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El estado de trance favorece la generación de nuevas ideas (aquí algunas sugerencias para propiciarlo)

Por: pijamasurf - 08/06/2015

Al inducir el estado de trance en 15 chamanes y observar el funcionamiento de su cerebro, un grupo de científicos encontró una relación entre aquél y la generación de nuevo conocimiento; dicho estado, sin embargo, también puede encontrarse en la vida cotidiana de cualquiera
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Imagen: "Hamatsa emerging from the woods--Koskimo", Edward S. Curtis - Library of Congress (Wikimedia Commons)

Entre los griegos, el conocimiento era una experiencia de características singulares, transformadora incluso, que marcaba un antes y un después en la vida del sujeto y su manera de mirar el mundo. Un ejemplo claro y conocido de esto lo encontramos en la tragedia de Edipo: cuando este reconoce de su filiación, la magnitud de los hechos cometidos (matar a su padre y yacer con su madre), su subjetividad cambia radicalmente, tanto que se ve impelido a sacarse los ojos y exiliarse de Tebas. Este, claro, es un caso extremo, acuñado en el concepto de 'anagnórisis', pero si se piensa como una realidad gradada, acontecimientos así ocurren cotidianamente en la vida de cualquiera, puntos de quiebre en los que el conocimiento nos hace ver algo que hasta entonces ignorábamos y que afecta nuestra visión de mundo.

Bajo esta forma de entenderlo, el conocimiento tiene una dimensión imprevisible, azarosa, que lo hace lindar con lo sagrado. Para los griegos, el conocimiento también estaba relacionado con potencias más allá de lo humano, del amor a la locura, las cuales tomaban a la persona, la inundaban con su poder, y sólo después de abandonarla era cuando esta se percataba de que había adquirido cierto conocimiento sobre algo. En breve, el conocimiento sería, desde esta e incluso otras perspectivas, un punto de encuentro entre lo que somos y lo que existe pero ignoramos (con todas las circunstancias que esto implica).

Recientemente, una investigación publicada en la revista especializada Cereb Cortex ha relacionado el estado de trance con la adquisición de conocimiento, específicamente, como una suma de condiciones que son propicias para que nuestro cerebro trabe conocimiento con el conocimiento mismo, cualquiera que este sea.

Como sabemos, el trance es un estado particular inducido por distintas circunstancias externas: una melodía repetitiva, una sustancia psicoactiva, movimientos corporales repetitivos, sugestión y autosugestión, hipnosis e incluso la propia capacidad de nuestro cerebro para creer intensamente en sus propias figuraciones (como sucede, por ejemplo, en el caso de los actores).

En la investigación citada, los científicos involucrados examinaron el cerebro de 15 chamanes a quienes se les indujo el estado de trance por medio del sonido rítmico de percusiones. La premisa de este experimento es que durante el trance la conciencia entra en un estado de “absorción”, que hasta ahora no había sido examinado para recabar información sobre las regiones cerebrales implicadas.

Durante la prueba, sólo ocho de los 15 chamanes entraron en trance, y fue en estos en quienes se observó, por medio de resonancia magnética, una actividad intensa medida en teoría de redes con el concepto de centralidad de vector propio, el cual se refiere a la influencia que un nodo tiene sobre la red a la que pertenece. En el caso del trance, dicha influencia está dada por la conectividad entre la corteza cingulada posterior, el córtex del cíngulo anterior dorsal y la ínsula del lado izquierdo (la primera relacionada con la conciencia, la segunda con las emociones y la tercera con la aprehensión de emociones en combinación con las sensaciones).

La intensificación de la actividad en este nodo por causa del trance provocó, de acuerdo a lo observado, que la red neuronal del cerebro de los participantes se activara también e incluso entrara en un proceso de reconfiguración favorable tanto de la comprensión de ideas como de la mezcla de estas para generar nuevas deducciones. Curiosamente, parece ser que esta misma activación implica disminuir por un tiempo los procesos cerebrales asociados con la sensibilidad.

Cabe mencionar, en este punto, que si bien el trance está asociado con experiencias chamánicas como las que se replicaron en el experimento, en la vida cotidiana también es posible reproducir estados mentales afines. Meditar, caminar, ducharse, concentrarse en algo que nos gusta hacer, escuchar el silencio o aislarse sensorialmente, dormir sin perder atención del momento en que el sueño nos asalta, quemar incienso, son algunas de las muchas formas en que podemos descubrir, en nuestra vida diaria, que el conocimiento que nos transformará de una vez y para siempre estuvo ahí en todo momento, al alcance, en espera de que nos decidiéramos a encontrarlo.

