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¿Qué es y por qué es tan peligrosa la "cannabis sintética" o Spice?

Por: pijamasurf - 05/28/2015

¿Cómo detener una sustancia que no conocemos bien y que tampoco podemos controlar? Un esquema de concientización e información es un buen principio para proteger a los usuarios

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En un tema con muchos protagonistas, la nueva amenaza viene de una droga sintética conocida comercialmente como "Spice" o "K-2", aunque tiene muchos nombres más. Fue creada en un laboratorio experimental con fines de investigación, pero como muchas sustancias ilegales a nuestro alcance, nunca se previó su consumo en humanos. La toxicidad de la "marihuana sintética" o "marihuana falsa" (fake weed), como también se le conoce, es tal que se han reportado más de 300 casos de intoxicación en los estados de Mississippi y Alabama en Estados Unidos y el estado de New Hampshire ha declarado un estado de emergencia, pero también han ido aumentando los casos en Europa.

Otros nombres por los que puedes encontrarla son: Yucatán Fire, Bliss, Blaze, Skunk, Moon Rocks y JWH-018, -073 y muchos otros. Las siglas provienen de John W. Huffman, el médico que la creó. En una entrevista, el doctor Huffman dijo literalmente que alguien debe ser muy "idiota" para consumir Spice con fines recreativos; médicamente ni siquiera es similar a la marihuana, y aunque sus primeros efectos sean muy parecidos (está hecha a base de cannabinoides), la forma en que el cuerpo la procesa es completamente diferente.

Los síntomas y efectos secundarios asociados al consumo de Spice (aunque sin que exista mucho conocimiento sobre la dosificación) incluyen agitación, vómito, alucinaciones, paranoia, temblores, desmayos, taquicardia, hipopotasemia (un desequilibrio hidroeléctrico del cuerpo), dolor de pecho, problemas cardíacos, infartos, daño al hígado, psicosis aguda, daño cerebral y muerte.

Pero más que demonizar a Spice debemos tratar de entender cómo funciona, por qué es peligrosa y por qué hay que diferenciarla de la cannabis "natural".

1. Todo está en el cerebro (pero no en la mente)

El ingrediente activo de la cannabis, el THC, activa el receptor CB1 como agonista parcial, pero Spice actúa como agonista total, lo que quiere decir que el cerebro no puede procesarla y que el efecto secundario dependerá de la zona donde dicho receptor CB1 fue activado (spoiler: están por todo el cerebro). El toxicólogo Jeff Lapoint afirma que siempre se trata de la dosis: el agua puede ser venenosa si ingerimos litros y litros de ella; es lo mismo que ocurre con la marihuana sintética, que en comparación con la natural "puede ser 100 veces más potente que el THC", según el profesor de farmacología Paul Prather. "Estas cosas son claramente muy distintas al THC, por lo que no es de sorprenderse que su uso resulte en efectos adversos que pongan en riesgo la vida".

Según la doctora Yasmin Hurd, la localización del receptor CB1 en el cerebro determinará qué efecto dañino sufrirá el cuerpo:

Su presencia en el hipocampo puede estar detrás de los efectos en la memoria; su presencia en el desencadenamiento de una apoplejía de la corteza temporal es por lo que ocurren las apoplejías. Y en la corteza prefrontal, tal vez es que ves estas psicosis tan fuertes con los cannabinoides sintéticos.

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2. El riesgo de sobredosis es muy real

La sobredosis (o "malviaje") de cannabis puede ser incómoda, pero difícilmente peligrosa: nadie muere por ello, y los efectos sobre la mente y el estómago pasan luego de unas horas y de tomar mucha agua. Este no es el caso con la Spice, pues debido a que se fabrica en establecimientos irregulares, es virtualmente imposible determinar la cantidad de droga que se coloca en cada bolsa. Según Lewis Nelson, del Departamento de Emergencias y Toxicología Médica de la Universidad de Nueva York, los "malviajes" de cannabis también lucen muy diferentes a las sobredosis de Spice:

Los usuarios de porro usualmente son interactivos, tiernos, divertidos. Cada tanto vemos un malviaje de marihuana natural. Pero se van rápidamente. Cuando la gente usa sintéticos, se ven como si usaran anfetaminas: están enojados, sudorosos, agitados.

