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¿La última salida? Los suicidios aumentan a escala epidémica en el mundo

Por: pijamasurf - 05/27/2013

En el 2010, los suicidios cobraron más vidas en el mundo que las guerras, asesinatos y desastres naturales juntos. Las explicaciones han tenido a los investigadores pensando desde hace 200 años en maneras de prevenirlas, pero un nuevo enfoque nos sugiere más bien tratar de empatizar emocionalmente.

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Hacer de ti algo menor de lo que podrías ser --esa también es una forma de suicidio.

Benjamin Lichtenberg

Conflictos familiares, traumas de guerra o traumas infantiles, problemas de sueño abuso de drogas y alcohol, acceso a armas o medicinas, oportunidad, planeación, intentos previos, enojo, sentirse una carga, sentir soledad: los factores que determinan por qué alguien levanta la mano contra sí mismo, en la tristemente bella frase de Jean Améry, son siempre una combinación mortal. La pregunta por el por qué la gente decide suicidarse va apresurando, conforme avanzan las estadísticas, a sociólogos, terapeutas, psiquiatras y psicólogos sociales a ofrecer prontas respuestas.

Catherine Barber es directora del programa de prevención del suicidio de la Universidad de Harvard. A lo largo de 10 años ha visto aumentar la tasa de suicidios 20% anualmente y 30% en el número de personas que se suicidaron durante la década pasada.

Este año los Estados Unidos podrían llegar a la sombría marca de los 40 mil suicidas en un año, una marca mundial. Un estudio revelado en noviembre pasado mostró que el suicidio era la causa principal de muerte en Estados Unidos por "herida letal"; sin embargo, se sospecha que muchas muertes no esclarecidas o claras pueden ser también suicidios, en cuyo caso no se consignan como tales porque el suicidio sigue siendo un estigma social, pues de cada 25 intentos sólo uno termina con la vida de la persona, lo que deja otras 24 en un frágil estado emocional.

En los países desarrollados, la auto-agresión es la principal causa de muerte de personas entre 15 y 49 años, sobrepasando todos los tipos de cáncer y enfermedades cardiacas. En el 2010, el suicidio (883,715) fue la causa de más muertes que las guerras, asesinatos y desastres naturales combinados (669,956).

Factores de riesgo

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Thomas Joiner es uno de los investigadores más reconocidos en el tema. Hijo de un padre que decidió quitarse la vida, Joiner desarrolló sus estudios en psicología tratando de explicar la decisión de su padre, así como tratando de prevenir a otros. Su teoría se basa en tres factores que están presentes en mayor o menor grado en todos los suicidios: la sensación de no pertenecer a ningún lugar o grupo (divorciados, exiliados); la de ser una carga (adultos mayores, veteranos de guerra), y sobre todo lo que Joiner llama "capacidad de morir", es decir, estar listo para enfrentar la muerte. 

Tal vez este último sea el factor más determinante, porque los intentos de suicidio que fracasan en ocasiones tienen un componente de arrepentimiento o de no capacidad para la muerte: frenos de último minuto, llamadas de emergencia, inducción de vómito para sacar el coctel de píldoras... Creemos que el suicidio es una "última salida", una puerta falsa, una manera fácil de decirle al mundo "no me despides, renuncio." Pero para Joiner es mucho más complejo:

"Atletas, médicos, prostitutas y pacientes de bulimia comparten altos niveles de riesgo de suicidio. Todos tienen un historial de suprimir el instinto de gritar." Los intentos de suicidio a menudo son referidos como "gritos de ayuda", como si la acción enunciara solamente el deseo de ser rescatado, más que de terminar efectivamente con la propia vida.

El suicidio es la principal causa de muerte en los hombres que rondan los 40 años, y una de las cinco causas principales en los de 50 y tantos. En cambio la situación se vuelve dramática para las mujeres blancas de clase media, que experimentan hasta un 60% de aumento de riesgo en el mismo rango de edad.

Las mujeres llegan al hospital con el estómago lleno de píldoras para dormir o medicamentos de prescripción. El suicidio entre mujeres en países desarrollados como causa de muerte sólo se ve opacado por el cáncer de mama en mujeres en sus 40, y la principal causa de muerte entre las de 30. Como dice el blogger Tony Doukoupil, es una triste ironía que los medicamentos que debían mantenerlas estables y hacerles bien sean los que finalmente les quitan la vida.

Como componente evolutivo, el suicidio se entiende como un sacrificio en favor de la supervivencia de la especie. Es famoso el caso de los machos que dan su vida por procrear en el caso de las viudas negras y mantis religiosa. Algunos insectos se inmolan frente a los depredadores, justo como los leones machos para darles una oportunidad a su clan de escapar. Pero la naturaleza salvaje apenas aporta explicaciones para el suicidio humano.

Para Joiner, explicar las causas por las que una persona decide ejercer violencia contra sí misma es sólo parte del problema; en su conclusión parece haber una partícula de empatía, o por lo menos, de respetar las decisiones del otro. Tal vez, incluso, un llamado para estar más alerta frente a los gritos de auxilio: "Necesitamos que nos entre en la cabeza que el suicidio no es fácil ni indoloro, ni cobarde, ni vengativo, ni totalmente controlado ni impulsivo. Y una vez que tengamos eso en la cabeza, necesitamos dejarlo guiar nuestros corazones."

Otras lecturas sobre el suicidio:

Levantar la mano sobre uno mismo, Jean Améry. Ed. Pre-textos.

