*

X

Campaña en Noruega buscará regular consumo de LSD y psicodélicos como un derecho humano

Por: pijamasurf - 05/18/2015

En Noruega, el MDMA es llamado "Emma". EmmaSofia es el nombre de una pequeña organización que busca cambiar las rígidas leyes del país para que se permita experimentar médicamente con sustancias controladas, como estrategia contra el tráfico de drogas

 lsd

Pål-Ørjan Johansen es un psicólogo noruego que ha emprendido una empresa quijotesca: cambiar las leyes de su país para regular el consumo, producción e investigación de sustancias alucinógenas, entre ellas el LSD y el MDMA. No se trata de que la psicodelia haya llegado medio siglo tarde a Noruega, sino que el país escandinavo tiene una de las políticas antidrogas más férreas del mundo.

El interés de Johansen en los psicodélicos se remonta a décadas atrás: hoy tiene 42 años, pero en entrevista con el New York Times recuerda cómo el LSD y el MDMA le ayudaron a dejar atrás un problema de alcoholismo y tabaquismo, además de un desorden de estrés postraumático y depresión, gracias a la psilocibina. Incluso ha creado una campaña en Indiegogo para hacerlo una realidad: "Ya no estamos en los 60, hemos avanzado. Esta es una cuestión de derechos humanos básicos".

Existen investigaciones en curso acerca de los beneficios de estas sustancias para tratar desordenes de tipo psicológico y alcoholismo, así como para el alivio de estrés postraumático derivado de experiencias extremas, como guerras o violaciones. Sin embargo, Noruega ha tratado de sellarse históricamente contra el tráfico de drogas, y su industria farmacéutica tiene controlado incluso el acceso a la aspirina.

Sin importar esto, el proyecto de Johansen pretende alentar la discusión en torno a los psicodélicos con una vertiente radical: asociarse con compañías farmacéuticas para producir sustancias de excelente calidad, para utilizarse bajo estricta supervisión médica.

emmasofia-e1430860374520

Ina Roll Spinnangr, del partido liberal, cree que los esfuerzos de EmmaSofia sólo llegarán a buen término si se asume una estrategia paternalista que involucre activamente al gobierno: "Debes utilizar el argumento de la niñera: el gobierno necesita tomar el control y regular el mercado en lugar de dejárselo a los criminales". Aunque es sólo un primer paso, Spinnangr cree que, de todas formas, "el argumento donde tú decides por ti mismo lo que pones en tu propio cuerpo nunca funcionará en Noruega."

Según los consultores políticos y legales de Johansen no deberíamos hablar en este caso de "legalizar", ni siquiera de "liberalizar" las sustancias como el LSD, sino de regularlas.

Ketil Lund tiene 75 años y es un juez retirado de la suprema corte de justicia noruega. Según él, "la actual política de narcóticos en Occidente tiene muchos efectos nocivos. Estos deben balancearse frente a los propios efectos nocivos de las drogas". El juez no tiene ningún interés en las drogas en sí mismas, pero está consciente de que "la gente ha utilizado psicodélicos por siglos", y se remite a la carta vikinga: según Johansen y los miembros de su proyecto, incluso los vikingos consumían hongos alucinógenos durante ciertos rituales, así que la campaña noruega en pro de los psicodélicos adquiere un carácter de "retorno a las raíces".

Te podría interesar:

¿Por qué las estatuas clásicas muestran penes y no vaginas?

