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Avances sobre la guerra mundial contra las drogas

Por: pijamasurf - 08/05/2013

En la guerra global contra las drogas ha habido algunos avances y algunos retrocesos también; aquí presentamos un panorama de la situación.

Aunque parece una contradicción, hoy existe tal conciencia sobre el problema que representa la prohibición de las drogas que hay una "batalla para terminar la guerra contra las drogas". Sí: una batalla para terminar la guerra, que en nuestro país ha dejado decenas de miles de muertos y parece que no tiene fin. La inseguridad y la violencia escalan a niveles nunca antes vistos, a un grado tal que gente de todo el mundo, pero sobre todo de Estados Unidos, se ha involucrado con la causa: acabar con esa guerra. Es una batalla larga y difícil, pero quizá no sea imposible.

El dueño de Virgin, el británico Richard Branson, es uno de los que se aúnan a la causa. Una entrada en su blog habla de tres documentales que juntos podrían influir en la opinión pública, en su mayoría mal informada. El primero es Breaking the Taboo, producido por su hijo Sam Branson. Aunque Richard no tiene crédito en la película, ha hecho todo por promocionarlo. The House I Live In y How To Make Money Selling Drugs son similares. No son documentales que le hacen apología al uso de drogas, sino que ponen el tema en perspectiva para pensar en formas de lidiar con ello que no tengan que ver con más violencia que no provoquen más muertes. How To Make Money Selling Drugs tiene su propia aplicación para iPhone o iPad.

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Otro personaje importante en la batalla es Ethan Nadelmann, director ejecutivo de la Drug Policy Alliance, una organización no gubernamental cuyo lema es: "Queremos ver políticas nuevas sobre el tema de las drogas basadas en la ciencia, la compasión, la salud y los derechos humanos".

El primer paso en la batalla es la legalización de la marihuana, y según esta gráfica del Huffington Post, los esfuerzos por erradicarla en Estados Unidos no solo no han tenido impacto en el consumo, sino que ha aumentado. Hay una especie de esquizofrenia: el estado de Washington y Colorado son dos zonas en donde la quema de plantíos de cannabis aumentó más del cien por ciento de 2005 a 2010, y son los dos únicos estados en los que es legal. En California y Nevada sucede algo parecido: la lucha se ha incrementado, pero en ambos lugares la marihuana es legal para uso médico y está despenalizada, lo cual es el paso anterior a la legalización. Esto quiere decir que hay un desfase entre el gobierno federal y las leyes estatales. Mientras uno combate desde arriba, los ciudadanos de esos estados están cada vez más a favor de su uso cotidiano.

No es un problema fácil, sobre todo porque el hecho de que esté prohibido ha sido el mejor negocio del siglo XX y de principios del XXI. Hay demasiados intereses involucrados y prejuicios difíciles de combatir, sin embargo la situación está llegando al límite. Cada vez son más quienes abogan por una tregua con las drogas, o al menos, para empezar, con la marihuana. 

 

 [Virgin]

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Una vida con significado es más sana que una vida feliz

Por: pijamasurf - 08/05/2013

Un reciente estudio sugiere que las personas que son felices pero tienen poco o nada de significado en su vida tienen la misma expresión en los genes que las personas que están enfrentando una adversidad crónica.


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Los términos hedonismo y eudemonismo aluden al gran debate filosófico que ha dado forma a la civilización occidental por más de 2 mil años acerca de la naturaleza de una buena vida. ¿La felicidad reside en sentirse bien, como piensan los hedonistas, o en hacer el bien y ser bueno, como piensan Aristóteles y sus descendientes intelectuales?

Por más de una década la moda de “ser feliz” ha ido en incremento. Baste ver los libros publicados sobre el tema, que van desde Dinero feliz hasta Felicidad para principiantes. Una de las principales declaraciones de este tipo de libros es que la felicidad está asociada con los buenos resultados, incluyendo la buena salud. Algo así como “entre más feliz eres, más sano estas”.

Pero un nuevo estudio apenas publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences pone en cuestión este panorama rosa. La felicidad puede no ser tan buena como los investigadores pensaron.

Los investigadores exploraron específicamente la diferencia entre una vida significativa y una vida feliz. Y aunque parezca extraño que haya una diferencia, los resultados de la investigación mostraron que sí. La felicidad, en términos populares, está asociada con “recibir” y, al contrario, lo significativo está asociado con un altruista “dar”.

“La felicidad sin significado caracteriza una vida relativamente superficial, narcisista o incluso egoísta en que las cosas van bien, las necesidades y deseos son fácilmente satisfechos y los enredos difíciles o comprometedores son simplemente evitados”, comentaron los autores del estudio. “El significado, en cambio, es derivado de la contribución a otros de una manera más grande. En parte lo que hacemos como seres humanos es cuidar de los demás y contribuir a los otros. Esto hace la vida significativa pero no necesariamente nos hace felices”.

El mismo estudio también demostró esta diferencia pero a nivel biológico. Se examinaron los niveles (auto reportados) de felicidad y significado en 80 personas. Después de anotar el sentido de felicidad y significado de cada una (reportado por ciertas preguntas personales), los investigadores observaron la manera en que se expresaban sus genes. Encontraron que las personas que son felices pero no tienen mucho significado en su vida –proverbialmente “sólo estoy aquí por la fiesta”—tienen la misma expresión en los genes que las personas que están respondiendo a una larga adversidad crónica. Es decir, los cuerpos de estas personas felices, al activar la respuesta pro-inflamatoria, los están preparando para amenazas bacteriales. La inflamación crónica esta relacionada con enfermedades mayores como el cáncer o los problemas del corazón.

“Las “emociones positivas vacías”, del tipo que la gente experimenta durante episodios maniacos o euforia artificial inducida por drogas o alcohol, son tan buenas para ti como la adversidad”, apuntó uno de los investigadores. “El problema no es la cantidad de felicidad hedonista, sino que no está alineado con el bienestar eudemónico. Cuando ambos están al mismo nivel es lo mejor. Pero si tienes más bienestar hedonista de lo que se esperaría, es ahí cuando emerge este patrón [genético] vinculado a la adversidad”.

Por la evidencia del estudio, parece que sentirse bien no es suficiente. Las personas necesitan significado para crecer. Como dijo Jung alguna vez “La más mínima cosa con significado es más valiosa en nuestra vida que las mejores cosas sin ello”.

[The Atlantic]