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Insectos, bacterias, microorganismos: todo eso vive en tu cuerpo sin que te des cuenta (VIDEO)

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/26/2015

Aunque no los vemos están ahí, e incluso más que eso: forman parte de nosotros y son decisivos para nuestra salud. Se trata de una multitud de seres vivientes microscópicos que tienen en nuestro cuerpo su hogar

Demodex folliculorum (SEM)La naturaleza del mundo posee múltiples planos de los que usualmente nos olvidamos por prestar atención únicamente al nuestro. Si bien es cierto que construimos nuestro mundo a partir de los recursos con los que de por sí contamos —el alcance de nuestra vista, qué tanto podemos escuchar, los sabores y olores que podemos percibir, etc., por otro lado también desarrollamos formas de ir más allá y descubrir lo que de otro modo nos sería inaccesible.

Por eso, ahora, desde un punto de vista lúdico, es posible decir que somos algo más que humanos o que no somos totalmente humanos. La afirmación puede sonar un tanto controvertida, pero se apoya en el hecho de que como seres vivos convivimos cotidianamente con una miríada impresionante de organismos, y no externamente, sino al interior mismo de nuestros cuerpos.

Recientemente el proyecto en línea BritLab, auspiciado por la BBC, publicó un video en el que se detallan algunas de las especies para las que nuestro cuerpo es un hogar o, como dice el presentador, una “caja de Petri ambulante”. Por ejemplo, los conocidos ácaros (Demodex folliculorum, en la imagen), parientes de las arañas que cuando dormimos llegan a nuestros poros y folículos, copulan, depositan sus huevecillos y se van, lo cual es tan asqueroso como inofensivo. De hecho es hasta un poco benéfico, pues a su paso los ácaros se comen nuestra piel muerta, llevándose consigo algunas bacterias que, esas sí, podrían generar infecciones.

Un caso menos positivo es el de los piojos, los cuales igualmente pueden colonizar el cuerpo humano, sin brindarle ningún tipo de beneficio. Una relación parasitaria en toda forma. Sin embargo, que distintos tipos de piojos se hayan especializado en distintas regiones del cuerpo (cabeza, pubis o resto del cuerpo), ayudó a precisar la época en que el ser humano comenzó a usar ropa (hace entre 70 mil y 40 mil años) y cómo este cambio incidió en la evolución de la especie y en nuestro distanciamiento de otros primates como los gorilas.

Finalmente tenemos el caso de las células, que son también lo que somos. Sólo que ellas no son únicamente humanas. Del momento en que se originó la vida en la Tierra, las células conservan uno de los mecanismos a un tiempo más elementales y más complejos que preservan la vida: las mitocondrias, las cuales proveen de energía a las células y surgieron, grosso modo, cuando un microorganismo se tragó a otro pero este último, en vez de morir, siguió viviendo al interior del primero.

 

Un fenómeno fascinante, sin duda, para recordarnos, en otro sentido, que nunca estamos realmente solos, que no somos seres aislados, sino justamente lo opuesto.

También en Pijama Surf: Redefiniendo al ser humano como un superorganismo (I/II): El individuo no existe

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¿Qué hace realmente el famoso pulpo de Hokusai con la mujer? Según la ciencia, nada sexual

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/26/2015

Una interpretación científica de “El sueño de la esposa del pescador”, el famoso grabado erótico de Hokusai, sugiere que quizá el pulpo no esté tan excitado sexualmente como la mujer sobre la que se encuentra

hokusai

Sin duda muchos identificarán la imagen principal de esta nota: la escena sexual, un tanto monstruosa, un tanto inesperada, ente un pulpo y una mujer de rasgos orientales que, según parece, se encuentra en un momento de placer memorable con el cefalópodo. La ilustración es una xilografía de Katsushika Hokusai llamada Tako to Ama, El sueño de la esposa del pescador, y usualmente se clasifica dentro del género ukiyo-e, y en particular dentro del shunga, el arte erótico japonés del siglo XIX.

El grabado ha suscitado mucha curiosidad, artística en casi todos los casos pero, como en el curioso análisis que hace poco hicieron astrónomos forenses del cuadro de Monet Atardecer de Étretat, así también Diane Kelly, en el sitio Throb, examinó la validez científica de la ensoñación de Hokusai.

En la lectura de Kelly el arrobo de la mujer es indudable, no así el del pulpo, que estrictamente no muestra ninguna señal de excitación sexual. Por su color y sus dimensiones, el animal parecer ser un ejemplar macho del pulpo gigante del Pacífico (Enteroctopus dofleini) en cuya piel se encuentran cientos de células cromatóforas, las cuales le otorgan la coloración, la posibilidad del mimetismo, la textura y, cuando se trata de ejercer la actividad sexual, un singular patrón cutáneo de manchas blancas contra un fondo rojo. Un primer signo de que el pulpo del grabado tal vez no esté especialmente emocionado con lo que hace.

Otra prueba más para esta hipótesis se encuentra en el lugar más obvio del cuerpo del pulpo: el órgano que usa para copular. Como en otras especies, el pulpo gigante del pacífico también tiene un pene, sin embargo, en su caso es un apéndice más bien pequeño cerca de su cabeza que en realidad no utiliza durante el acto reproductivo. A cambio, se sirve del hectocótilo, un brazo que cumple las funciones del pene al momento de fecundar a la hembra.

En la imagen de Hokusai, sin embargo, el brazo que debería corresponder al hectocótilo (el tercero) no muestra las características de excitación habituales durante un momento de excitación sexual, a pesar de que parece acercar a la mujer tal y como lo haría con una hembra con la que está a punto de aparearse. En vez de estar preparado para inseminar a la hembra (tal y como se muestra en este video), el hectocótilo luce enredado con cierta ternura alrededor de la espalda de la mujer, lo cual podría parecer romántico aunque quizá también un poco obsceno.

Por último tenemos la interpretación más común que se hace de la escena: la mujer no está siendo penetrada por el pulpo, sino que más bien se trata de una sesión fenomenal de sexo oral, una representación de un cunnilingus imposible y por eso mismo incomparable. Sin embargo, nos dice Kelly, ¿de verdad una mujer querría sobre su genitalia una boca bien afilada, con una lengua dentada capaz de perforar conchas y exoesqueletos de animales marinos?

El arte es fantástico, pero de cuando en cuando no le sienta mal un poco de solvencia científica.

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