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Stephen Hawking: El bosón de Higgs podría destruir el universo

Ciencia

Por: pijamasurf - 09/09/2014

La "partícula de Dios" podría destruir el universo, señala Stephen Hawking, pero sólo en el caso de que pudiéramos construir un acelerador de partículas gigante; de cualquier forma la física teórica, con su veta de ciencia ficción, no puede ser desdeñada

hawking

Parecería que estamos de nuevo en 2010, cuando el experimento del Gran Colisionador de Hadrones generaba lo mismo asombro científico que preocupación metafísica. El físico británico Stephen Hawking, quien se ha convertido en el gran comentador de los acontecimientos científicos de la prensa de su país, ha descrito en su nuevo libro, Starmus, 50 Years of Man in Space, un escenario en el que el bosón de Higgs, la llamada "partícula de Dios" que es considerada el fundamento de la masa en el universo, podría precipitar la destrucción del universo.

"El potencial de Higgs tiene la inquietante característica de que puede volverse mega-estable a una energía superior a los 100bn giga-electron-volts (GeV). Esto podría significar que nuestro universo podría empezar a decaer catastróficamente en el vacío , con una burbuja de vacío real expandiéndose a la velocidad de la luz. Esto podría pasar en cualquier momento y no lo veríamos venir", señala Hawking.

Ahora bien, después de esta hipótesis de alto impacto, que ha vuelto a generar un eco mediático desproporcionado vía The Daily Mail, Hawking aclara en su libro que esto no ocurrirá en un futuro cercano, ya que para que se obtenga un estado de energía superior a los "100bn giga-electron-volts (GeV)" es necesario un acelerador de partículas más grande que la Tierra, algo que "no es muy probable que se construya dado el clima económico actual".  Lo cual nos deja un poco en una zona liminal en la que quizás lo mejor es tomar con humor los comentarios de Hawking.

Así que el bosón de Higgs puede destruir el universo, pero por el momento necesita que una civilización extraterrestre se dedique a construir un inmenso acelerador de partículas. Algo que es concebible que podría ocurrir en alguna parte del universo junto con innumerables variables que van más allá de nuestro alcance cognitivo.

Durante el tiempo en que se inició el experimento para encontrar el bosón de Higgs en el laboratorio CERN, ya se había barajado la posibilidad de que generara un agujero negro. Aquí un ilustrativo video que muestra este escenario. 

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El suicidio cuántico, una posibilidad de inmortalidad

Ciencia

Por: pijamasurf - 09/09/2014

Uno de los experimentos mentales más sugestivos de la física cuántica explora la posibilidad de que seamos seres inmortales pero no podamos darnos cuenta de ello

suicide-machineLa física cuántica abunda en paradojas. Inesperadamente, sus hipótesis y conclusiones provisionales pueden expresarse por la vía de la metáfora, algo que no siempre sucede con el conocimiento científico, que por lo regular toma la forma árida del lenguaje académico.

Así, tenemos la paradoja del viajero en el tiempo (que se traslada al pasado para evitar su propio nacimiento) o el célebre caso del gato de Schrödinger, apenas dos de los ejemplos más populares de una disciplina que aun en su complejidad devolvió cierto carácter fantástico, especulativo a la ciencia.

En este sentido existe un “experimento mental” que, entre otras aristas interesantes, plantea la posibilidad de la inmortalidad en una situación en la que la vida se pone en juego. Se trata de un ejercicio conocido como el “suicidio cuántico”.

El experimento es este: imagina que construyes una máquina suicida, esto es, una máquina que al accionarla podría provocarte la muerte. Imagina, por ejemplo, que en una habitación no hay nada más que una silla y frente a esta un revólver apuntado directamente a tu cabeza. El revólver está conectado a un dispositivo que cada cierto tiempo (digamos, cada 10 segundos) mide el valor de giro de una partícula cuántica (por ejemplo, un protón radioactivo) y en función de dicha medición efectúa o no el disparo. La variable a medir puede ser el sentido del giro: si la partícula gira de izquierda a derecha, el dispositivo jala el gatillo; si el giro va de derecha a izquierda, la pistola no se dispara.

Construido esto, imagina que pones a funcionar la máquina. Para suerte tuya, la partícula va en contra de las manecillas del reloj. La pistola no se dispara. Pero el ejercicio no puede terminar ahí. Vuelves a accionar la máquina, el dispositivo vuelve a medir el giro del quark y de nuevo este va de derecha a izquierda. Y así una y otra vez: accionar la máquina para descubrir que la pistola no se dispara. Un intento después de otro, hasta el fin de los tiempos.

Ahora, imagínate de nuevo en el momento 0 del experimento. Imagina que pones en marcha la maquinaria y el dispositivo de medición muestra que la partícula gira de izquierda a derecha. ¡Bang! La pistola se disparó antes siquiera de que lo notaras. Estás muerto.

Sólo que, en realidad, no estás muerto, porque ya antes había ocurrido que el dispositivo no había tirado del gatillo. Entonces no puede ser que estés muerto. ¿O sí?

¿Cómo se resuelve esta contradicción? Con la idea del “multiverso”. En el principio de incertidumbre de Heisenberg, el observador afecta el comportamiento de lo observado, por lo que nunca podemos conocer con certeza absoluta todas las propiedades de una partícula. Sin embargo, en la interpretación de Copenhague de dicho principio, no es el observador quien provoca esto, sino que el universo en sí mismo tiene dicha cualidad: el universo no es universo, sino multiverso; el universo es simultánea y paralelamente todas sus posibilidades.

Dicho esto, ¿qué pasa contigo dentro de la habitación suicida? Que estás y no estás muerto siempre y al mismo tiempo, sólo que no puedes darte cuenta de ello. En el momento en que accionas la máquina que puede o no darte muerte, el universo se desdobla en todas la situaciones posibles, infinitamente. Quizá dejas de existir en un universo, pero en muchos otros continúas con vida. Mueres, pero sólo en apariencia; en realidad sigues vivo en algún universo paralelo.

¿Es posible, entonces, que ya seamos inmortales pero no podemos darnos cuenta de ello? Según la física cuántica, sí. Ahora mismo existe un universo en el que no existen ni el deterioro ni la muerte, y ahí también estás tú, quizá pensando qué harás con tu vida inmortal.

 

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