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Científicos presentan vacuna que destruyó en monos un virus equivalente al VIH

Salud

Por: pijamasurf - 09/14/2013

Investigadores en Estados Unidos desarrollaron una vacuna que consiguió eliminar del cuerpo de monos macacos un virus equivalente al VIH pero 100 veces más letal, resultados que podrían replicarse para los seres humanos.

hiv-virusEn meses recientes se han dado a conocer al menos un par de investigaciones que presentaron resultados esperanzadores para la cura del SIDA. En abril, por ejemplo, científicos daneses aseguraron que en poco tiempo tendrían una cura para el SIDA; pocas semanas antes investigadores del Instituto Pasteur mostraron los casos de que 14 adultos que se curaron del VIH y más o menos por los mismos días médicos curaron a niño de 2 años que nació con dicho virus.

Ahora un grupo de investigación de la Oregon Health and Science University, en Estados Unidos, anunció que una vacuna fue capaz de eliminar el equivalente al Virus de Inmunodeficiencia Humana del cuerpo de 9 de 16 monos con los que experimentaron. Los resultados son importantes porque a pesar de tratarse de especies diferentes, es posible que el éxito de la prueba se replique en seres humanos.

El estudio consistió en inocular a macacos Rhesus con un virus conocido como SIVmac239 (de SIV: Virus de Inmunodeficiencia Símico, por sus siglas en inglés), el cual es equivalente al VIH pero 100 veces más letal (por lo que usualmente los animales infectados mueren en 2 años o menos).

Por otra parte, la vacuna en cuestión se desarrolló a partir del citomegalovirus (CMV), el cual pertenece a la familia del herpes. Lo sorprendente del experimento es que los científicos consiguieron manipular la capacidad infecciosa del CMV para reforzar el sistema inmune de los monos y hacer que este combatiera con mayor denuedo

“Mantiene una fuerza armada que patrulla todos los tejidos del cuerpo, todo el tiempo, indefinidamente”, declaró al respecto Louis Picker, del Instituto de Terapia Genética y Vacunación de la susodicha universidad.

Los monos fueron vacunados y después expuestos al virus. En los casos de éxito, la infección comenzó a establecerse y esparcirse pero pronto el sistema inmune de los animales reaccionó y eliminó todo rastro del virus. Un efecto, además, que se reveló duradero, pues los macacos que se curaron de este modo siguen libres de infección hasta tres años después de haber recibido la vacuna.

Ahora el siguiente gran paso será llevar estos resultados al contexto del cuerpo humano. Por el momento el equipo de investigación espera la aprobación de las autoridades correspondientes, pero quizá los experimentos con personas podrían comenzar en menos de dos años.

[BBC]

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Recientemente la industria del alcohol se queja de que la marihuana está perjudicando su imagen cuando enfatiza las consecuencias negativas del beber.

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Afortunadamente cada vez hay más personas que dudan de la legitimidad, y sobretodo de la eficacia, de la mentada "guerra contra las drogas". Ante las indefendibles estadísticas alrededor de esta lucha mundial que lleva ya varias décadas, miles de ciudadanos alrededor del mundo han comenzado a apoyar campañas pro-legalización, en particular de la marihuana. Y entre los múltiples argumentos a los que recurren estas iniciativas, uno de ellos consiste en contrastar los beneficios/peligros del consumo de cannabis frente al legal y socialmente aceptado de bebidas alcohólicas. 

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No estamos en contra de la legalización de la marihuana, simplemente no queremos ser condenados en el proceso. No queremos que el alcohol sirva como chivo expiatorio y vamos a luchar para defender nuestra industria ante su posible satanización.

En un repaso histórico que publicamos en este sitio, sobre la criminalización de la marihuana, se comprueba que desde los inicios de esta campaña, diversos grupos industriales presionaron por consumar y mantener el estatus de ilegal en esta planta. Entre ellos destacan la industria de los polímeros, la del tabaco, el papel, y las grandes farmacéuticas. Pero al menos en esa investigación no encontramos que los zares del alcohol hayan intervenido. Sin embargo, tampoco debería sorprendernos que algo del presupuesto cabildero de las principales compañías dedicadas al mercado de la bebida se haya destinado para neutralizar al que bien podría considerarse como un potencial competidor o, al menos, un inhibidor de consumo. 

Cada vez con mayor intensidad, el ánimo pro-cannabis encuentra receptores y amplificadores. Hoy es común encontrar múltiples artículos que abogan por su despenalización y que en muchos casos cuestionan la legalidad de otras sustancias, principalmente el alcohol. Entre los más destacables, tenemos el video protagonizado por Ben Rosen, colaborador del sitio BuzzFeed, quien se abocó a comprobar, empíricamente, cual de las dos sustancias, marihuana o alcohol, te vuelve más inoperante –sí, adivinen cuál fue el resultado. También tenemos, entre muchos otros artículos, reportajes y estudios, un listado creado por Alternet, que advierte "7 formas en que el alcohol es más peligroso y dañino que la cannabis"

Pero ¿quién tiene la razón?

Dudo que la satanización del alcohol sea parte de la agenda pro-marihuana –que en realidad tiene aún una intensa lucha por delante. Por otro lado, y si analizamos el contexto, resulta entendible recurrir al comparativo entre el consumo de alcohol y el de cannabis, ya que parece francamente ridículo que la segunda haya tenido que enfrentar una larga cacería de brujas, mientras que el primero haya sido una especie de baluarte de la cultura pop, avalada e incentivada mediante campañas multimillonarias, cuando en realidad, si nos remitimos a los datos duros, al menos a mi juicio su consumo resulta mucho más cuestionable que el de la mota. 

Pero más allá de dirimir quien de los dos tiene la razón, lo cierto es que la respuesta resulta obvia: la razón la tiene la libertad de elegir, el consumo responsable, la educación, y una cultura de permisión inteligente. Independientemente de cuál o cuáles sean tus sustancias predilectas, en el ser humano la demanda de estímulos externos es una práctica milenaria y quizá inevitable. Si realmente queremos apostar a un entorno más sano y evolutivo en el consumo de estupefacientes, la realidad es que no podemos condenar sustancia alguna, pero en cambio sí podemos reglamentar, evaluar y regular las prácticas que resulten de su consumo. 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis