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La digitalización de la enseñanza es quizá una ola imparable, una realidad más que una tendencia, una práctica a la que parece fútil resisitirse en vista de los beneficios potenciales que trae consigo.

claseLo digital hoy día es síntoma y ya son ruinas de un intento que no fue de digitalización de la escuela. Paradójicamente…

Paradójicamente, porque parecía que iría a ser decisión de la escuela, anhelo, rumbo, proceso creciente y certero; incorporación inexorable y eficaz…

Pero no. Lo digital, que todavía no es nada en la escuela, ya es ruinas de lo que no fue. Es normal encontrar restos en las aulas; piezas sueltas y ya obsoletas, cables truncados, monitores desconectados, teclados oscurecidos de no hacer nada, Bluetooths a ninguna parte. Ruinas del intento fallido. Restos de un intento hecho sin ganas. Residuos, incluso. Reserva tóxica.

Pero no solo es eso. Lo digital es hoy también síntoma en la escuela. Es la irrupción de la angustia pura no mediatizada. Emergencia incómoda de lo no resuelto como límite al narcisismo escolar. Un ¨no sé qué hacer¨ bien productivo… si nos decidiéramos a ponerlo a producir. Pero no. Pero a ver si lo negamos… y ganamos otro año más.

Y hay más. La escuela, que no se digitaliza, procuró a brazo partido escolarizar lo digital. Enseñarle, que para la escuela es domarlo. Dormirlo; reducirlo. Sentarlo en el primer asiento del aula. Volverlo obediente. Pero no.

No porque lo digital es –precisamente- la negación misma de la domesticación escolar. Su contracara. La resistencia a la automatización obsecuente de la primera fila. Su alternativa. Su propuesta y su contrapropuesta. La apropiación y el estilo. La construcción de la subjetividad. Pero no.

La escuela quiso y quiso que lo digital fuera lo que no es y la que acaba no siendo es ella, que ahora se debate… Lo digital no acepta no ser. No se deja. Si se desnaturaliza, prefiere no ser. Tiempos modernos de caracteres fuertes. Siglo XXI.

Y más. En su intento loco, pero pobre, la escuela buscó que lo digital se mantuviera encerrado, que es acotado. Dónde? En el laboratorio de computación; su celda vidriada. Su anulación elegante. Y mucho más porque también lo intentó reducir a su rato, a su momento de la ¨computación¨, que va de 12.45 a 13.35, los martes y jueves. Imagínate! Que los celulares se apaguen, que las computadoras duerman sueños que no necesitan y los iPads se mantengan debidamente alejados, que la web pare hasta mañana o el jueves. Y el wi-fi, bajo clave inhallable.

Así de rara empezó esta historia de la tecnología y la escuela. Es normal, porque es una historia difícil y no podíamos pretender que fuera certera de una vez. Normal aunque nos cueste tomarlo con normalidad y reconducir.

Pero si no… Si no lo hacemos se nos pueden empezar a recalentar las ventanas (si no han empezado), a vitalizar los baños, a levantar las faldas, a prolongar los recreos y a conspirar los dedos, y las ondas digitales comenzarán a invadirnos, pero ya no para armonizar, sino tal vez para conquistarnos definitivamente.

Mejor replantear ahora. Estamos jugando con fuego.

Twitter del autor: @dobertipablo

Sitio del autor: pablodoberti.com

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Protestas y motines en Brasil por el gasto del gobierno en la Copa Mundial de Futbol (FOTOS)

Sociedad

Por: pijamasurf - 06/04/2013

El sábado pasado, 15 de junio, se inauguró en Brasil la Copa Confederaciones, un torneo de la FIFA que se considera antesala de la Copa Mundial porque, entre otras razones, se celebra en el país sede de esta última. En cierta forma la Confederaciones es un último ensayo general con respecto a todo lo que implica acoger el torneo de fútbol internacional más importantes.

Paralelamente a los juegos de artificio y la algarabía y el júbilo, se manifestó también otra fuerza: la de quienes consideran obsceno y ofensivo el gasto gubernamental en la infraestructura para un acontecimiento de estas magnitudes (13.3 mil millones de dólares tan solo en estadios) cuando, según resulta inevitable contrastar en países como Brasil, necesidades básicas de la población que el gobierno está obligado a satisfacer, simplemente no están cubiertas. "Copa eu abro mão, quero dinheiro para saúde e educação", rezaba una de las consignas de los manifestantes, expresando su preferencia por servicios de salud y de educación de calidad y no un evento que si bien casi siempre se defiende por la “derrama” económica que trae consigo, la verdad es que se trata de beneficios efímeros para la población local y ganancias sustanciales únicamente para las grandes corporaciones detrás del acontecimiento.

Cabe resaltar también que otro de los motivos de las protestas fue el aumento en la tarifa del transporte público, se dirá que un pretexto mínimo pero sin duda elocuente: recordemos que sobre todo en tiempos recientes, gobiernos nacionales poco preocupados por el bienestar general, aprovechan este tipo de coyunturas para implementar medidas poco populares y no necesariamente útiles al bien común. Por ejemplo, instalar cámaras de vigilancia en una ciudad o probar nuevos protocolos policiacos.

Las protestas comenzaron el pasado 15 y no han cesado desde ese fin de semana en varios puntos del país. Tan solo en Sao Paulo la noche de ayer se reunieron más de 50 mil personas frente a la catedral de la ciudad. Asimismo el colectivo Anonymous tiró el sitio del gobierno de Brasil como el primero de varios ataques cibernéticos en apoyo a los manifestantes.

Sin duda un ejemplo acabado de las contradicciones propias de nuestra época: el espectáculo por encima de la realidad, la ganancia económica de unos cuantos antes que el beneficio de la mayoría, gobiernos que primero responden a intereses particulares y no a los de la sociedad que supuestamente los eligió y los legitima, y otras tantas que al parecer se vuelven inexistentes cuando es el equipo nacional el que juega en la cancha.

Con información de The Independent. Imágenes vía The Atlantic.