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Cinco conclusiones científicas de la cannabis que las farmacéuticas o el gobierno no quieren que sepas

Por: pijamasurf - 11/24/2013

Pese a la evidencia que prueba lo contrario, algunos medios masivos de comunicación siguen promoviendo la idea de que la marihuana es una sustancia peligrosa y sin usos medicinales

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Indudablemente existe una ola de aceptación hacia el uso de la cannabis en todo el mundo. Recientemente, Estados Unidos ha encabezado este movimiento, al contar con más de 15 estados en donde se permite el uso medicinal y dos más que han legalizado el uso recreativo. La evidencia en torno a los beneficios médicos de la cannabis o su bajo índice de daños en comparación con otras drogas ilegales y legales es enorme, por lo que incluso estas medidas estadounidenses parecen insuficientes. Tal vez el hecho de que la cannabis siga siendo mayormente ilegal y que se siga percibiendo por algunas personas como una droga peligrosa tiene que ver con que algunas corporaciones --principalmente farmacéuticas-- y algunos gobiernos produzcan esta percepción dañina que se tiene de la marihuana. En este sentido, es interesante consultar una reciente lista compilada por Alternet.com, en la que se publican datos que podrían pasar desapercibidos en el mainstream o los canales de comunicación masiva.

 

1.  El uso de la cannabis está asociado a un riesgo más bajo de mortalidad en pacientes con trastornos psicóticos

Aunque la fiebre de propaganda antimarihuana, conocida como "Reefer Madness", sostiene que la cannabis genera reacciones psicóticas y comportamiento violento durante varias décadas, existen estudios científicos que refutan lo anterior. Un estudio de 2009 de la Keele University Medical School encontró que el uso de cannabis no tiene una correlación con incidentes de esquizofrenia o psicosis y un estudio de las universidades de Maryland y de Inje, en Corea del Sur, halló que el uso de cannabis está asociado con una menor mortalidad en pacientes con esquizofrenia y psicosis.

 

2. La implementación de leyes estatales de uso de marihuana médica está asociada a una menor cantidad de suicidios

Según investigadores de la Montana State University y la San Diego State University que estudiaron los índices de suicidio en diferentes estados antes y después de la implementación de leyes de marihuana medicinal, existe una tendencia a la baja en los estados que han legalizado la marihuana con fines medicinales, mientras que el índice de suicidio en los estados que no lo han hecho sigue subiendo.

 

3. Los efectos del humo de cannabis en los pulmones son menos problemáticos que los del tabaco

Aunque en general, no se recomienda inhalar ningún tipo de humo, el humo de la cannabis no tiene efectos tan dañinos como los del tabaco comercial, como algunos medios quieren hacer pensar (Reuters publicó una historia sobre "la cannabis como un mayor riesgo de cáncer que los cigarros").

El Journal of the American Medical Association (JAMA), una prestigiosa publicación estadounidense, reportó hace poco que la cannabis no tiene efectos adversos en la función pulmonar.

 

4.  El uso de cannabis está mínimamente asociado con un incremento en el riesgo de accidente vial

Aunque hace un año la BBC declaró que "los conductores bajo la influencia de la cannabis chocan dos veces más", un meta-análisis realizado por la Aalborg University y el Institute of Transport Economics in Oslo determinó que la cannabis tiene menor riesgo de inducir accidentes que sustancias como los opiáceos, los tranquilizantes, los antidepresivos, la cocaína, las anfetaminas, los ansiolíticos o el alcohol. En comparación, la cannabis es tan peligrosa para conducir como consumir un antihistamínico.

 

5. La clasificación de la cannabis como una droga de clase I en Estados Unidos es una completa mentira científica

A nivel federal, la cannabis es clasificada como una sustancia de clase I en Estados Unidos, lo que significa que no tiene valor terapéutico o que representa un alto riesgo para la salud, a la par de la heroína. Esta ley es evidentemente caduca, toda vez que 12 años de amplios estudios justifican la legalización de la marihuana medicinal en más de una docena de estados. Se han encontrado beneficios de la cannabis en el tratamiento de diferentes padecimientos como la esclerosis múltiple, la migraña, el dolor crónico y posiblemente el cáncer, por sólo citar algunos de los más conocidos.

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¿Es posible matar al presidente de EU, Barack Obama?

