las hermanas son víctimas de procesos internos que se reflejan en un exterior distorsionado, por ejemplo un grupo de enanos que se alojan en algunos cuartos.

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Pero se dice que al revés de lo que pudiera pensarse con respecto a que al enfrentarnos con esta carta nos estamos enfrentando a un estancamiento aleatorio del destino, más bien es una primera conciencia del mago que inicia en los misterios y se da cuenta de que no puede hacer nada contra esa primera magia mas que ponerse completamente inmóvil para romperla, la derrota como un logro tras derrotarse a sí mismo, a su voluntad. Reflexionando en el poder de la meditación que viene de detenerse por completo para después poder actuar, pensemos en los asanas sostenidos del yoga. Un período de transición que habría que aprender a abrazar y no sufrirlo; si no vaciamos, no podemos llenar. Las hermanas se vacían en ese misterioso hotel y esperan el espíritu que desciende lentamente por las ventanas que derraman luz durante toda la película, hasta que esa luz llega a sus cabezas y las ilumina.   

 

La inmolación

La carta XII se asocia también con el auto sacrificio, la inmolación reconocida desde tiempos remotos por figuras divinas como Odín, Mitra y hasta Jesucristo, para después ser un clímax de vidas religiosas como la de todos los santos con su famoso martirio. Podemos entenderlo más cotidianamente con la conciencia del deber por encima de los intereses personales: la renuncia.

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En este sentido nos aproximamos seriamente a una película como Nostalgia (Tarkovski, 1983) que nos presenta a un poeta ruso, Andrei Gorchakov (Oleg Iankovski) que viaja en Italia buscando datos para escribir la biografía de un compositor clásico. En este andar conoce a Domenico (Erland Josephson), el ahorcado; curiosamente al igual que la primera película descrita en este artículo las cosas suceden como punto de partida en otro hotel. El hotel como puerta al infinito, a los balcones de sus ventanas donde se puede colgar el iniciado.

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Es la fe y los actos consecuentemente rituales lo que caracterizan a los héroes de Tarkovski. ¿Cruzar una alberca sin agua con una vela encendida puede resultar un mejor método para salvar a la humanidad que prenderse fuego a sí mismo? Porque lo primero es lo que hace Andrei, el poeta,  y lo segundo es lo que hace el profeta, Domenico. Esa es la gran diferencia entre el acto religioso del místico y el acto creativo del artista, estructurados sobre la misma fe. Esa fe que le brinda la calma al colgado cuando descansa después de haber luchado tanto con su fe para finalmente poder disfrutar la vista desde donde se encuentra, una mirada privilegiada. Esa posición se ha conectado con el número 4, que en sí representa esotéricamente la plenitud, pero también es la posición con la que nace un bebé, sujeto de los tobillos por la mano del doctor que lo saca al mundo.

 

El equilibrista

Papus asociaba la carta del colgado con la letra hebrea Lamed:

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Podemos ver que gráficamente sus formas concuerdan, pero más tienen en común las propiedades de equilibrio que encuentra Papus:

De forma jeroglífica Lamed designa el brazo, y por eso está conectada con cualquier cosa que se estire, que se levante, que se desdoble como un brazo, y se ha convertido en el signo del movimiento expansivo. Se aplica a las ideas de extensión, de ocupación, de posesión.

Asimismo encontraba una relación con las leyes reveladas, que incluyen castigo a quien rompa esas leyes y elevación a quien las comprenda, en la forma del naipe en lectura al consultante.  

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Más claramente Papus habla del héroe suspendido entre dos decisiones: sin que tenga que ver tanto su evolución material (como sucede en la carta del Papa) sino su evolución espiritual, cuelga entre la FATALIDAD y la SABIDURIA. Su posición representa la total sumisión que le debe la humanidad a lo divino, constituye el talento del equilibrista. Un poco por estas razones también se vincula la carta con el signo Libra.       

En un sentido libre podemos asociar estos conceptos con la película Zombie y el tren fantasma (Mika Kaurismaki), donde Zombie vive los preceptos del rock & roll para trascenderlos en un ejercicio espiritual que involucra el equilibrio necesario para no morir durante la transformación.

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Eliphas Lévi nos comenta sobre el encriptado arcano algunas cuestiones de su naturaleza trascendental:

Esta figura representa a un hombre con las manos atadas detrás de la espalda, llevando dos sacos de dinero debajo de los brazos y colgado de un pie a un aparato compuesto de dos troncos de árbol, teniendo cada uno de ellos una raíz de seis ramas cortadas y de un travesaño, que completa la figura de la TAU hebrea, las piernas del paciente están cruzadas, y sus codos forman un triángulo con su cabeza. Ahora bien, el triángulo sobremontado por una cruz, significa en alquimia el fin y la perfección de la gran obra, significación idéntica a la de la letra Tau, que es la ultima del alfabeto sagrado. El ahorcado es, pues, el adepto, ligado por sus compromisos, espiritualizado, con los pies dirigidos hacia el cielo; es también Prometeo, sufriendo con una tortura inmortal la pena de su glorioso vuelo.