3. El cuerpo no sabe cómo procesarla

El proceso por el que una droga es desechada del cuerpo es por metabolización, pero el cuerpo no tiene referencia sobre cómo desactivar la bomba sintética de la Spice. La marihuana sintética no tiene cannabinol ni propiamente THC sino, como se dijo, una sustancia cuya composición molecular es inestable y cambia con cada nuevo lote que es identificado.

4. No existe control de calidad

Se cree que la Spice es fabricada y empacada en China. Los fabricantes toman alguna(s) hierba y la rocían con químicos. Se ha dado el caso de que un mismo lote tiene concentraciones muy diferentes de sustancias distintas, incluso en la misma bolsa. Esto se ha comprobado especialmente en las marcas comerciales como Spice o K-2, de modo que a diferencia de la salvia divinorum, que cuenta con un indicador de la concentración y potencia de la planta, es muy difícil saber realmente qué es o qué contiene cada lote de marihuana sintética.

5. Evoluciona para ir un paso al frente de las autoridades

Laboratorios de todo el mundo han identificado cientos de variaciones, y lo que tienen en común es que la fabricación casera no requiere de grandes conocimientos de química. Las primeras muestras de JWH fueron encontradas en Alemania en 2008; aunque las autoridades crearon leyes para prohibir la sustancia, en cuestión de semanas aparecieron nuevas formas que variaban sólo un poco en cuanto a su composición, lo que legalmente las eximía de las leyes hechas precisamente para limitar su circulación. Es posible pensar que mientras lees esto se crean nuevos compuestos que difieren apenas en una molécula de sustancias que las autoridades buscan prohibir, lo que crea un cuento de nunca acabar.

A manera de conclusión, es interesante ver cómo el florecimiento de los laboratorios clandestinos de drogas de diseño prolifera y muta de modo que las autoridades van siempre un paso atrás. En este contexto podemos recordar la famosa prohibición de bebidas alcohólicas en Estados Unidos a principios del siglo XX, cuando la demanda de licor no cesó y se multiplicaron las destilerías clandestinas que inflaron las arcas de los gángsters, además de financiar un mercado negro importante. 

Algunos especialistas consideran que la legalización de ciertas sustancias podría contribuir a que las autoridades tengan un mejor control en cuanto a las regulaciones sanitarias y cobro de impuestos pertinentes, y también a ofrecer a los usuarios sustancias de calidad que no pongan en peligro su vida. Se trata siempre de considerar qué riesgo tomar (pues siempre habrá riesgos): si el de la legalización consciente, informada y gestionada en buena parte por el Estado o el de seguir prohibiendo al por mayor sustancias que, como la mítica hidra, aparecen fortificadas cada vez que se corta una cabeza.

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Después de la singularidad, ¿qué? 7 futuros hipotéticos entre la humanidad y la inteligencia artificial

Por: pijamasurf - 05/28/2015

¿La civilización humana tiene futuro ante una entidad que fácilmente podría sobrepasarnos intelectual y tecnológicamente? ¿Nuestra especie será víctima de su propia invención?

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El ser humano es una especie sorprendente por la capacidad de ir más allá de sus propios recursos. Ese fue el recurso que aseguró la supervivencia del género y aun ahora nos mantiene en este planeta. El desarrollo intelectual de nuestra especie permitió que comprendiésemos los procesos del mundo para, poco a poco, utilizarlos a nuestro favor. En cierta forma eso es la tecnología: la manipulación del medio para asegurar nuestra supervivencia.

Esa, sin embargo, es una definición elemental. Con el tiempo nuestra tecnología llegó a un punto en el que parece encaminada a desprenderse del ser humano, a existir autónomamente e incluso continuar su existencia por medio de mejoras que puede implementar por sí misma. Grosso modo, esas son las cualidades de la inteligencia artificial, la cual podría alcanzar un grado de perfeccionamiento que en el dominio especializado se conoce como singularidad.

Recientemente, George Dvorsky elaboró en el sitio io9 una lista con escenarios hipotéticos, aunque inesperados, que podrían ocurrir una vez que la tecnología cobre conciencia de sí misma y tome decisiones al margen de los intereses de nuestra especie.

Después de todo, si la inteligencia artificial está hecha a nuestra imagen y semejanza, no sería extraño que hiciera lo que nosotros ya hacemos con otros seres vivos de este planeta.

 

¿Una humanidad interconectada por el placer?

[caption id="attachment_95966" align="alignright" width="233"]tumblr_nics11mobj1rbul42o1_500 Ilustración: Benjamin Tan Zhe Hao[/caption]

Supongamos que un dispositivo de Superinteligencia Artificial que se mejora a sí mismo (SAI, por sus siglas en inglés) llega a la conclusión de que el propósito último de la existencia es el placer. De entrada no sería un razonamiento extraño, pues ya el ser humano en algún momento de su historia pensó algo parecido (el caso más célebre es el del filósofo griego Epicuro). Supongamos entonces que dicho dispositivo concluye no sólo que ese es el propósito de su existencia, sino también de la humanidad. En un escenario de tecnología extrema en el que pudiéramos recibir estimulación transcraneal, ¿podría una entidad robótica mantener conectada a toda la población en una fantasía de placer artificial continuo?

 

La huida

Otra conclusión factible: después de analizar posibilidades y escenarios hipotéticos, la entidad dotada con SAI concluye que la mejor alternativa es abandonar al ser humano y este planeta: “Hasta luego, y gracias por el pescado”.

 

La distopía del control único

Una entidad superinteligente, construida en el marco de los límites del razonamiento humano, podría llegar a la conclusión de que para cumplir con su razón de ser antes tiene que asegurar su supervivencia. ¿De qué manera? Eliminando cualquier situación o entidad que le represente una amenaza, lo cual implicaría vigilar, controlar y, en fin, convertirse en el punto focal de un régimen totalitario en donde todo sucedería bajo su mirada.

 

El hombre vs las máquinas y la regresión civilizatoria resultante

En varias fantasías de ciencia ficción la convivencia entre el hombre y la inteligencia artificial pronto deviene dependencia y, a partir de ahí, sometimiento: al ceder tantos aspectos de su vida y sus acciones cotidianas, la humanidad termina esclavizada por su propia invención. ¿Y no es este el antecedente de la rebeldía que, por otro lado, también ha caracterizado a nuestra especie? El resultado sin embargo sería que, si la humanidad resultara triunfante en esta lucha, tal vez tendría que comenzar a reconstruir su historia desde una etapa parcialmente primitiva.

 

Encuentros cercanos

Si la humanidad fuera capaz de desarrollar una entidad de Superinteligencia Artificial, es posible que ello implicaría también la consecución de la tecnología necesaria para entrar en contacto con civilizaciones extraterrestres. Quizá la singularidad es el punto indicado para demostrar el avance de nuestra especie, el logro necesario para que otras civilizaciones presten atención a lo que sucede en la Tierra.

Si es el caso, ¿esas civilizaciones permitirían que continuásemos con nuestro propio desarrollo?

 

¿Despertar del sueño?

La posibilidad de que vivamos en una simulación hecha por computadora podría tener en la singularidad su punto ciego. Tal vez esto que vivimos es la fantasía virtual de una civilización humana mucho más avanzada de lo que somos capaces de imaginar; quizá somos parte de un experimento que busca conocer el efecto de múltiples variables. Si este fuera el caso, tal vez conseguir la singularidad en IA equivaldría a alcanzar el límite de un sistema después del cual no habría nada.

 

El hack último

¿Una SAI podría descifrar los misterios del cosmos? ¿Podría encontrar la manera de detener la entropía? ¿Podría generar una especie de universo artificial alterno conectado con el que conocemos por medio de un agujero de gusano? Si su propósito es asegurar su supervivencia, ¿no llegaría hasta lo último para conseguirlo?

 

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