Por: pijamasurf - 11/24/2013

No se trata de una hipótesis, sino de un tema que le da su razón de ser al Servicio Secreto y otras divisiones de seguridad del presidente más poderoso del mundo.

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La semana pasada se cumplieron 50 años del asesinato del presidente de los EU, John F. Kennedy. Aunque las circunstancias de su muerte den lugar incluso hoy en día a todo tipo de teorías de conspiración, lo cierto es que el Servicio Secreto y el FBI saben que los asesinatos presidenciales no son inventos del pasado, sino amenazas muy reales. Este sitio, por ejemplo, afirma que se han llevado a cabo 65 intentos de asesinar al presidente Obama desde el 2008.

¿Si alguien tratara de asesinar a Obama, qué método emplearía?, ¿o de quiénes suelen cuidarse más los que integran el círculo de protección presidencial? Al parecer no sería un "tirador solitario", como en el caso de Abraham Lincoln o JFK (sí, sabemos que existen teorías de que no fue un solo tirador), sino mediante algún tipo de artefacto explosivo.  

En una entrevista con el sitio Vocativ, el antiguo veterano del Servicio Secreto y capitán de marines, Dan Emmett afirmó que el riesgo de un atentado contra la vida de Obama es latente, pues desde que la guerra en Medio Oriente estalló, irónicamente, "ha producido algunos de los mejores constructores de bombas. Las personas que son nuestros enemigos se han convertido en los más increíbles productores de cualquier tipo de dispositivo explosivo del mundo. En mi perspectiva es esa, por mucho, la mayor amenaza."

Y es que el mundo ha cambiado y la seguridad también; según Emmett, en la era Kennedy se temía a las personas dementes, a los actos solitarios realizados por individuos perturbados, pero en nuestros días, los estadounidenses tienen "tantos enemigos alrededor del mundo que nos odian ideológicamente, que han creado todo un nuevo tipo de amenaza."

Para identificar esas amenazas, dentro del Servicio Secreto se encuentra la división de inteligencia, que sirve básicamente para medir las amenazas contra la vida del presidente que se realizan a través de redes sociales. Si alguien utiliza alguna palabra clave que denote un complot o plan para asesinar al presidente, la división de inteligencia se pone en contacto con las autoridades locales para evaluar lo viable de la amenaza y, en su caso, disolverla. Ésta es también la división que investiga a todos los asistentes a cualquier evento donde participe Obama. 

[caption id="attachment_66710" align="aligncenter" width="620"]emmett Emmett a la derecha, como parte del Servicio Secreto durante la administración de Clinton.[/caption]

Para contrarrestar un tipo de amenazas de tipo nuclear o bioquímico en contra del presidente se encuentra la división de seguridad técnica, que evalúa riesgos ambientales y estructurales en los lugares donde se presente Obama. El master chef de la marina viaja siempre con Obama para evaluar riesgos en cuanto a lo que se le ofrece de comida al presidente. Sin embargo, el riesgo de envenenamiento es menor comparado con la contundencia que una bomba podría tener. 

Según Emmett, el Servicio Secreto y la división de seguridad técnica podrían reducir al mínimo el riesgo de artefactos explosivos plantados con anticipación, pero que la verdadera amenaza consistiría en un acto impredecible (un artefacto explosivo oculto bajo la ropa de una persona, o un ataque suicida). El consultor de seguridad global, Christopher Simovich, además, plantea el lado político de los atentados: "El tiro desde lejos realmente no envía un gran mensaje. Si buscas algo, eso es un evento catastrófico más que un 'asesinato'. Lo que yo esperaría ver es un gran mensaje de miedo e inseguridad a nuestra sociedad americana." 

Pero aunque parezca demasiado ficticio para ser cierto (incluso se hizo un episodio al respecto en Homeland), tal vez una amenaza mucho más discreta podría venir de los hackers. El mes pasado trascendió que un hacker desactivó la conexión Wi-Fi del marcapasos de Dick Cheney para tratar de provocarle un ataque cardiaco; Barnaby Jack, uno de los que sabían cómo realizar estas delicadas operaciones a distancia, murió en agosto de este año en circunstancias misteriosas.

Seguramente parte de la labor de ser presidente consiste en confiar que los millones de dólares empleados en seguridad ($11 millones al año solamente para la división antibombas del presidente, por ejemplo) te protejan de la locura y los actos aislados de "individuos perturbados" e impredecibles, al igual que de complots más elaborados.