Antti es Zombie, sabe emborracharse y tocar el bajo magistralmente; viaja a Estambul, donde durmiendo en la calle despierta su conciencia lejos de sus elementos: la música y la sustancia. De regreso a Helsinki, sus metas son otras, y tienen que ver con metas espirituales: convivir con su padre y recobrar a su novia, para finalmente poder reensamblar su banda de rock. Como en algún momento se percata Antti: “El amor no muere, sólo nos deja. Nosotros somos los que morimos”.

 

La suspensión del tiempo animado

Pareciera que Linklater, el cineasta texano, lleva en mente al arcano del colgado en la mayoría de sus guiones, desde el inicio de su carrera con la suspensión del tiempo de Slacker (1991), pasando por su  ensayo filosófico existencial en rotoscopia, Despertando a la vida (2001), y muy marcado en su adaptación de Philip K. Dick, Una mirada a la oscuridad/A Scanner Darkly (2006).

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La suspensión de lo que estamos acostumbrados en una película de conflictos marcados. ¿No pasa nada? Claro que sí, pero hay que dejar de esperar para que pase, o percatarnos de lo que en realidad sucede en otra frecuencia de lo que esperamos que ocurra. El objetivo es observar, escuchar y, después de mucho meditar, hablar.

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En cuanto a una trama que flota, podemos hablar de la utilización de tableaux vivants en el cine. En principio esta técnica elabora un puente hacia la pintura: la película corre pero los actores se posicionan en el cuadro representando una escena sin moverse mientras dure la toma, de principio a fin. Hay una cinta en la que particularmente podemos cuestionar la técnica en su conexión con el colgado para expresar la fe, la esperanza hacia un ideal elevado cuestionando lo que nos rodea: La vocación suspendida (Raúl Ruiz, 1978), que adapta al cine la novela de Pierre Klossowski. En palabras de Ruiz: “la cinta habla de las distintas corrientes de la Iglesia católica, en realidad reflejando las disputas de la izquierda de finales de los años 70. Una película que hablaba de política por debajo del agua, para no tener problemas”. Curiosamente, según Ruiz, al pasar el tiempo la película cambió y dejó de hablar de la izquierda y hablar literalmente de posturas de la Iglesia que se encontraban. Habiendo establecido una amistad al mismo tiempo que una colaboración artística, Ruiz y Klossowski trabajan juntos un material que se pretendía un documental construido por medio de tableaux vivants. La combinación de ambos no podía dejar de coincidir metafísicamente, y as1979) el siguiente año. o Robado (ivants, la combinaciendcolaboraciiglesia que se encontraban. ios rodeancia de lo que esperamosí nació La hipótesis del cuadro robado  (1979) el siguiente año: “Combinando a Sartre y Nietzsche, reflexiones religiosas, y sobre todo una obsesión gigante por encontrar claves dentro de cuadros de pintura, secretos encerrados; principalmente en cuadros burgueses del sigo XIX”, dijo Ruiz en una entrevista.

Ruiz inicia la colaboración con el maestro Sacha Vierny, encomendándole la misión de reproducir el modelo de iluminación que diseñó “el poeta de la luz” Henri Alekan junto con Jean Cocteau para La bella y la bestia (Cocteau, 1946). Una luz cenital mágica que inunda el blanco y negro contrastado, de texturas ilimitadas; una puerta para el arcano, colgado en cada cuadro en la pared.

 

El hombre atorado

Edgar Allan Poe elabora sobre el arcano de manera oscura, en sus características negativas, sobre todo con “El pozo y el péndulo”, cuento escrito en 1842. Dependencia en lo externo, promesas no cumplidas, derrota en la lucha interior. En el cine ha funcionado muy bien tanto trágicamente como cómicamente esta faceta del arquetipo; pensemos en películas como 127 horas (Danny Boyle, 2010), por ejemplo, esas  tramas que abundan, el tipo que queda físicamente atorado en un acantilado y que tendrá que encontrar la manera para zafarse y salir (aunque sea sin un brazo).

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O cómicamente, por ejemplo, en un clásico hollywoodense de Harold Lloyd, El hombre mosca (Fred Newmeyer,1923). Curiosamente, Lloyd se obsesionó con el gag en las alturas; de alguna manera el arquetipo del colgado lo poseyó por años, y repitió escenas parecidas en cintas como ¡Ay, que me caigo! (Clyde Bruckman,1930), por la resonancia que encontraba en el publico: las salas perdían el control en una carcajada que brotaba directamente del inconsciente colectivo en rituales de domingo, desde el interior de la audiencia. 

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Fuentes

Lévi, E. Dogma y ritual de la Alta Magia.

Mayer. H. Cómo predecir el futuro con el Tarot.

Nichols, S. Jung y el Tarot.

Papus. El tarot de los bohemios.

http://www.metirta.com/05-el-colgado-arcanos-mayores.php

https://www.youtube.com/watch?v=SxKapvWh1q4

https://elespiritudelchemin.wordpress.com/2009/07/05/el-colgado-%E2%80%93-arcano-xii-%E2%80%93-del-tarot-rider-waite/

 

Twitter del autor: @psicanzuelo

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