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Objetos desobedientes: piezas que desafían el orden establecido (FOTOS)

Por: pijamasurf - 08/14/2014

Cuando la protesta, el arte y los objetos cargados de ideología se juntan

Los objetos no son inocentes: cada cosa que vemos frente a nuestros ojos, cada cosa que puebla nuestro espacio doméstico o social está impregnada de ideología: sirve para algo, pero está hecha para servir por alguien. Los objetos no surgen de la nada.

La ideología contenida en los objetos o, mejor dicho, cómo los objetos ayudan a los movimientos sociales a subvertir el poder, es lo que presenta la exposición Disobedient Objects (Objetos Desobedientes), una fascinante muestra curada por Catherine Flood y Gavin Grindon para el Victoria and Albert Museum de Londres, que estará abierta hasta el 1 de febrero del 2015.

Desde las muñecas chamulitas en apoyo al EZLN mexicano hasta robots que pintan graffitis, la exposición no es solamente un recorrido por 99 formas de protestar contra el poder, sino también de convertir el objeto y las herramientas del diseño en utopía performática.

"La idea era reunir en un lugar los objetos de arte y diseño del movimiento activista social de los últimos 30 años", dice Gavin Grindon, "muy prácticos, pero al mismo tiempo (…) muy utópicos”.

Otro cambio interesante son las pancartas de protesta: según Grindon, las pancartas de hace 30 años pueden leerse como un mismo mensaje copiado y repetido ad nauseam. Pero en la era de las redes sociales y de las protestas que estas ayudaron a concretar, “mucha gente tenía cuentas de Twitter y eran muy conscientes de que lo que llevaban iba a ser fotografiado y que iba a ser tuiteado", explica Grindon.

"Así que por un lado es un inocente artículo hecho a mano y, por otro, se fabrica con el conocimiento de su interfaz en la última tecnología. En esencia, es un tuit hecho a mano".

 

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La triste historia de los métodos "científicos" para prevenir la masturbación masculina

Por: pijamasurf - 08/14/2014

El onanismo fue proscrito por la religión católica pero, en su cruzada contra el placer, halló un infatigable aliado en el oscurantismo científico de principios del siglo XX, con aterradores resultados

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Un día, Onán notó un entumecimiento en sus pantalones: pensando que así aliviaría la súbita urgencia, se tocó y derramó su semilla en la tierra, lo que hizo enfurecer a Dios. La historia del onanismo es una historia llena de crueldad bienintencionada y culpas que la ciencia, en su papel civilizatorio, no siempre fue capaz de aliviar.

Mary Roach es una divulgadora científica que ha sorprendido con su nuevo libro: Bonk, una historia cultural del sexo visto desde la ciencia. El apartado correspondiente a la masturbación deja, literalmente, la sangre helada: se trata de un catálogo de los horrores que la sociedad (amparada por la ciencia) ha inflingido a los onanistas solitarios.

El “médico” William Robinson publicó en 1916 un libro sobre el tratamiento práctico de la masturbación, vista desde la perspectiva de la enfermedad. Muchos ejemplos provienen de ese libro. He aquí algunos de ellos:

  • El anillo peneano fue inventado en 1850 (en la imagen). Se trataba de un anillo de metal con púas que se colocaba en niños y hombres en instituciones mentales y que inflingía dolor al miembro viril cuando este se expandía. Lo triste es que el pene tiene varios ciclos de erección inconsciente durante un periodo normal de sueño (al igual que la vagina se moja como parte de su ciclo de limpieza natural nocturno).
  • Robinson llegó a aplicar una técnica “preventiva” en niños (que competiría con la crueldad de la Inquisición) al aplicar cables al rojo vivo en los genitales.
  • Para prevenir el despertar sexual prematuro en los niños, Robinson recomienda enfáticamente a los padres “mantener alejados a sus chicos de música sensual y comedias musicales y obscenos actos de vaudeville”, pues “muchos de mis pacientes me dijeron que su primer acto masturbatorio tuvo lugar al ver uno de estos shows musicales”.
  • Otro enemigo de la masturbación, el infame doctor Crommelinck, prescribía “memorizar pasajes difíciles de filosofía o historia cuando nos veamos expuestos al deseo de masturbarnos”.
  • La literatura “médica” de principios del siglo XX afirmaba que la masturbación podía provocar los siguientes daños a la salud: impotencia, ceguera, enfermedades cardíacas, locura, estupidez y “pústulas supurantes en el rostro”.
  • Crommelinck recomendaba a los hombres evitar tocar sus propios genitales en cualquier momento, incluso al orinar: “Orina rápido, no agites tu pene, aunque ello signifique que algunas gotas de orina caigan dentro de tus pantalones”.
  • Afortunadamente, la ciencia también avanza y se cura a sí misma de sus errores precedentes: hoy sabemos que la masturbación masculina es saludable, pues si los espermatozoides permanecen más de una semana dentro del cuerpo pueden desarrollar anormalidades como perder la cabeza o desarrollar cabezas extra, lo que reduce su efectividad al momento de la fecundación.
  • El psicólogo Rob Levin incluso especula que la masturbación es una estrategia evolutiva para mantener sana la producción de espermatozoides, así como prevenir anormalidades en ellos.

La historia oscura de la masturbación puede asustarnos o darnos risa, pero lo cierto es que su ejercicio puede entrar dentro de la categoría de aquella admonición socrática, “Conócete a ti mismo”, por lo que deberíamos pensarla no sólo como una forma de entretenimiento, un somnífero o una técnica sexual con la que podemos complacernos a nosotros mismos y nuestras parejas sexuales, sino como una verdadera forma de autoconocimiento a través de la autoexploración.