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En la ciencia como en la gramática, siempre hay excepciones. ¿Qué tanto sabemos de estos órganos?
Hombre Orinando

Foto: Shutterstock

Si nuestra vida ha sido relativamente saludable, pocas veces hemos escuchado hablar o leído acerca de los riñones, en comparación con otros órganos del cuerpo humano. Y es que no son los órganos más citados, ni por las noticias ni por los documentales, ni tienen tanto renombre como el corazón, el hígado o el cerebro.

Probablemente sólo recordamos a estos pequeños órganos con forma de frijol bromeando acerca del tráfico de órganos, o bien al sentir algún dolor en la espalda. Sin embargo, nuestros riñones trabajan constantemente filtrando, removiendo residuos, estimulando la producción de células en la sangre y manteniendo el equilibrio del cuerpo.

Debido a nuestra desinformación, puede ser que hayamos generado ideas falsas con respecto a las funciones de los riñones.

Estos son los cinco mitos más controversiales acerca de los riñones, según The Smithsonian:

1. Tomar mucha agua ayuda a los riñones

Falso. Ahora que parece estar de moda cuidar más nuestra alimentación, hemos escuchado mil veces la frase ‘Toma al menos 2 litros de agua al día’. Probablemente nos sintamos afligidos de no poder cumplir con dicha máxima, pues solemos caer en la tentación de bebidas más elaboradas.

La buena noticia es que hay poca evidencia científica de que la máxima sea verdadera. El doctor Stanley Goldfarb (Universidad de Pensilvania) asegura que “la cantidad de agua que tomemos no afecta la eficacia con la que nuestros riñones filtran”. Si nuestros riñones no funcionan bien, no importa cuánta agua tomemos, nuestro organismo no se limpiará exitosamente; sencillamente, la ingesta de agua no hará que los riñones funcionen mejor.

No sería descabellado pensar que este mito se originó en las compañías embotelladoras de agua. Interesantemente, México es uno de los países que más agua embotellada consumen: irónicamente, la alta tasa de diabetes en México tiene como principal consecuencia el desarrollo de falla renal. Ahí está la prueba para acabar con este mito.

Sin embargo, no todo es tan sencillo: en la ciencia como en la gramática, siempre hay excepciones. Tomar mucha agua y mantenerse bien hidratado sí es benéfico para el organismo y también, en caso de sufrir de piedras en los riñones.

2. Una dieta alta en calcio causa cálculos renales

Falso. Los cálculos renales (conocidos como 'piedras en los riñones') son aglomeraciones de calcio, similar al sarro que se va formando en la bañera.

Por tanto, es lógico pensar que evitar los alimentos ricos en calcio --como la leche-- nos protegerá de tener piedras en los riñones. ¡Oh, sorpresa!: el problema de las piedras no se da por un exceso de calcio, sino por una carencia de este elemento.

Cuando nuestro organismo tiene un bajo aporte de calcio, una sustancia denominada oxalato (presente en vegetales y frutas) se acumula en los riñones, asociándose con el poco calcio que se está filtrando de la sangre, formando los conocidos cálculos renales.

Sin embargo, cuando nuestro organismo recibe un alto aporte de calcio, el calcio se une al oxalato en el intestino, evitando que el oxalato se acumule en los riñones e impidiendo así el desarrollo de los cálculos. De esta forma el calcio actúa como un “secuestrador” de oxalato.

Otra excepción a la regla: cuidado con los suplementos de calcio, pues estos no se unen con tanta afinidad al oxalato como el calcio derivado de los alimentos frescos, por lo que no tienen función protectora alguna contra los cálculos renales.

3. El alcohol daña los riñones

No se sabe. Cuando nos vamos de fiesta, terminamos visitando numerosas veces el tocador, y no necesariamente para retocarnos, sino para orinar. ¿Será que estamos forzando nuestros riñones en esta situación?

Una vez más no existen estudios concluyentes que comprueben que el alcohol es dañino para los riñones, sólo se conoce que causa una fuerte deshidratación, personificada como la temible resaca. Si no queremos olvidarnos de los tragos en viernes por la noche, la mejor opción es tomar un vaso con agua por cada vaso de alcohol.

4. Si tienes una enfermedad del riñón, te das cuenta por ti mismo

Falso. A diferencia de otras enfermedades, como las cardíacas, las enfermedades de los riñones son engañosas y silenciosas. No se detecta dolor a menos que suframos de una etapa avanzada de infección o cálculos renales. La cantidad de orina excretada tampoco nos habla de la salud de los riñones. La falla renal se hace sentir en el cuerpo sólo cuando los riñones funcionan al 10-15% de su capacidad normal, por lo que se dificulta la detección temprana de estos padecimientos.

