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Todo lo que preferirías no saber sobre Brian Eno (entre ello, su afición al porno)

Por: pijamasurf - 01/03/2015

“El tono reservado, el suave apretón de manos y el comportamiento inofensivo de chico bueno me tenían desconcertada. Simplemente no parecía alguien que mantiene una extensiva colección de literatura bondage en el baño”

Eno Hynde

Una exhaustiva colección de pornografía y doctos conocimientos sobre cómo hacer un buen cine erótico son probablemente de las últimas ideas que se nos ocurren cuando nos referimos al músico y productor Brian Eno. Y aunque esto parezca insignificante con respecto a todo lo que se puede conocer sobre él, la realidad es que el británico visionario tiene apreciaciones bastante amplias con respecto al tema. Eno, en su papel de seductor bohemio, nos reveló algunos de sus fetiches exóticos y juguetes raros para masajear traseros el día que intentó ligarse a Chrissie Hynde (10 años menor que él) en una entrevista.

En 1974 Chrissie, que posteriormente fundaría Pretenders, trabajaba como periodista de la revista New Musical Express. Para entonces Roxy Music terminaba de calcar su epitafio y a la femme fatale del rock le ocurrió entrevistar al líder exintegrante, que estaba por lanzar su disco solista Here Come The Warm Jets. Pero la acalorada experiencia que le esperaba no era precisamente lo que tenía en mente y esto fue lo que nos redactó en su artículo "Everything you'd rather not have known about Brian Eno":

El tono reservado, el suave apretón de manos y la inofensividad de chico bueno me tenían desconcertada. (…) Él abre la puerta usando un kimono de satén rojo y pantalones negros de vestir. Pasamos por el pasillo poco iluminado hasta una gran sala blanca, que consistía en su totalidad de una vela encendida, dos almohadas, grabadora y alfombra beige.

(…)

BE: Es una verdadera pena que la mayoría de la gente quiera mantener oculta a la pornografía cuando se trata de una forma de arte altamente desarrollada –lo cual es una de las razones por las que comencé a coleccionar naipes pornográficos. Tengo unos 50 paquetes que figuran en todos mis covers grabados para el observador astuto.

Hay algo sobre la pornografía que tiene una similitud con la música rock. Un fotógrafo pornográfico apunta su cámara absolutamente directo al centro de la atención sexual. No está interesado en el ambiente de la habitación.

Odio el tipo de fotografía en Penthouse y Playboy que está comprometida entre algo que te provoca una erección y algo que pretende ser artístico. Los verdaderos pornógrafos apuntan justo al asunto.

Lo que es análogo a muchas otras situaciones, donde alguien piensa que algo es importante, así que se concentran completamente en eso y no se dan cuenta de que inconscientemente también están organizando todo lo demás que lo rodea. Tengo pornografía tan bella, te mostraré mi colección en alguna ocasión.

Una teoría dice que la fotografía en blanco y negro siempre es más sensual que la fotografía a color. La razón para esto la da Marshall McLuhan, quien señala que ‘si una cosa es “alta definición”, como la fotografía a color, provee más información y no requiere tanta participación como cuando está en “baja definición"’. Por ejemplo, una obra de terror en el radio siempre es muy, muy escalofriante porque el imaginario siempre es tuyo. Si tú escoges tu propio imaginario, siempre elegirás el más aterrador, o en el caso de la pornografía, el más sexual.

La idea de que las cosas estén en baja definición siempre me ha interesado bastante –de no ser específicos-, otra cosa que es un punto clave en mis letras. Deben ser “baja definición” para que no digan nada directamente. Creo que los maestros de eso eran Lou Reed y Bob Dylan en Blonde on Blonde. Las letras son tan seductoras.

Por cierto, ¿sabes lo que es burning shame? Es un término pornográfico para una parafilia que involucra velas.

“¡Ouch!”.

Es muy popular en la pornografía japonesa. Siempre están usando velas encendidas porque la pornografía japonesa es muy sádica, en parte debido a la visión japonesa de la mujer, que es una mezcla de resentimiento y lujuria animal pura.

Desde una visión tradicional, se espera que una mujer esté a la entera disposición de su marido, así que eso se manifiesta en ese tipo de pornografía. De la que tengo algunos ejemplos, por supuesto.

La pornografía mexicana es una isla de pensamiento interesante porque parecen estar muy metidos en las funciones excretorias. La visión tradicional americana es que cualquier emisión del cuerpo es algo sucio. Es increíblemente puritana y resiente los fluidos corporales, así que si uno está intentando envilecer a una mujer, la cubres con eso y por lo tanto obtienes el fabuloso término “lluvia dorada”, –el término para orinar en alguien, en el que se dice, algunos conocidos músicos de rock están muy involucrados…

CH: ¿Here come the warm jets?

BE: Ciertamente esa es una referencia.

CH: (una referencia de que es considerado una especie de estrella de cine en algunos círculos de élite) ¿Hay alguna oportunidad de que regrese a la pantalla?

BE: Algunas de las películas que hice eran muy graciosas, tenían que pretender tener una trama. Ja, ja *(con énfasis añadido)*

BE: ¿Puedo mostrarte mi área púbica?