Suicidios ejemplares, Enrique Vila-Matas. Ed. Anagrama.

El suicidio, Émile Durkheim. FCE.

Libertad fatal, Thomas Szasz. Paidós.

[The Daily Beast]

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Fudge de hachís, la histórica receta de Alice Babette Toklas (pareja de Gertrude Stein)

Por: pijamasurf - 05/27/2013

Hacia el final de su vida Alice Babette Toklas, pareja sentimental e intelectual de Gertrude Stein, publicó un peculiar recetario que incluía un no menos exótico (aunque elegante) "Fudge de hachís", postre que por dicho ingrediente fue censurado en la edición original.

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¿Qué una hierba genere un estado alterado de conciencia es motivo suficiente para vetarla de la gastronomía y los placeres del paladar y los sentidos? ¿No es un “estado alterado de conciencia” en sí mismo la intensa satisfacción que se siente cuando degustamos un platillo que nos genera una enorme satisfacción?

Es posible que estas preguntas no tengan una respuesta que deje a todos contentos, pero quizá también la respuesta podría ensayarse por otra vía: cocinando, demostrando que, en efecto, una sustancia considerada prohibida, ilegal y más, funcione perfectamente como un ingrediente de cocina.

Este es el caso del hachís, una droga especialmente creativa (favorita de numerosos escritores, filósofos, artistas) que protagoniza una receta del legendario libro de cocina de Alice B. Toklas, la pareja sentimental e intelectual de la no menos insigne Gertrude Stein.

Según refiere Christopher Tibble Lloreda en la revista El Malpensante, Toklas comenzó a compilar este recetario cuando rondaba los 70 años, sirviéndose lo mismo de sus recuerdos y sus viajes como de las sugerencias de sus amigos. Fue el pintor y poeta Brion Gysin quien compartió con ella el que a la postre sería el platillo más emblemático del libro, este “Fudge de hachís” según el elegante bautizo de Toklas.

Asimismo, Tibble Lloreda asegura que esta receta fue censurada en la edición original del recetario, publicado por Harper & Brothers, e incluida solo en la versión británica del mismo. Al parecer el ingrediente principal del fudge asustó a más de un editor de la casa neoyorquina.

Sea como fuere, a continuación lo importante: la receta.

 

Sobre el libro:

A solas con el chef

De cocinero a cocinero debo confesar que este libro, con su mezcla de recetas y recuerdos, fue redactado durante los primeros tres meses de un pernicioso ataque de ictericia. En parte, supongo, fue escrito como un escape a la reducida dieta y a la monotonía de la enfermedad. Me atrevo a decir que también fue la nostalgia por los días de antaño, y los recuerdos de salud y alegría que les dieron un lustre especial a esos viejos menús y platos prohibidos en mi inválida mesa. Todo ello seguía flotando como sueños en mi inválida memoria.

A veces enfermarse libera la mente y la deja vagar. Aunque nací en Estados Unidos, he vivido tanto tiempo en Francia que siento los dos países como míos; conociendo y amando a ambos, me apliqué a pensar en las diferencias entre sus hábitos alimentarios y sus actitudes generales hacia la comida y la cocina. Empecé a considerar que cada nación tiene sus propias idiosincrasias culinarias condicionadas por el clima, el terreno y el temperamento. Pensé en guerras y conquistas, en cómo las tropas invasoras traen consigo sus hábitos y pueden, con el tiempo, modificar la comida o el comedor nacional.

Tales especulaciones me llevaron a sumergirme en mi inmensa colección de recetas y a recopilarlas en este libro de cocina. Lo escribí para los estadounidenses, pero sería agradable que aparte de sobrevivir al Atlántico, sus ideas logren cruzar el Canal de la Mancha y sean aceptadas en las cocinas británicas.

 

La receta:

Fudge de hachís

Esta es la comida del paraíso –de Los paraísos artificiales de Baudelaire–: puede servirse como un refrigerio entretenido en un club de bridge de señoras o en una reunión de respetables amas de casa. En Marruecos se cree que sirve para alejar la gripa del húmedo clima invernal y es más eficaz si se consume con grandes cantidades de té de menta caliente. Euforia y brillantes destellos de risa; ensueños extáticos y la extensión de la personalidad sobre varios planos simultáneos han de ser plácidamente esperados. Usted podrá superar a la misma santa Teresa si logra soportar ser arrasado por un évanouissement reveillé.

Tome una cucharadita de pimienta negra, una nuez moscada entera, cuatro astillas de canela y una cucharadita de cilantro. Pulverice estos ingredientes en un mortero. Reúna un puñado de dátiles deshuesados, higos secos, almendras sin cáscara y maní: píquelos y mézclelos. Pulverice ahora un manojo de Cannabis sativa, espolvoréelo sobre las nueces y frutas, y amase la mezcla. Disuelva una cucharada de azúcar en un trozo grande de mantequilla. Moldee estos ingredientes en una torta y córtela, o forme pequeñas bolas del tamaño de una nuez moscada. Consúmase con cuidado. Con dos porciones basta.

Conseguir el cannabis puede presentar ciertas dificultades. Sin embargo, el tipo conocido como Cannabis sativa crece, a menudo desapercibido, en medio de la maleza europea y asiática, y en algunas partes de África; además se cultiva para manufacturar ropa. En América, pesa a que por lo general su consumo no es aprobado, otro pariente conocido como Cannabis indica puede encontrarse hasta en las jardineras de las ciudades. Se debería recoger y secar estando aún verde y apenas empiece a producir semillas.

[El Malpensante]