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Celebridades obtienen mayor beneficio participando en campañas humanitarias que las propias causas

Por: pijamasurf - 08/12/2014

Estudio realizado por investigadores británicos sugiere que poco aporta la imagen de una celebridad a las campañas altruistas (aunque no necesariamente ocurre lo mismo a la inversa)

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El binomio celebridad-niños de África (o similares) es un compuesto harto familiar en la cultura pop. Ya sea con posturas o discursos mucho más elaborados y en ocasiones respetables, o con la simple fotografía sonriendo, cada vez son más las celebridades que apoyan causas humanitarias,

En algunos casos, seguramente la intención será genuina y de algún modo integral. En otros no. Pero lo que queda claro es que, como celebridad, asociarte a causas nobles te da mayor exposición y, sobretodo, lubrica tu llegada al corazón del público –o al menos compensa los escándalos rodeados de cocaína, sextapes, excesos y frivolidad.

La polémica alrededor de la potencial sinceridad o hipocresía implícita en estos actos seguirá. Sin embargo, e incluso más allá de cuestionar la esencia del sistema altruista, resulta interesante analizar la efectividad que tiene el que las celebridades hagan un llamado a sumarte a causas humanitarias.

A propósito de esto último, recién se llevó a cabo un estudio en el que participaron investigadores de tres universidades británicas (Manchester, Sussex y East Anglia), para determinar los efectos de las campañas en las que participan personajes de la farándula.

La investigación, realizada mediante “focus groups” en los que participaron mil personas, concluyó que la adhesión de celebridades es “generalmente poco efectiva” al momento de promover conciencia entre el público frente a una causa que involucra el “sufrimiento a distancia”. De hecho, la mayoría de personas que apoya esta causa lo hace por experimentar una conexión personal entre la causa y sus vidas o las de sus familiares.  

Los resultados fueron publicados en el International Journal of Cultural Studies:

Encontramos que mientras el reconocimiento de las marcas de las mayores ONG’s es alto, pocas personas las relacionan con las celebridades que las representan (sus embajadores).

En cuanto a los beneficios que obtienen las celebridades, aún considerando que su participación puede ser bien intencionada, los resultados fueron distintos:

Más allá de lo que las celebridades puedan desear en términos de publicidad, es claro que con frecuencia estos personajes pueden obtener más de la atención que tienen estas campañas, que la propia causa.  

En resumen, de acuerdo con este estudio, sea o no estratégico, al parecer las celebridades se benefician más de estas campañas que lo que aportan. Tomando en cuenta esto, si la intención es genuina, entonces estas personas debiesen estar pensando de qué otras maneras podrían encausar la energía que reciben de su fama para beneficiar a los segmentos a los que van dirigidas sus actuales campañas. 

 

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Un hombre dio Like a todo lo que vio en Facebook durante 48 horas: el resultado es aterrador

Por: pijamasurf - 08/12/2014

Tratar de saturar el algoritmo de Facebook convirtió el feed de noticias de este hombre en el equivalente de un periódico que en lugar de noticias mostrara únicamente publicidad: una pesadilla hacia la que lenta e inexorablemente parecen dirigirnos nuestras interacciones online
[caption id="attachment_82584" align="aligncenter" width="630"]like-facebook Imagen via www.trendyshout.com[/caption]

Matthew Honan, reportero de Wired, emprendió una investigación potencialmente suicida para sus propias redes sociales: durante 48 horas (según él, no pudo soportar más) dio like a todas las publicaciones que aparecieron en sus Noticias de Facebook. No importa que se tratara de un bombardeo en Gaza repleto de propaganda pro-israelí, un artículo sobre las vacas transgénicas o un mal chiste de un contacto con el que no habla desde la primaria: durante 48 horas, Honan decidió que le gustaría todo lo que Facebook pusiera en su camino.

Las consecuencias fueron desagradables.

Dar “Me gusta” es un acto económico

Los likes son una nueva referencia métrica tanto de éxito individual como corporativo: las campañas de publicidad y su penetración en las redes sociales cuentan solamente con este acto solitario de solidaridad (el like) para medir qué tan bien funcionan sus estrategias de comunicación.

En otras palabras, los likes no son solamente un gesto de aprobación de cosas que efectivamente nos gustan, sino que tienen consecuencias económicas importantes para las empresas y marcas; es por eso que se pelean desesperadamente nuestros pulgares arriba.

¿Pero cómo se comporta el algoritmo de Facebook cuando comienzas a comportarte como un ser inseguro que miente y afirma que le gustan cosas que no le gustan? Comienzas a comportarte como un robot; y los robots lo notan, haciéndote parte de ellos.

Y es que según Honan:

Facebook utiliza algoritmos para decidir qué mostrar en tus noticias. No es solamente un desfile de actualizaciones secuenciales de tus amigos y de cosas por las que has expresado algún interés. En 2014, el News Feed es una presentación curatorial estilizada, que se te entrega según una complicada fórmula basada en las acciones que realizas en el sitio y a través de la red.

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La meta de Honan era tratar de ver qué pasaba con este algoritmo cuando el usuario parecía gustar de todo absolutamente, “como si le dijera continuamente ‘Muy bien, robot, me gusta esto'”.

Antes de las primeras 24 horas, Honan notó las primeras consecuencias. De hecho, “luego de revisar y dar like a un montón de cosas en el curso de la primera hora, ya no había seres humanos en mis noticias. Todo se volvió marcas y sus mensajes, en lugar de humanos y sus mensajes”.

La secuencia con la que aparecían los posts después de las primeras 24 horas fue esta:

Huffington Post, Upworthy, Huffington Post, Upworthy, un comercial de Levi’s, Space.com, Huffington Post, Upworthy, The Verge, Huffington Post, Space.com, Upworthy, Space.com.

Para Honan, “los robots de Facebook decidieron que la manera de conservar mi atención era esconder a toda la gente y mostrarme solamente las cosas que otras máquinas hacían. Extraño”.

Las consecuencias propiamente “sociales” (es decir, de interacciones propiamente humanas, en un sentido que tal vez en 2014 ya sea anacrónico) fueron que los amigos de Honan comenzaron a quejarse con él o preguntarle si había sido hackeado, pues sus Noticias estaban llenas de cosas a las que que Honan había dado Like.

“Al darle Like a todo, convertí mi Facebook en un lugar donde no había nada que me gustara”.

El botón “Me gusta” probablemente será recordado por las generaciones futuras como un acuerdo civilizatorio que le quitó a los humanos la responsabilidad sobre sus gustos individuales en favor de las máquinas; la historia de Honan es solamente un experimento inofensivo de en lo que podrían convertirse las interacciones sociales en un futuro cercano, si dejamos que nuestra actividad online se vuelva una serie de automatismos inconscientes.