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Los 10 tips para viajar gratis en avión (según hombre que lo ha hecho durante 16 años)

Buena Vida

Por: Samuel Zarazua - 08/07/2015

Viaja en primera clase, come en businesss class y duerme en hoteles de lujo. ¿Cómo volar alrededor del mundo gratis?

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Para muchos de nosotros viajar en avión es la forma más fácil de llegar a cualquier destino, para otros puede llegar a ser una obsesión, como es el caso de Ben Schlappig, quien desde los 16 años ha aprendido una serie de trucos para acumular millas con puntos de la tarjeta de crédito para viajar alrededor del mundo sin gastar ni un sólo centavo, al grado de pasar más tiempo en el aire que con los pies en la tierra. Él considera que los 'viajeros aficionados' (hobbyists) como él, siempre estarán un paso más adelante que los que siguen la burocracia de las aereolíneas, a quienes considera unos idiotas. Ahora el avión es su casa, su oficina y su cuarto de juegos. Le gana a las aereolíneas en su propio juego.

Viaja alrededor de 650 mil kilómetros al año. Fue el primer hombre en viajar sobre el Pacífico seis veces en un solo viaje: Chicago, Osaka, San Francisco, Seúl y de regreso. Cuando terminó su viaje, ya había ganado medio millón de millas de viajero.

El escritor del blog One Mile at a Time (Una milla a la vez) busca, en su sitio de consultoría de viajes por puntos, dar consejos para conocer las formas en que se manejan las aerolíneas, para saber cómo explotar ello en beneficio de los viajantes.

Existen hombres que como Schlappig han encontrado lagunas en las políticas de las aereolíneas y lo han compartido por Internet, como el hombre que  se encuentra en un proceso legal por esta misma razón.

The New Yorker identifica a este grupo cada vez mayor de los viajeros que, para evitar la compra total del boleto, llevan a cabo los 10 consejos siguientes para viajar gratis:

  1. Localizan lagunas en la regulación de las aerolíneas para evitar pagar el precio completo del viaje.
  2. Se hacen viajeros frecuentes.
  3. Realizan viajes muy largos para acumular millas de viajero frecuente que después usan para los demás viajes.
  4. Realizan un número de vuelos pagados para buscar el mayor rendimiento de su 'inversión' y conseguir el estatus de 'lealtad' o de 'realeza'.
  5. Buscan algoritmos en sitios de Internet que anuncian 'errores de precios' en las páginas.
  6. Identifican los vuelos más reservados y se ofrecen para realizar el siguiente vuelo y  tomar la recompensa de 400 dólares.
  7. Tienen muchas tarjetas de crédito (de hecho, los hobbyist cuentan con docenas de ellas).
  8. Compran monedas de dólar con la tarjeta de crédito y mantienen los puntos de recompensa intactos.
  9. Pagan con tarjetas de crédito.
  10. Acumulan millas en productos que las ofertan como recompensa.

Las personas que conforman estos grupos de viajeros aficionados viajan como la realeza, sin embargo, United Airlines, con quien Schlappig consiguió por primera vez su estatus preferente, lo expulsó del programa en 2011 cuando se jactó de su 'pasatiempo' en una entrevista con The New York Times donde confesó cómo explotaba a la aereolínea por una cifra de 10 mil dólares.

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La razón científica por la cual las celebraciones de Año Nuevo suelen ser decepcionantes

Buena Vida

Por: pijamasurf - 08/07/2015

¿Vas a celebrar en grande este Año Nuevo? Prepárate para decepcionarte. La ciencia dice que la receta para una terrible fiesta de Año Nuevo es planear una reunión genial

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Las fiestas de Año Nuevo suelen ir antecedidas de grandes preparativos: se elige un lugar para vacacionar en función a esta noche, dónde cenar, qué comer, qué beber (¿puedes solventar la botella de champagne o te conformarás con un sucedáneo?), qué consumir (algunos toman cuidadosas medidas para agenciarse las drogas ideales para enfiestarse hasta la mañana), qué vestir (¿empezar el año en blanco, las serpentinas, los sombreros?), con quién pasar justo el momento del conteo, el primer beso y abrazo del año, a qué fiesta ir después de la cena privada, y mil y un variables. Las personas que tienen mucho dinero suelen aprovechar esta fecha para montar enormes parrandas en las que muestran toda su sofisticación y su supuesta magnanimidad; quienes no tienen tanto dinero o prefieren no poner todos sus huevos en la canasta de un solo día, buscan que los conviden a magnos eventos en los que se dilapidan las viandas. 

Esto es en teoría; al final, esa gran fiesta que uno se imagina suele no producirse. Muchas veces uno acaba esperando entrar a un bar, en la calle, en un taxi, vomitando precozmente o en cualquier situación poco glamourosa. 

Hay una explicación científica (lo hay para todo hoy en día, lo cual no es garantía) para la gran frecuencia con la que los festejos de Año Nuevo, con toda su pirotecnia, acaban siendo fatuos fuegos de petate, como se dice en México a eso que promete mucho pero no entrega tanto. Según un estudio realizado por un equipo de científicos de diferentes universidades, las fiestas de Año Nuevo suelen ser terribles debido a que la "persecución y evaluación de la felicidad puede ser contraproducente", como una especie de profecía anticumplida en la que el individuo se derrota a sí mismo al poner demasiada presión o expectativa en la realización de un evento.

En ese caso, los investigadores entrevistaron a 475 personas y las interrogaron sobre sus planes para la celebración de fin de año. Luego contactaron a estos individuos algunas semanas después para averiguar cómo les había ido. La investigación mostró que 83% de las personas sondeadas manifestaron haberse decepcionado de su noche de Año Nuevo y quienes más lo estaban eran aquellos que más habían invertido tanto emocional como económicamente.  

Otro estudio concluyó que intentar pasarla muy bien es una de formas más efectivas para vivir un mal rato. En ese caso, se pidió a un grupo de participantes que intentaran sentirse felices mientras escuchaban música o presenciaban una obra de arte. Aquellos a los que no se les pidió que forzaran esta sensación reportaron pasarla mejor que aquellos que entraron a la experiencia con la prerrogativa de ser felices. Esto parece tener que ver también con que monitorear la felicidad, estar analizando si estamos bien o no, es una forma muy efectiva de sacarnos del flujo de la actividad, de distraernos de la experiencia en sí misma.

Existe una frase un poco trillada, atribuida a la filosofía oriental que suele aparecer por todos lados y que ya podríamos llamar sabiduría popular, que dice que "la principal razón de la infelicidad es la búsqueda de la felicidad", o algo similar. Ciertamente, es más fácil decepcionarnos y deprimirnos cuando anticipamos mucho lo que va suceder y cultivamos hábitos de deseo constante. 

En el caso de Año Nuevo, lo más prudente parece ser no apostarle demasiado a una noche. Nadie se ha iluminado en un día. La felicidad no se puede forzar ni fingir. Es más probable que te diviertas si no lo intentas. Además tu cuerpo te agradecerá, ya empezando el 2016, no tener que remontar la marea con una cuesta arriba y una tremenda cruda. 

Para quienes piensan abandonarse al mar etílico, aquí una breve guía científica para evitar la resaca.