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Este hombre ha ganado más de 7 veces en la lotería y he aquí su secreto

Por: pijamasurf - 05/15/2014

La suerte sonríe al que persevera, y este hombre parece salido directamente de un refrán que dice algo como "si quieres algo, no quites nunca el dedo del renglón."

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Algunos dirían que la suerte no es sino un subproducto afortunado del azar, pero no Richard Lustig, el hombre que literalmente ha creado su suerte día a día desde 1993, cuando ganó un premio importante de la lotería de Florida por primera vez. De hecho escribió un libro al respecto.

Es la única persona en la historia que ha ganado siete veces un gran premio de lotería, lo que le ha valido una placa en el museo de Ripley. Pero antes de considerar algún tipo de trampa o colusión, consideremos que se trata de un hombre con un método sumamente interesante que mezcla estadística, riesgo y paciencia.

Por ejemplo, un billete de $1 USD tiene probabilidades de 1 en 120,000 de ganar $1,000 USD, pero un billete de $25 USD tiene probabilidades de 1 en 1,333.

"Me tomó años de prueba y error y muchas pérdidas el llegar al punto en que podía jugar de manera en que perdiera mucho menos y ganara muchas más veces."

Pero en la lotería la regla es que vas a perder muchas, muchas veces antes de ganar. A menos, claro, que confíes en tu suerte, cosa que Lustig no aconseja realmente: "Si vas a jugar por fragmentos de serie (cachitos), compra diez de una vez del mismo juego. La gente que va por la vida esperando un golpe de suerte se está engañando a sí misma."

Lustig afirma que este método funciona mejor que elegir billetes separados porque permite a los jugadores eliminar un mayor número de billetes de manera rápida, incrementando las probabilidades de obtener billetes ganadores. Lustig ha entrado en 23 ocasiones a la oficina de la lotería de Florida para reclamar premios mayores a $600 USD desde que comenzó a jugar a la lotería.

Tampoco tires los billetes perdedores: al parecer podrías deducir impuestos si ganas.

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La Secretaría de Economía dividió las clases sociales en México ¿un concepto despectivo, asumible en términos de superioridad e inferioridad?

clases socialesLa forma en que nombramos las cosas es una traducción de cómo comprendemos la realidad. Las palabras tienen un trasfondo cultural: el inglés por ejemplo, es mucho más visual que el español, quizá como una manifestación de practicidad, y el chino es aún más visual que el inglés: hay palabras en chino que describen una escena completa, es decir, asumen  la unidad de las cosas, según autores como Alan Watts.

Los términos, sobre todo en espacios institucionales, debieran cuidarse minuciosamente pues desde ahí se crea cultura. Si referimos los distintos niveles de ingresos como clases sociales, nos remitimos semióticamente a una dialéctica sobre superioridad e inferioridad. Cuando alguien hace la pregunta ¿y en qué clase social estás tú?, psicológicamente dirigimos nuestras expectativas a la clase alta. Pero no es lo mismo hablar de ingresos. Seguramente hay personas que no tienen la ambición de  ganar grandes cantidades de dinero en su vida, sin que ello les signifique ser de clase baja.

La Secretaría de Economía en México publicó en El Programa Nacional de Protección a los Derechos del Consumidor, la definición y distribución  de las  seis clases sociales mexicanas: la justificación de la publicación es que esta es una “sociedad compleja, donde la riqueza determina el estatus” y “las posesiones se convierten en un indicador de valor”.

Las clases sociales fueron divididas por estereotipados oficios. Es esencial repensar la carga simbólica que tiene cada palabra que empleamos. El dinero es solo un medio para satisfacer necesidades, hacer creer a las personas que este tiene qué ver con términos como clases altas o bajas, imprime un sentido, quizá aún más materialista, a la sociedad.

Las “clases sociales en México” según la Secretaría de Economía:

La “clase Baja Baja”: 35% de la población del país (unos 39.3 millones de mexicanos). Ubicaron aquí a trabajadores temporales, inmigrantes, comerciantes informales, desempleados, y gente que vive de asistencia social.

Baja Alta: 25% de la población (alrededor de 28.8 millones de mexicanos). Campesinos y obreros.

Clase Media Baja: 20% de la población (22.4 millones de ciudadanos). Oficinistas, técnicos, supervisores, artesanos calificados.

Media Alta: 14% de la población (15.7 millones de ciudadanos). Hombres de negocios y profesionistas exitosos.

Alta Baja: 5% de los habitantes, es decir, 5.6 millones de personas. “Familias que son ricas de pocas generaciones atrás”, pero cuyos “ingresos económicos son cuantiosos y muy estables”.

Alta Alta: por 1% de la población, es decir, 1 millón 123 mil mexicanos. Antiguas familias ricas, que durante varias generaciones han sido prominentes”.

*Sobra decir que en los tres primeros 'niveles' se encuentra el 80% de la población.

Twitter de la autora: @anapauladelatd

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