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Una excelente introducción gráfica al mundo de la neuroplasticidad: empieza a reconstruir tu cerebro

Ciencia

Por: pijamasurf - 06/16/2015

Nuestro viejo cerebro puede aprender nuevos trucos y, en la medida en que lo hace, genera neuronas y se mantiene joven

Muchos de nosotros crecimos con la noción de que perder neuronas era algo irreversible, razón por la cual estábamos condenados a un perenne declive de nuestras capacidades intelectuales. Hoy sabemos, con alivio, que esto no es así; en realidad el cerebro es altamente maleable –y no solo en su etapa de desarrollo. Sabemos también que aquello que esculpe nuestro andamiaje neuronal no solo es genético y químico, sino también social y ambiental. El cerebro es un órgano en constante construcción y cada vez más tenemos información que sugiere que distintos hábitos contribuyen a mantenerlo en forma e incluso, por qué no, a hacernos más inteligentes.

El infográfico aquí mostrado es una excelente introducción al fascinante mundo de la neuroplasticidad, ciencia que empodera a la mente individual (a la vez que le hace asumir la responsabilidad de su poder intelectual y su salud mental). La gráfica fue creada por el Centro de Rehabilitación de Altamira. Resumimos aquí los puntos importantes. 

Sabemos que hay 86 mil millones de neuronas en el cerebro humano y a los 3 años tenemos 15 mil sinapsis. Si bien muchas sinapsis son eliminadas cuando no se usan y 50% de las neuronas no llega a la vida adulta, existe siempre la posibilidad de generar nuevas neuronas. Esto se llama neurogénesis y hace algunos años se creía que era imposible, pero ahora sabemos, por suerte, que incluso en la senectud se generan neuronas nuevas.

Especialmente los nuevos pensamientos y las nuevas habilidades crean nuevas vías neurales, las cuales pueden ser reforzadas a través de la repetición formando hábitos; las vías neurales que se dejan de usar son como caminos que se van llenando de hierba y empiezan a desvanecerse. El  doctor Ernest Rossi considera que el ejercicio físico, la estimulación neural mediante el aprendizaje de nuevos hábitos, como pueden ser un nuevo idioma, la meditación y las experiencias estéticas, son poderosas técnicas que fomentan la neurogénesis. La importancia de aprender cosas nuevas y estimular al cerebro es ejemplificada por estudios que muestran, quitando todas las demás variables, que las personas bilingües tardan 4.5 años más en desarrollar Alzheimer. Otro caso notable es el de los taxistas londinenses, que al memorizar calles en el espacio urbano también trazan nuevos caminos en su espacio neural.

Muchas de estas vías neurales son reforzadas por el placer y el sistema de recompensa de dopamina; así se forman también las adicciones. "El juicio se vuelve distorsionado y el cerebro empieza a tratar la recompensa como una sustancia necesaria para la supervivencia", dice el doctor David Smith. Algunas sustancias, se dice, son adictivas porque provocan una descarga de dopamina mucho más rápida y frecuente. 

 

Los neurocientíficos recomiendan un sencillo ejercicio: simplemente pon toda tu atención en tu respiración y cuenta hasta 10 respiraciones. La fórmula mágica para relajarse. El cerebro de monjes budistas es una prueba de los efectos de la meditación, hasta el punto de que "las emociones, los estados de ánimo son habilidades mentales que se pueden entrenar".

 

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El Gran Colisionador de Hadrones descubre nueva partícula: el pentaquark

Ciencia

Por: pijamasurf - 06/16/2015

Físicos del CERN descubren con el LHC una elusiva partícula subatómica que había sido teorizada hace más de 50 años
[caption id="attachment_97573" align="aligncenter" width="640"]CERN Representación del pentaquark (IMAGEN: CERN)[/caption]

El Gran Colisionador de Hadrones (LHC) de los laboratorios de Suiza del CERN ha vuelto a encenderse y acaba de hacer su primer descubrimiento importante en esta etapa post "partícula de Dios". Científicos del CERN confirmaron el descubrimiento de una partícula subatómica cuya existencia se había teorizado hace más de 50 años, el pentaquark.

La existencia de esta partícula se viene investigando desde que en 1964 los físicos Murray Gell-Mann y George Zweig propusieron la existencia de los quarks para explicar los bariones y los mesones. La nueva partícula estaba compuesta por cuatro quarks y un antiquark. El nombre "quark" proviene del uso de esta palabra en Finnegans Wake de James Joyce, y dentro de su imaginativa especulación lingüística se conocen seis diferentes sabores (que denotan masa, espín y carga) de quarks: arriba, abajo, encanto, extraño, cima y fondo. Los quarks encanto, extraño, cima y fondo existieron pero fueron destruidos en las primeras fracciones de segundo del universo; sin embargo, los científicos los han recreado en el laboratorio. El pentaquark es una nueva asociación de quarks --que se suma a los bariones y a los mesones-- compuesta por cinco de estos quarks.

El hallazgo de esta partícula se consiguió luego de que los investigadores estudiaron la forma en que una partícula subatómica llamada Lambda-b se descomponía --o transformaba-- en otras tres partículas dentro del LHCb.

"Hay muchas historias en relación a los pentaquarks, por eso nos comportamos con mucha cautela antes de presentar este estudio", dijo Patrick Koppenburg, de la Organización Europea de Investigación Nuclear (CERN). "Estamos transformando este problema unidimensional a uno de cinco dimensiones... y podemos describir todo lo que pasa en la descomposición", explica Koppenburg, quien detectó el surgimiento de la primera señal en 2012. "No puede ser que lo que vemos se deba a algo que no sea la adición de una nueva partícula que no se había observado antes".

Los investigadores creen que el pentaquark permitirá entender mejor la conformación de la materia, los protones y neutrones de los cuales están hechas todas las cosas.

En estas situaciones en las que la naturaleza parece confirmar lo que en un principio solo fue una teoría matemática, parece razonable preguntarse si la realidad no está construida bajo una serie de arquetipos matemáticos que el hombre descubre pero que yacen suspendidos en una especie de eternidad similar al mundo de las formas platónicas. O, también recordar, como considerara el físico Werner Heisenberg, que: "lo que observamos no es la naturaleza en sí misma, sino la naturaleza expuesta a nuestro método de cuestionamiento".

 

[BBC]