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Home office: la utopía laboral del trabajo a distancia

Por: pijamasurf - 08/20/2014

El home office se basa en un delicado equilibrio entre la disponibilidad y la libertad de movimiento, lo que para muchas empresas que lo aplican, se traduce en mayor productividad y felicidad de sus trabajadores

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¿Cuál es la vista desde tu cubículo, desde tu escritorio o desde tu oficina? Probablemente veas a otros compañeros de trabajo, inmersos como tú en sus pantallas, o un pedazo de cielo gris filtrándose por las persianas de un noveno piso. Te gusta tu trabajo y lo haces bien, pero quisieras no tener que levantarte tan temprano para llegar a la oficina y seguir el estricto horario de 9 a 5.

A veces puede parecer que estás viviendo el mismo día una y otra vez: las mismas conversaciones, los mismos rostros, la misma marca de café descafeinado en la misma cafetera. Seguro, tal vez tu oficina sea divertida, pero las carreras de sillas no pueden durar todo el día. ¿Qué pasaría si pudieras hacer exactamente lo mismo que haces en tu escritorio pero en una playa lejana, en una cabaña en el campo o simplemente desde la comodidad de tu casa?

El home office u oficina remota es una tendencia que cada vez más compañías adoptan: se basa en una visión del trabajo donde el aspecto presencial se limita o se anula completamente, y sirve especialmente en el tipo de actividades donde los profesionales pueden equilibrar sus responsabilidades con su propia libertad creativa.

Esta independencia, según Jason Fried, coautor de Remote: Office Not Required, incrementa no sólo la felicidad del trabajador, sino también la productividad de la empresa: "Pregúntale a cualquiera a dónde van cuando en serio necesitan terminar el trabajo, y casi nadie te dirá que a la oficina".

Giacomo Conti working from home in Todos Santos, Mexico

Fried es director de Basecamp, una compañía que adoptó el home office para sus más de 45 empleados. La idea de Fried es que su compañía contrate a los mejores talentos que existan para el trabajo que requieren, sin importar en qué parte del mundo se encuentren.

Esta visión es más que congruente con el discurso de un mundo globalizado en la era de la información: si tenemos todas estas herramientas para interconectarnos y estar disponibles, ¿por qué no las aprovechamos también para desconectarnos y darnos más libertad?

Una muestra estadística de 45 mil empresas en el Reino Unido reveló un aumento de 68% en contrataciones de trabajadores remotos durante el último año; y aunque en América Latina la tendencia todavía no es imperante, algunos despachos de diseño y publicidad están adoptando exitosamente esta teoría del trabajo (como Golpeavisa, un estudio de diseño que cambió su sede a Cancún).

Cuando tú dejas de comportarte como una máquina, el mundo deja de comportarse como una fábrica. Es tu vida: no la vivas atado a una oficina.

Abbie Greene

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El (otro) sueño americano: historias gráficas de migrantes centroamericanos en México (FOTOS)

Por: pijamasurf - 08/20/2014

Hombres, mujeres, niños, ancianos: el sueño americano para ellos no es una casa, un jardín y dos autos, sino la oportunidad de reunirse con sus familias en la frontera inalcanzable

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El "sueño americano" es uno de los rumbos ideológicos más interesantes de todos los tiempos: sirvió a Estados Unidos para elevar la moral de la población después de la Segunda Guerra Mundial, aunque los orígenes del "sueño americano" puedan remontarse al tiempo de los primeros colonos británicos en América del norte, así como a la desastrosa doctrina Monroe. En ese sentido, el sueño americano es propiamente el sueño estadounidense, que sólo es accesible a estadounidenses.

El fotógrafo Nicola Okin Frioli decidió retratar el otro lado del sueño americano: el de los migrantes indocumentados que buscan una tajada del mismo y que (estadísticamente) sufrirán en carne propia las penalidades del viaje.

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Las fotos muestran personas de todas las edades provenientes sobre todo de Centroamérica: salvadoreños, hondureños, guatemaltecos, nicaragüenses; hombres y mujeres se ven expuestos a la violencia de las pandillas, desde la Mara guatemalteca hasta los Zetas en México, sin contar con la corrupción de las autoridades fronterizas mexicanas, una trampa mortal que los migrantes deben atravesar guiados únicamente por la brújula onírica del sueño estadounidense.

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El proyecto de Frioli comenzó en 2008 al visitar un centro para migrantes en Tapachula, Chiapas, México. "Es un esfuerzo para documentar el lado más dramático de la migración centroamericana, los accidentes y las mutilaciones", afirma Frioli. "El sueño roto de aquellos que cruzan México con la responsabilidad de sus familias y su modo de vida, y cuando no lo logran [se enfrentan a] mutilaciones físicas que podrían impedirles trabajar por el resto de sus vidas".

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De este modo, "el otro lado del sueño no se refiere únicamente al 'sueño americano', sino también al intento fallido de tener una vida mejor, al sueño no realizado y a un futuro que nunca llegará".

slide_362516_4076732_freeUna mochila con el número telefónico de la familia de Salvador Santo, hondureño de 21 años, para evitar llevar datos personales por escrito que pudieran dar pie a extorsiones o secuestros. En 2013 se registraron 3,600 casos de extorsión, casi el doble que en 2012.

slide_362516_4076737_freeSilla de ruedas adaptada con un mueble de jardín, donada por Free Wheelchair Mission al albergue "Jesús el Buen Pastor" en Tapachula, Chiapas, en 2008.slide_362516_4076746_freeCuando el marido de Lydia murió hace dos años al caer de un tren de carga rumbo a EE.UU., esta gorra fue lo único que las autoridades le devolvieron a ella.slide_362516_4076752_freeArmando, salvadoreño (izquierda), fue deportado la primera vez que trató de cruzar a EE.UU. por México. En su segundo intento subió por Tenosique, Tabasco, pero el tren le amputó el brazo. A la derecha, la prótesis de Celso, hondureño de 31 años, víctima de "La Bestia", el infame tren.slide_362516_4076753_free

Teófilo Santos Rivera, de 42 años, de Panamá, fue víctima de la violencia de las pandillas. Al tratar de escapar saltó de un tren y se lastimó los pies. También sufre cirrosis epática y cáncer. En enero del 2014 los médicos le dieron 40 días de vida; la imagen fue tomada en Tapachula, en un nuevo intento por cruzar a EE.UU. para despedirse de sus hijos y nietos.

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La ayuda médica para los migrantes por parte de las autoridades mexicanas está plagada de negligencia. Los mexicanos no sólo deberíamos exigir mejores condiciones migratorias a EE.UU., sino ofrecerlas nosotros mismos para los migrantes centroamericanos.

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Una cruz, una gorra o una cadena de oro falso en el desierto es, muchas veces, toda la evidencia que queda de lo que antes fue una persona.

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Botella de agua con agujeta. Sirve para amarrarla al tren y no perder el vital líquido.