 

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Belcebu

 

Aún no se sabe a ciencia cierta si él Papa Honorio III (que ejerció de 1216 a 1227) escribió o no el libro donde fueron enlistados estos demonios. Este jefe de la iglesia es recordado entre los Papas por celebrar ceremonias para invocar demonios que luego desterraba nuevamente al infierno a través de misas negras (como se sigue haciendo en la actualidad). En el artículo publicado por Esther Inglls-Arkell se enumeran los cinco demonios con los cuales no quisieras compartir cuerpo.

1) Belcebú

Belcebú es el Big Brother de los demonios, el 'alzado'; y aunque el cine ha hecho que pierda su cualidad terrorífica, sigue siendo quien atormenta a los pecadores en el Infierno.

Inglls-Arkell habla de que a principios de 1600, una joven monja llamada Madeleine de Demandolx de la Palud comenzó a tener convulsiones, gritaba obscenidades y afirmaba que había cometido actos lascivos y sexuales con demonios y brujas. En ese tiempo se llegó a la conclusión de que estaba poseída por Satanás. Se le llevó a ella y a otra mujer que cumplía las mismas características frente al Gran Inquisidor local.

No se sabe si se les expulsó a Satán pero sí se supo, por otras niñas, que el sacerdote había aconsejado a la monja para incitarla a cometer actos lascivos. El sacerdote negó todo y, hastiado, dijo sarcásticamente que si fuera brujo le daría su alma al Diablo. Fue detenido y torturado, confesó, se retractó, fue torturado un poco más, confesó una vez más, fue torturado un poco más y... luego lo quemaron vivo. Las chicas siguieron acusando a la gente de brujería con tal de no ser acusadas ellas.

2) Ronove

Ronove, como todos los demonios, es un maestro en el arte de engatusar y engañar a las personas: con la retórica y la elocuencia las disuade para que hagan tal o cual atrocidad. Este demonio podría escribir todo un volumen de cómo ser influyente y ganar 'amigos'. También es el que que 'toma las almas viejas'. Seguramente Ronove está esperando a aquellos pecadores viejos que se encuentran en el umbral de la muerte; a ellos y a sus mascotas (porque también se 'lleva' a las mascotas).

Agares

3) Agares

Agares es asexuado, o tiene los dos sexos. Si se lo ve como hombre, es viejo y monta un cocodrilo. Angelical, hermosa y joven se le ve en su figura femenina. (Quizá hay quien, ebrio, vio a Agares mujer, de noche en el rave, y amaneció con el mismo demonio pero en su forma masculina). No por ser demonio carece de atractivo; puede ser una mujer hermosa. 

Todos los demonios tienden a ser maestros y a dar enseñanzas a los fieles seguidores hasta el punto en que lo permiten los humanos. En corto tiempo, bajo la tutela de Agares, tendrás conocimiento de todas las lenguas del mundo. La noticia mala para muchos es que este será un repertorio de ofensas y crueldades, lo que lleva el trolleo a su nivel más demoníaco (si piensas que es suficiente, recuerda que aún faltan los insultos raciales y étnicos), por lo que serás un erudito en cuestión de maldiciones en todos los idiomas del mundo.

4) Surgat

Surgat está listo para pelear al lado de Satanás cuando este se lo indique. Al parecer, sirve a Satanás cuando es necesario y los demonios son sus compañeros de batalla. Entre todos ellos, Surgat, se gana su lugar en la lista de miedo porque no puede ser exorcizado. Está descrito en un libro profesional sobre "eyección" demoníaca (en ese tiempo, esa era la única acepción de "eyaculación") del Papa Honorio, con una frase: "Surgat es el que abre todas las cerraduras".

Acquiel

5) Aquiel

Demonio de la mitología cristiana, es el que se dedica a arruinar la santificación dominical (el Sabbath). Es decir, se encarga de quitarle al domingo lo sagrado como día de guardar, destruyendo y combatiendo cualquier energía que pretenda mantener este día que el mismo Dios escogió para descansar. No suena tan mal; sin embargo, si una autoridad religiosa fuera poseída por Aquiel, quizá sería una afrenta para su grey o para todos aquellos a quienes su religión obliga a descansar el Sabbath. Es decir, este demonio --aún más que los demás-- sólo afecta a quienes creen en un sistema religioso vulnerable a demonios.

No se sabe si ha muerto más gente por Dios o por el Diablo. Lo que se puede aprender son dos cosas: trata de no ser poseído por el Diablo, pero si es así, guárdatelo para ti, o terminarás en la hoguera.