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Científico copia obras de arte (y viola derechos de autor) a una escala que nadie puede ver

Por: Jimena O. - 11/20/2014

Para cuestionar el eterno debate de los derechos de autor, un genial científico copia obras de arte a una escala que nadie puede ver

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Los derechos de autor están en el momento más difuso de su historia. Pocos saben bien cómo funciona el copyright o, para el caso, el copyleft; pero leemos, escuchamos y observamos lo que se nos dé la gana, lo que tengamos a la mano en internet. Y ya que prácticamente todo se puede copiar o compartir en un flujo incontenible, muchos autores defienden su obra con todas las armas que les quedan. Pero hace poco un genial científico de la nasa deliberadamente copió obras de arte a una escala nanoscópica para desafiar, cínicamente, el eterno debate de los derechos de autor.

Confeso downloader y exestudiante de los Laboratorios de Propulsión a Chorro de la NASA y de Nanociencia en Cornell, el Dr. Robert Hovden se apasionó por estudiar los niveles más pequeños posibles, y dio a luz a When Art Exceeds Perception [Cuando el arte excede la percepción].

Hovden “pirateó” cuatro famosas obras de arte: La traición de las imágenes, de René Magritte; El plátano, de Henry Matisse; División regular del plano con pájaros, de M. C. Escher y Layla K, de Joy Garnett. Usando un rayo de iones, las inscribió en la superficie de un cristal de silicón. Las réplicas son 500 veces más pequeñas de lo que el ojo puede percibir y cinco veces más pequeñas que la longitud de onda de la luz.  

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“Tomar una pieza de arte, copiarla y compartirla con el mundo sin el permiso de los artistas originales es tradicionalmente mal visto, en muchos casos, viola el derecho de autor”, apuntó Hovden. “Sin embargo, en una era digital donde la información esta encriptada y guardada en los bits atómicos de dispositivos nanométricos, las respuestas a cuestiones filosóficas, morales y legales alrededor del derecho de autor se vuelven confusas”.

La pregunta de Hovden parece ser la siguiente: cuándo se copia una obra de arte a un nivel tan diminuto que nadie lo puede ver, ¿se están violando derechos de autor?

Su intención es, por supuesto, conceptual. Parece ser poco más que una broma elaborada, pero de ella surgen cientos de preguntas relevantes para los debates de derechos de autor.