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Si pagas por sexo financias la trata de personas: consejos para reconocerla y denunciarla

Por: Ana Paula de la Torre - 10/27/2013

Calculan que el 90% de la prostitución involucra la Trata de Personas. Las llamadas anónimas están funcionando en su combate; compartimos algunos sugerencias para que denuncies este fenómeno aún si solo tienes sospechas.

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“Aquel que paga por sexo, financia directa o indirectamente a los explotadores”, advierte la colombiana Marcela Loaiza, víctima de trata. Recordemos que en la mayoría de los países este fenómeno está relacionado con fines de explotación sexual. Al respecto, la fundación Scelles reveló que 90% de lo que parece ser simple prostitución alrededor del mundo, involucra trata de personas.

Indudablemente esta es una de las prácticas más dolorosas de nuestra época, y aunque la prostitución existe desde hace milenios, hoy se ha convertido en una jugosa herramienta de explotación humana.

En diversos países existe una percepción generalizada sobre autoridades cómplices en el negocio de la trata de personas, por lo que pareciera que la denuncia es un recurso absurdo. Sin embargo, casos recientes señalan lo contrario: las denuncias anónimas están fungiendo como catalizador para combatir la trata.

Denunciar para combatir la trata de personas

En múltiples casos se ha comprobado que las llamadas anónimas funcionan, lo cual ha sido confirmado por organizaciones sociales: en la Ciudad de México se atrapó a una familia dedicada a explotación sexual, la organización ciudadana “Unidos contra la Trata” logró, con ayuda de la procuraduría local, desmantelar una red que operaba en el centro del DF, mientras que en el Estado de México también se logró liberar a menores que eran víctimas.  Además, la semana pasada se rescataron a 14 víctimas que trabajaban en un supuesto spa de masajes ejecutivos, en la Colonia Insurgentes de la Ciudad de México.

¿Cómo identificar probables centros o casos de trata?

La Directora de la Organización “Unidos contra La Trata”, Rosi Orozco, nos comparte las señales que pueden sugerirte la presencia de este fenómeno:

• La persona que busca prostituirse sufre de injustificables condiciones climáticas: si ves a una chica que a pesar de un insoportable frío o una apabullante lluvia continúa esperando clientes, es muy probable que se trate de una víctima de explotación sexual.

• Si ves menores de edad prostituyéndose, ninguno puede estar por su gusto; si  le preguntas y dicen que están ahí porque quieren, es un consentimiento viciado.

• Si sabes de zonas donde hay mucha prostitución, denúncialas; si se escuchan gritos y además hay recurrentes conflictos callejeros, es muy probable que haya explotadores en el lugar.

• Si l@s prostituíd@s tienen un padrote es muy probable que sean explotad@s.

• Si ubicas alguna casa o edificio sospechoso en donde entran muchos hombres, y pocas veces miras a chicas, quienes usualmente están acompañadas de alguien que parece vigilarlas, denuncia.

• Si sabes de una persona que no tiene control sobre su horario, dinero, documentos de identidad o documentos de viaje.

• Es transportada desde y hacia su lugar de  trabajo; vive y trabaja en el mismo lugar.

• Tiene deuda con el empleador/líder de grupo; inhabilidad de dejar su trabajo.

• Si tiene moretones, depresión, miedo o es  una persona extremamente sumisa.

• Si te percatas de posibles vigilantes en los centros de prostitución.

Además, si tienes sospecha de que alguien es víctima de trata, puedes hacerle las siguientes preguntas indirectas:

• ¿Puede dejar su trabajo si lo desea?

• ¿Puede ir o venir cuando le guste?

• ¿Ha sido víctima de amenazas o alguien de su familia?

•  ¿Dónde duerme y come?

•  ¿Tiene que  pedir  permiso  para  comer/dormir/salir ir al baño?

• ¿Hay candados en las puertas y ventanas que no le permiten  salir?

• ¿Le han quitado sus documentos de identidad?

 En entrevista para este medio, y para aquellos escépticos ante la importancia de la denuncia, Orozco advierte:

¿Qué sugieres a los que no denunciarían porque creen que las autoridades están coludidas?

En el Distrito Federal ha habido muchos operativos exitosos, hay autoridades comprometidas y lo han demostrado, hay jueces comprometidos. Y yo sí creo que el que todos levantemos la voz es lo que va a cambiar esta situación, hay que hacer visible el fenómeno. Muchos lugares que antes eran intocados por la autoridad, hoy lo son.

¿Se vale hacer una llamada por sospecha,  aunque no se  tengan las pruebas?

Sí, porque todo esto les llega como reporte a las autoridades, lo  que poco a poco se convierte en presión. La acumulación  de información es positiva: a lo mejor tú das un dato y otra persona otro y todo ello ayuda.

En estos teléfonos de organizaciones civiles puedes denunciar anónimamente tus sospechas sobre casos de trata de personas en todo el país:

http://unidoshacemosladiferencia.com/ Tel. 01 800 55 33 00

Organización México Unido contra la Delincuencia: 01 800 83 88 308

Disponible las 24 hrs: 46 02 04 61

También, te invitamos a que firmar digitalmente en apoyo de la organización “Unidos contra la Trata”, quienes luchan por frenar una iniciativa de la senadora Adriana Dávila que, consideran, es un retroceso en la lucha contra este fenómeno.

Una parte que no queremos que se cambie de la ley son las facultades de investigación que se les da a los Ministerios Públicos y a las policías para que la carga de la prueba no esté en las víctimas, es decir, que ellas no tengan que comprobar nada.

Twitter de la autora: @anapauladelatd

 

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Por: Ana Paula de la Torre - 10/27/2013

Las leyes y el estado pierden sentido cuando son incompetentes, en Michoacán las cuestionadas policías comunitarias han disminuido la violencia ante la incapacidad estatal, asegura una carta del Arzobispado de Apatzingán

 

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Desde finales del sexenio del ex-presidente Vicente Fox (2000-2006), el estado mexicano Michoacán ha sido campo de batalla entre grupos del crimen organizado. Los Caballeros Templarios, principalmente, han sembrado frustración y miedo entre los michoacanos, mediante una indiscriminada extorsión y, como si viviéramos en un país carente de gobierno, estos criminales permanentemente amenazan la vida de los habitantes.

Para recuperar la seguridad de la entidad, en mayo pasado el actual gobierno desplegó elementos del Ejército, la Marina y la Policía Federal. Sin embargo, la violencia persiste. Desde la cámara de diputados y el senado se cuestiona al gobierno federal por permitir la existencia de los grupos de autodefensa (ciudadanos armados que, ante la violencia de sus localidades y un gobierno omiso, están autodefendiéndose al margen de la ley).

No obstante, una carta publicada por el arzobispo de Apatzingán, Miguel Patiño Velázquez, confronta los precarios resultados del gobierno, pues la ciudadanía continúa reprimida –principalmente por los Caballeros Templarios–, y advierte que únicamente en  los seis municipios donde operan las policías comunitarias han disminuido los niveles de hostigamiento.

El caso de Michoacán resulta útil para cuestionar nuestro papel colectivo: lejos de que la solución ante un gobierno ineficiente sea la justicia “por mano propia”, o emprender acciones ilegales como mera rebeldía, este ejemplo nos encamina hacia una reflexión sobre el poder de la organización ciudadana, funciona como un recordatorio sobre los beneficios de actuar superando la cómoda apatía y, además, nos invita a cuestionar el valor de  las leyes cuando la realidad demanda otras salidas urgentes.

Twitter de la autora: @anapauladelatd