CH: (¡!)  *Expone totalmente su estómago hacia su, ah… unas 6 pulgadas bajo su ombligo* 

BE: ¡Totalmente liso! ¡Ahora tengo este hermoso vientre liso! Ahora tengo este nuevo asunto japonés, ¿miras?, los japoneses no tienen mucho vello en sus cuerpos. Creo que la cultura japonesa será la próxima gran moda.

CH: *Miro nerviosamente hacia la vela titilante en el parapeto de la ventana. De la nada, Eno saca un objeto de aspecto muy extraordinario que explica es el “Double Punkt Roller”, un aparato para masajes usado en la época Victoriana. Me maravillo con sus cualidades estéticas y él me asegura que sólo puede ser totalmente apreciado cuando se usa en las nalgas desnudas. Concluimos que el arte que requiere participación tiene el mayor atractivo*

 

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"La marihuana es destructiva; si vas a ser algo, sé un alcohólico": Charles Bukowski (VIDEO)

Por: pijamasurf - 01/03/2015

El gran “Hank Chinaski” odiaba los efectos de la marihuana y a sus consumidores, pero tenía algunos puntos de vista interesantes sobre las alucinaciones con LSD

El poeta ludópata y alcohólico por excelencia no tenía un buen juicio sobre las drogas, especialmente la marihuana. Luego de clasificarse a sí mismo como un ser antidrogas, Bukowski nos relata algunas de sus impresiones sobre los fumadores de marihuana que conocía y sus efectos destructivos que parecen un viaje de locura sin boleto de regreso. “Sé un alcohólico. Si vas a ser algo, sé un alcohólico”, nos dice el poeta en The Charles Bukowski Tapes, una colección de entrevistas breves con más de 4 horas de duración en conjunto.

Pero a pesar del repudio total que expresa en esta sesión sobre los efectos que causa la cannabis, Bukowski hace una referencia al menos un poco más positiva en su relato "A Bad Trip", donde nos habla de por qué las personas experimentan un mal viaje con la dietilamida de acido lisérgico:

Hay ciertas razones esenciales para prohibir el LSD, el DMT, el STP. Puede hacer que un hombre pierda permanentemente el juicio. Claro que lo mismo podría aplicarse a la recolección de remolacha, o al trabajo en cadena apretando tornillos en una fábrica de coches o a lavar platos o a enseñar primer curso de inglés en una de las universidades locales. Si prohibiésemos todo lo que vuelve locos a los hombres, toda la estructura social se derrumbaría: el matrimonio, la guerra, las líneas de autobuses, los mataderos, la apicultura, la cirugía, todo lo que se te ocurra. Cualquier cosa puede volver loco a un hombre, porque la sociedad se asienta en bases falsas. Hasta que no lo derribemos todo y lo reconstruyamos, los manicomios seguirán descuidados.

El LSD puede machacarte también porque no es terreno adecuado para empleados leales. Concedido: el mal ácido, como las malas putas, te puede liquidar. La ginebra casera, el licor de contrabando, también tuvo su día. La ley crea su propia enfermedad en mercados negros ponzoñosos. Pero, en el fondo, la mayoría de los malos viajes se deben a que el individuo ha sido moldeado y envenenado previamente por la sociedad misma. Si un hombre está preocupado por el alquiler, los plazos del coche, los horarios, una educación universitaria para su hijo, una cena de 12 dólares para su novia, la opinión del vecino, levantarse por la bandera o qué va a pasarle a Brenda Starr, una píldora de LSD probablemente lo vuelva loco, porque, en cierto modo ya lo está y sólo soporta las mareas sociales por las rejas externas y los sordos martillos que le hacen insensible a cualquier pensamiento individualista. Un viaje exige un hombre que aún no esté enjaulado, un hombre aún no jodido por el gran miedo que hace funcionar a toda la sociedad. 

Un viaje de LSD te muestra cosas que no abarcan las reglas. Te muestra cosas que no vienen en los libros de texto, y cosas por las que no puedes reclamar a los concejales del ayuntamiento. La yerba sólo hace más soportable la sociedad presente. El LSD es otra sociedad en sí mismo. Si tienes tendencia social, puede que etiquetes el LSD como «droga alucinógena», lo cual es fácil medio de eliminar y olvidar el asunto. Pero lo de alucinación, la definición de ella, depende del polo desde el que operes. Todo lo que te está sucediendo en el momento en que lo está, constituye la realidad misma: ya sea una película, un sueño, una relación sexual, un asesinato, que te maten a ti o el tomarse un helado. Las mentiras se imponen más tarde; lo que pasa, pasa. Alucinación es sólo una palabra del diccionario y un zanco social.

Bukowski siempre prefirió elogiar el alcoholismo; fue su forma de iluminación espiritual, o al menos poética. Con estos argumentos nos deja en claro que detestaba la forma en que los alucinógenos expulsan de la realidad a las personas, un asunto que posiblemente no pudo experimentar por la influencia de los adictos a su alrededor que sobrepasaron los límites, los del gran Hank Chinaski.