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Grandes álbumes transformados en esculturas sónicas (FOTOS)

Por: pijamasurf - 04/17/2015

Paisajes microsónicos: el laboratorio mexicano Realität imprime en 3D esculturas sonoras de sobresalientes álbumes de la música contemporánea

Design studio Realitat transformed five music collections into 'microsonic landscapes' by re-imagining soundwaves as sculptures

Third / Portishead

Algunos de los álbumes más destacados de la música moderna han sido extrapolados a estructuras tridimensionales: objetos de culto o esculturas de sonido. El laboratorio experimental de música, arquitectura y digital media Realität –fundado por Juan Manuel Escalante— ha impreso estas visualizaciones tridimensionales de discos que considera que son algunos de los más representativos de los últimos años.

Entre los álbumes transformados en increíblemente detalladas esculturas están Jewels de Einstürzende Neubauten, Another World de Antony and the Johnsons, Pink Moon de Nick Drake, Third de Portishead y la composición “Für Alina” de Arvo Part. Los objetos en 3D son tan fascinantes como el proceso de impresión.

Realität, basado en la ciudad de México, describe sus Paisajes microsónicos como “una exploración algorítmica" de la música que más les gusta. "Cada onda de sonido propone un nuevo espacio y un viaje único transformando el sonido en materia: lo oculto en lo visible”.

Cada pieza fue creada usando el software a código abierto para visualizar lenguaje de programación Processing e impreso vía MakerBot, una máquina que puede imprimir en plástico en 3D. El sonido se convierte en círculos concéntricos, en las torres de un castillo de grooves.

 

  

The gentle classical sound of Arvo Part gave rise to a smooth, circular colosseum-like structure

“Für Alina” / Arvo Part  

 
The haunting sound of Nick Drake and his guitar finger-picking created a crater of slanting concentric circles

"Pink Moon" Nick Drake 

 

Most extreme was the effect of the pounding beat of Jewels, a German industrial band, which resembled a dark tower from the orc hell of Mordor

“Jewels” / Einstürzende Neubaten

 

The baroque pop of Antony & The Johnsons took the form of a spiral staircase

“Another World” / Antony and the Johnsons

 
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Según esta psicóloga, la pulsión sexual no existe

Por: pijamasurf - 04/17/2015

¿El sexo es una necesidad tan vital como el hambre o la sed? ¿O es posible ubicarla en otra categoría y atenuar la urgencia con que a veces se le considera?
[caption id="attachment_94324" align="aligncenter" width="441"]charlotte-gainsbourg-nymphomaniac-jpg Fotograma de Nymphomaniac (Lars Von Trier, 2013)[/caption]

Evolutivamente, la cultura fue uno de los mejores recursos que la especie humana desarrolló para asegurar su supervivencia. Sin embargo, al mismo tiempo, determinó nuestra separación de la naturaleza. A diferencia del resto de los seres vivos, nuestra interacción con el mundo está mediada por la cultura, lo cual hace nuestros actos distintos, algo más que un “llamado de la naturaleza”.

Las necesidades básicas son quizá las situaciones que mejor ejemplifican esta condición. Sentimos hambre o sed pero, en vez de saciarnos con lo más elemental, desarrollamos formas sofisticadas de satisfacernos e incluso ir más allá de la sola satisfacción. Con el sexo esto es todavía más evidente: tenemos relaciones sexuales más por placer que porque busquemos preservar nuestra especie; incluso podría decirse que, entre la reproducción y el erotismo, la mayoría de nuestros encuentros íntimos se alinean con este último.

En este contexto, ¿es posible decir que no existe el deseo sexual? Esa es la propuesta un tanto polémica que Emily Nagoski sostuvo recientemente en una entrevista con New Scientist. Nagoski es doctora en Comportamientos de la Salud por la Universidad de Indiana, con especialización en la sexualidad. En parte la entrevista fue con motivo de la publicación reciente de Come As You Are, libro en el que explora las prácticas sexuales desde una perspectiva científica.

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De acuerdo con Nagoski, el sexo no puede entrar en la categoría de impulso, instinto o pulsión porque no se trata de una cuestión de vida o muerte: “No te vas a morir si no tienes sexo”, dice Nagoski.

A esta idea un tanto simple del sexo, Nagoski opone dos formas del deseo: uno “espontáneo”, que es imprevisible y se presenta con cierta sensación de urgencia (por ejemplo, cuando vemos a una persona desconocida que nos atrae de inmediato) y otro “responsivo”, el cual surge a partir de un estímulo (como cuando alguien nos besa y, sin que lo hubiéramos planeado, pensamos que podríamos tener sexo en ese momento). Para Nagoski, ambas formas del deseo son sendas maneras de situarse frente al sexo, pero paradójicamente, para ella es totalmente normal que haya personas que digan no sentir ningún tipo de deseo espontáneo. Al respecto dice:

El deseo espontáneo es totalmente divertido, pero no estás dañado sólo porque no lo experimentes. El deseo espontáneo no es necesario para el placer sexual. ¿Que la gente desee el sexo es más importante a que lo disfrute al tenerlo? Una de las mejores maneras de arruinar tu vida sexual es creer genuinamente que la forma en que estás experimentando tu deseo sexual es disfuncional.

Como decíamos, la idea de Nagoski es polémica; incluso parece ir en contra de muchas tradiciones científicas y de pensamiento respecto al sexo, pero, después de todo, también es conciliadora y sensata. Al final, se trata de una reivindicación de la subjetividad desde donde se practica y experimenta el sexo.