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Los fans del heavy metal son más felices que los que escuchan otro tipo de música

Por: pijamasurf - 08/15/2015

Un estudio sobre los metaleros de los 80 encontró que ahora son adultos mucho más adaptados y alegres que los que escuchaban otro tipo de música

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Al estereotipo del metalero se lo asocia con lo brutal, lo agresivo, lo oscuro y con lo que esencialmente se sale del decibel del bienestar común. Antes, oficiales del gobierno y padres de familia declaraban su preocupación de que grupos como Carcass y Metallica estaban incitando a los jóvenes a una oscuridad moral y espiritual, incluyendo la adoración del Demonio. Es decir, estaba (y aún está) asociado justo con lo opuesto al paradigma cultural de la felicidad. Pero un nuevo estudio encontró que los metaleros de los 80 “fueron significativamente más felices en su juventud, y actualmente están más acomodados” que el resto de su generación e incluso sus compañeros universitarios.  

Es una muy simpática paradoja si tomamos en cuenta que los metaleros, que son casi caricaturescamente la antítesis del #behappy, terminan siendo los más científicamente felices y funcionales de todos, lo cual es, desde luego, una crítica categórica a los estereotipos new age de la felicidad.

“Los entusiastas del metal a menudo experimentaban sexo traumático y riesgoso, drogas y vidas viciadas” reporta el estudio liderado por la Universidad Humboldt State. “Sin embrago, la identidad metalera también sirve como un factor protector contra resultados negativos”.

En un experimento que llevaron a cabo, los encuestadores hallaron que “sin importar los retos que conllevaban algunos eventos adversos en la juventud, los amantes y los músicos de metal reportaron niveles de felicidad significativamente mayores en su juventud”. También encontraron que tenían mucho menos arrepentimientos de cosas que hicieron cuando jóvenes, y resultaron ser adultos altamente funcionales.  

Los fans y los músicos del heavy metal sienten una hermandad en la comunidad del metal, una manera de experimentar emociones desbordadas con personas afines. Este sentimiento de libertad de expresión y de pertenencia es lo que afianzó una madurez sana y alegre en los metaleros. Alguna vez Quiet Riot dijo que “el heavy metal te volverá loco”; ahora sabemos que, si lo hace, es una locura mucho más recomendable que tantas otras.

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De cómo una infección estomacal puede disparar síntomas de enfermedades mentales (ESTUDIO)

Por: pijamasurf - 08/15/2015

Una bacteria común del sistema digestivo podría ser la causa de violentos e inesperados cambios de comportamiento pediátrico que antes eran considerados dentro de la gama de las enfermedades mentales
[caption id="attachment_98895" align="aligncenter" width="614"]Streptococcus agalactiae (Wikimedia) Streptococcus agalactiae (Wikimedia)[/caption]

Un controversial diagnóstico parece relacionar los cambios súbitos de comportamiento en niños (que muchas veces son interpretados y tratados psiquiátricamente, con desastrosas consecuencias) con un estreptococo muy común; conocido como Desórdenes Pediátricos Autoinmunes Neuropsiquiátricos Asociados con Estreptococos, o PANDAS, por sus siglas en inglés, dicho diagnóstico le ha devuelto la infancia a muchos niños, aunque las investigaciones no son todavía concluyentes.

Un caso típico de PANDAS puede comenzar como el de Isak McCune, quien a los 3 años presentó una carraspera de garganta muy agresiva, que eventualmente lo hacía tener horribles temores, lo incapacitaba para ir al baño solo y lo bombardeaba con la imagen de la muerte. Según sus padres, el niño oía voces y tenía alucinaciones visuales, lo que se relaciona con un cuerpo creciente de testimonios donde los niños afectados por PANDAS presentan síntomas de Alicia en el país de las maravillas, como cambios súbitos en la percepción del tamaño y alucinaciones.

Los padres de Isak agotaron los pabellones psiquiátricos y se prepararon para la posibilidad de internar a Isak definitivamente. Estuvo un tiempo en Prozac sin signos de mejora (sino al contrario). Sin embargo, a 3 años y medio de que comenzaran los síntomas, un pediatra de Boston le suministró a Isak azitromicina, un antibiótico común; los síntomas del niño desaparecieron en cuestión de días.

Revisando la historia de los McCune, sus otros hijos también presentaron estreptococos en el sistema digestivo durante el tiempo en que su hermano estuvo enfermo; pero ¿por qué para algunos los síntomas se manifiestan en la conducta y la cognición mientras que en otros únicamente aparecen como una infección estomacal común? Según su padre, Adam McCune, "es como si él hubiera sido prisionero de guerra durante 4 años, y luego hubiera regresado un día de la nada. Tener a mi hijo de vuelta en cuestión de semanas fue increíble".

Susan Swedo, investigadora del Instituto Nacional de Salud Mental en Bethesda, Maryland, comenzó a explorar la relación entre el sistema inmune y el desorden obsesivo-compulsivo, y también con un misterioso síndrome conocido como 'mal de San Vito' o corea de Sydenham, que produce tics acumulativos en niños, como una versión agravada del DOC. Los síntomas aparecen de la nada y van acompañados de tics, carrasperas, ansiedad de separación, incontinencia nocturna e incluso cambios en la escritura debidos al declive de la función motora. En un estudio de 1998, Swedo analizó algunos casos, y notó que a menudo iban acompañados o precedidos de infecciones de estreptococos, por lo que acuñó el término PANDAS para sugerir una asociación --aunque no necesariamente una causalidad-- entre un estreptococo, el sistema inmune y la salud mental. 

Según los investigadores, la asociación de enfermedad mental e infecciones en otros sistemas del cuerpo solía ser la norma en la medicina del siglo XIX. Los enfermos de sífilis a menudo presentaban desordenes cognitivos que se parecen a la psicosis; la corea de Sydenham puede parecer para algunos una especie de posesión demoníaca paulatina que se va apropiando del cuerpo de los niños; en términos bioquímicos, los bacilos del estreptococo se disfrazan de proteínas para infectar el receptor; pero en algunos casos, cuando el sistema autoinmune trata de contrarrestar la enfermedad, los anticuerpos atacan el tejido cardíaco e incluso el cerebro. En la corea de Sydenham, los anticuerpos atacan el ganglio basal, una especie de semáforo que activa o inhibe la función de los músculos; si esta zona es atacada, el impulso motor se ve afectado y se presentan los perturbadores movimientos involuntarios.

Nuestra flora y fauna digestiva todavía no ha sido comprendida en su relación con la vida anímica: el siglo XX privilegió las explicaciones psiquiátricas o psicoanalíticas de la conducta, olvidando la continuidad de los sistemas del cuerpo en su imbricada interrelación; pero aunque PANDAS es un diagnóstico promisorio, sólo se presenta en uno de cada 2 mil casos de infección estomacal; Swedo estima también que PANDAS aparece apenas en 10 o 20% de los casos pediátricos de desorden obsesivo-compulsivo. Establecer si las bacterias nos controlan o nosotros nos servimos de ellas como parte de una milenaria relación simbiótica sigue siendo motivo de investigación.

Con información de Nautilus

 

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