*

X

Chomsky vs Lacan o por qué teoría en tiempos de caos

Por: Javier Raya - 07/04/2013

Chomsky se refirió a la teoría de pensadores como Derrida, Lacan y Žižek en términos sumamente peyorativos. ¿Hacer teoría en el mundo actual es un ejercicio vano y onanista o es una pausa necesaria en el frenesí de la historia contemporánea?

En una entrevista radiofónica a fines del año pasado, el reconocido lingüísta e intelectual estadunidense Noam Chomsky compartió su postura respecto al estado de la teoría actual, refiriéndose concretamente (a petición del entrevistador) al trabajo de Jacques Derrida, Jacques Lacan y Slavoj Žižek.

Para Chomsky, conocido por su militancia en distintas causas humanitarias y campos de la ciencia en todo el mundo, la teoría debe dar paso a explicaciones concretas sobre el mundo, de las cuales "puedas deducir conclusiones, proposiciones empíricamente comprobables", desestimando así la teoría que como la de Derrida, Lacan o Žižek, aborda problemas relacionados con la formación del sujeto, la crítica del lenguaje o de la ideología.

"Lo que digo al decir que no estoy interesado en la teoría es decir que no estoy interesado en hacer posicionamientos, usando términos elegantes con polisílabos", dijo Chomsky, para quien la teoría debería servir, en cambio, para "explicar en cinco minutos [algo] a un niño de 12 años. Dígame si puede encontrar eso cuando todas las palabras elegantes sean decodificadas. Yo no puedo."

¿Pero se tratará en este caso de un problema de lectura (o "codificación", como él lo llama) o de una genuina crítica al trabajo de dos de los teóricos más influyentes del siglo pasado (Derrida y Lacan) y del provocador trabajo de Žižek para encontrar las trazas de ideología desplegadas en nuestros actos cotidianos? Es una pregunta que vale la pena hacer, me parece, pues Chomsky (avezado en sinnúmero de temas y protagonista indiscutible de la historia contemporánea) no parece entender la teoría lacaniana ni mostrar demasiado interés en ella, a pesar de haber conocido a Lacan en persona.

lacan

"A Jacques Lacan de hecho lo conocí. Lo aprecié de algún modo. Tuvimos reuniones de vez en cuando. Pero francamente pensé que él era un charlatán total. Simplemente tomaba posturas para las cámaras de televisión del modo en que muchos intelectuales parisinos hacen ahora. Por qué esto es influyente, no tengo ni la más remota idea. No veo nada ahí que pudiera ser influyente."

Sin embargo, creo que Chomsky entiende la base de la teoría lacaniana, aún a pesar de sí mismo, cuando se refiere a Lacan como un charlatán total. Pensemos en conferencias como Louvain en 1972, uno de los documentos audiovisuales que nos permiten acceder a Lacan en su hábitat natural: en sus seminarios. Se trata sin duda y a primera vista, desde el minuto uno, de un actor frente a un escenario. Es en la oralidad donde Lacan puede desplegar uno de los cimientos de su teoría, el lenguaje no como la conciencia del lenguaje, sino como la transferencia de la propia conciencia del lenguaje que se evidencia a sí mismo en las pausas, los gestos, los ritmos, y frente al cual, el que habla, como un ventrílocuo, responde. Es la tentativa de mostrar el funcionamiento del inconsciente estructurado como un lenguaje; incluso la irrupción de lo Real, como Lacan la llamaría, del joven situacionista que lo llena de espuma de afeitar. ¿Qué hace Lacan en estos casos? Convertir la experiencia en teoría, no "naturalizar" lo Real. Es decir, Lacan efectivamente es un actor en un teatro de improvisaciones, la diferencia con Chomsky es que Lacan sabe que es un actor, mientras Chomsky actúa de filósofo sin saberlo.

slavoj_zizek

Con Žižek ocurre algo similar. Incluso el filósofo esloveno ha dedicado alguna conferencia y algún artículo a responder a sus críticos; no se trata de un dogma, en su caso, del comunismo como única vía de renovación y transformación social, sino de lo más parecido a una visión utópica de la realidad contemporánea. El proyecto de Žižek, como el de Chomsky, busca hallar en el asidero de la realidad algunas pistas para entender el momento histórico en que vivimos, y participar de su transformación. Muestra de ello fue la presencia que Žižek tuvo en Occupy Wall Street y que dejó marca en el libro The Year of Dreaming Dangerously, suma de sus reflexiones respecto a los movimientos sociales en diferentes partes del mundo durante el 2012.