Sin embargo la medicina puede recurrir al uso de pruebas para detectar niveles de toxinas o productos de desecho en sangre u orina, mismas que determinan si los riñones se encuentran funcionando correctamente.

5. Las enfermedades renales no pueden prevenirse

Falso. “Hasta los mismos médicos suelen creerse este mito”, asegura la doctora Robyn Langham (especialista en trasplante de riñón de Melbourne, Australia).

Definitivamente, la prevención siempre es el mejor camino que seguir: presión alta y diabetes parecen ser los terrenos más fértiles para el desarrollo de las enfermedades renales. La edad avanzada, el tabaco y la obesidad también representan un factor de riesgo, sin olvidar los antecedentes familiares de enfermedades renales (sí, otra vez la genética).

Desafortunadamente, según el CDC (Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades), uno de tres adultos con diabetes y uno de cinco adultos con hipertensión sufren de enfermedades renales crónicas.

Así que ejercicio + hidratación + dieta saludable es, una vez más, la mejor fórmula  para mantener la salud de nuestros riñones.

 

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El uso de dispositivos móviles podría aumentar el riesgo de cáncer, según estudio

Salud

Por: pijamasurf - 08/05/2015

Un estudio publicado en septiembre plantea que los dispositivos móviles como tabletas, smartphones y computadoras portátiles pueden reflejar la luz ultravioleta del Sol y aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de piel

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Un estudio publicado en septiembre por el Journal of the American Academy of Dermatology plantea que los dispositivos móviles como tabletas, smartphones y laptops pueden reflejar la luz ultravioleta del Sol y aumentar indirectamente la exposición de los usuarios a las longitudes de onda que causan cáncer.

"Estos dispositivos se utilizan generalmente para la comunicación o el entretenimiento, así que puede ser fácil no prestar atención a sus propiedades de reflexión", dijo Mary E. Logue de la Universidad de Nuevo México en Albuquerque, coautora del la investigación junto al doctor Barrett J. Zlotoff.

"Nos preguntamos si, como esos antiguos reflectores de bronceado, los dispositivos electrónicos personales también podrían plantear riesgos para la salud de la piel", dijo Logue para la agencia Reuters Health en un correo electrónico.

En un pequeño estudio observacional realizado en un campo en Albuquerque, los investigadores pusieron una cabeza de maniquí con un medidor de luz UV sobre un atril de partituras y luego colocaron diversos dispositivos móviles en el atril.

En dos experimentos, los académicos registraron las lecturas de 1 hora de exposición a los rayos  UV, de 11 de la mañana hasta el mediodía, utilizando una revista, un iPhone 5, varios modelos de iPad, dos laptops Mac y un lector electrónico Kindle.

En el primer experimento, los dispositivos fueron situados a 16.5 pulgadas de distancia del sensor UV. Para el segundo experimento, estuvieron colocados 12.25 pulgadas más lejos.

Los dispositivos y el sensor UV estaban dispuestos en un ángulo específico, para imitar la mirada de un adulto viendo hacia abajo al dispositivo de mano.

El equipo de estudio midió las dosis de exposición de luz UV reflejada por los dispositivos en Jxcm2 durante 1 hora, y luego compararon estos resultados con las lecturas UV en el atril vacío.

En la primera prueba, cuando los dispositivos estaban más alejados del maniquí, una revista abierta incrementó la dosis de exposición UV a 46% comparada con la del atril solo, un iPad aumentó la exposición cerca de 85% y una Mac de 11 pulgadas incrementó la exposición UV un 75%.

Sólo en la segunda prueba con los dispositivos dispuestos más cerca de la cara del maniquí, incluyendo el iPhone 5, se incrementó la exposición UV en un 36%, como los investigadores reportaron en el Journal of the American Academy of Dermatology.

"Los efectos dañinos de los rayos UVA y UVB han sido bien documentados, y limitándonos a esta exposición es la única y más efectiva forma de cuidado preventivo que un individuo puede tomar".

"Dado el aumento de la exposición a los rayos UV, es necesario que haya más investigaciones para ver si los riesgos de cáncer de piel se ven afectados", agregó Logue.

“Los propios dispositivos podrían ser rediseñados para ser menos reflejantes, o para incluir la tecnología de sensor UV con la que sus usuarios podrían realizar un seguimiento de su exposición a estos rayos”, dijo la académica.

El doctor Robert Dellavalle, jefe del Servicio de Dermatología del Denver VA Medical Center, dijo que si bien la investigación no involucró a personas reales que utilizan los dispositivos, todavía plantea una cuestión práctica: "En el uso del mundo real, puede ser difícil ver la pantalla del teléfono o tableta en plena luz del Sol, y su uso en realidad puede fomentar un comportamiento que busque los lugares de sombra", señaló.