Por: pijamasurf - 05/18/2015

La historia que cuentan estas estatuas de mármol a pesar de sí mismas es la de la codificación de roles masculinos y femeninos en la dinámica de poder que persiste en nuestros hábitos mentales hoy en día
[caption id="attachment_95458" align="aligncenter" width="620"]Las Tres Gracias, Museo del Louvre "Las tres Gracias", Museo del Louvre[/caption]

Es una de esas cosas que, una vez que las notas, ya no hay vuelta atrás. Basta darse una vuelta por alguna sala donde se expongan estatuas clásicas, de la Antigüedad griega o romana: los héroes, los reyes e incluso los pastores son mostrados en un abanico de actitudes y poses, siempre mostrando detalladamente los genitales. Penes erectos, penes dormidos, escrotos colgantes o redondos, con exquisita precisión. Pero la periodista Syreeta McFadden notó una curiosa (y aterradoramente obvia) inconsistencia: el sexo de las estatuas femeninas, de las diosas, ninfas y nereidas que pueblan las mitologías marmóreas de los museos tienen pelvis lisas, sin ninguna sugerencia de la verdadera anatomía del cuerpo de la mujer.

[caption id="attachment_95459" align="alignright" width="259"]La invaluable "Venus de Willendorf" La invaluable "Venus de Willendorf"[/caption]

Según McFadden y su investigación, esta inconsistencia puede rastrearse a través de distintos momentos en la historia del arte. La Venus de Willendorf, una de las esculturas femeninas más antiguas de las que se tiene registro, tiene una vulva claramente identificable, pero ninguna Venus del periodo clásico. Esto lo asocia a que la vulva se volvió obscena y "fea" como parte del desarrollo de la sociedad ateniense.

Las esculturas griegas son la representación física de una idea del mundo: los ideales impuestos por el patriarcado celebraban la virilidad y la fuerza masculina, mientras mostraban con pudor y delicadeza los pubis de las diosas. "El sexo", escribe McFadden, "y la sexualidad femenina ahora eran vistos como símbolos de vergüenza, la carnalidad se volvió inconsistente con la 'razón', y la reverencia por la fertilidad [que fue el motivo preferido de los artistas plásticos del pasado al mostrar el cuerpo femenino] se hizo trizas".

Una revisión de la literatura al respecto ofrece pistas de que el poder masculino emprendió una campaña política y moral para disminuir el poder de las "culturas de la diosa". En su libro The Alphabet Versus the Goddess, Leonard Shlain afirma que la invención del alfabeto se relaciona con el cambio cultural en el trato a las mujeres. La filosofía clásica de Platón y Aristóteles está plagada de referencias a la inferioridad de la mujer, lo que se daba como un supuesto natural de estudio, al igual que el retrato de los esclavos y poblaciones oprimidas, quienes eran vistos (al igual que la mujer) como propiedades del hombre.

Jane Caputi escribió que "mientras el falo era deificado, su equivalente simbólico femenino (...) se estigmatizaba en todas partes", volviéndose sinónimo de "irracionalidad, caos, las profundidades y lo vulgar".

La historia que cuentan estas estatuas de mármol a pesar de sí mismas es la de la codificación de roles masculinos y femeninos en la dinámica de poder que persiste en nuestros hábitos mentales hoy en día. "Se trata de un detalle que parece no merecer importancia", escribe McFadden, "hasta que lo ves repetirse una y otra vez; se vuelve claro que es intencional y deliberado, y el efecto a largo plazo borra la humanidad femenina".

El resurgimiento de la vulva y los genitales femeninos en el arte no tendría lugar sino hasta el siglo XIX, con pinturas tan famosas como El origen del mundo de Gustave Courbet, escandalosa sólo porque muestra lo que el arte se había negado a ver hasta entonces, pero que reaparece como motivo de los pétalos de flores pintados por Georgia O'Keeffe ya en el siglo XX. 

[caption id="attachment_95461" align="aligncenter" width="295"]"El origen del mundo" (1866), Gustave Courbet "El origen del mundo" (1866), Gustave Courbet[/caption]

Si nuestra sociedad, para ser realmente equitativa, necesita desaprender una suerte de valores asociados al poder masculino y la sumisión femenina (enfatizados por la cultura judeocristiana, además de la clásica), la representación de los genitales es una deuda pendiente no con la humanidad femenina, sino con la humanidad a secas; es decir, con la verdad de lo que nos es común a todos: la inmediatez del cuerpo (del nuestro y el de los demás) y sus ciclos plásticos en nuestra propia piel.