El ensayista mexicano Gabriel Zaid ha dicho en su libro Poesía en la práctica que el escritor es aquel señor al que le pagan --o no-- por ponerse a hablar como escritor y escribir como escritor. Es uno que entra y sale de su papel siendo rabiosamente él mismo. Llama la atención que Chomsky, de afinada sensibilidad, no sepa ver en su propio papel de comentador internacional aquello mismo que ataca en la teoría contemporánea: una performance, un hacer el papel de sí mismo ahí donde se le requiere. El trabajo e incluso la incidencia política de su presencia en los recientes conflictos de Medio Oriente ha sido influyente en el proceso, sin duda, pero el ataque a Lacan y Derrida, lanzado gratuitamente y a manera de anécdota en un programa radiofónico, son muestra de mezquindad intelectual y falta de atención lectora, por lo menos. Hacer teoría en tiempos de caos no implica dar la espalda al mundo y ponerse a pensar; significa, como decía Walter Benjamin, "ponerle freno al tren de la Historia", un tren cuya aceleración amenaza con el descarrilamiento.

Twitter del autor: @javier_raya

Te podría interesar:

Sorprendentes (e inquietantes) resultados de los efectos del amor en el cerebro humano

Por: pijamasurf - 07/04/2013

La parte más primitiva de nuestro cerebro, el núcleo caudado o “cerebro reptiliano”, se enciende cuando estamos enamorados.

der-kuss-or-the-kiss-by-gustav-klimt-pg-reproductionsEnamorarse es tremendamente adictivo. Las respuestas neurológicas en el cerebro son las mismas que se encienden cuando alguien está bajo la influencia de narcóticos duros. Es por eso que desenamorarse duele tanto, y toma tanto tiempo. Y aunque el amor en su forma más pura sea mucho más que un coctel químico, los estudios que revelan resultados cerebrales son interesantes, y quizá hasta nos ayuden a entender ciertos comportamientos que “se apoderan” de nosotros cuando estamos en ese estado.

De acuerdo con Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers, quien ha pasado su vida investigando los efectos del amor en el cerebro, dos sorprendentes áreas del cerebro se iluminan cuando este está concentrado en su objeto de su afecto. La primera es parte de nuestro cerebro primitivo, reptiliano, que es el núcleo caudado. También notó que áreas del cerebro asociadas con la creación de dopamina y norepinefrina están muy activas cuando amamos a alguien. Químicos que se asocian con el placer y la emoción.

Al respecto, Fisher ha comentado: “Con razón los amantes pueden platicar toda la noche o caminar hasta el amanecer, escribir poesía extravagante y correos electrónicos tan reveladores, cruzar continentes u océanos solo para abrazarse un fin de semana, cambiar de trabajo o de estilo de vida, o incluso morir por el otro. Inundados en químicos que confieren concentración, estámina y vigor, y guiados por el motivador motor de la mente, los amantes sucumben a la urgencia del cortejo herculeano”.

El núcleo caudado, o cerebro reptiliano, que podría ser donde la primera flama del amor se enciende, es considerado por muchos como el lugar que alberga al ego. Don Juan Matus habló alguna vez sobre esta región del cerebro:

“Tenemos un predador que vino de las profundidades del cosmos y tomo las riendas de nuestras vidas. Los seres humanos son sus prisioneros. El Predador es nuestro señor y nuestro dueño. Nos ha vuelto dóciles, indefensos. Si queremos protestar, suprime nuestra protesta. Si queremos actuar independientemente, nos demanda que no lo hagamos… Todo este tiempo he estado evitando ir al grano, insinuando que algo nos tiene prisioneros. ¡Sí estamos prisioneros!”

Esto podría ser análogo a, o hasta la causa de que cuando nos enamoramos sentimos que le “pertenecemos” al otro. 

[WakingTimes]