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Lyndon Johnson y Richard Nixon estarían detrás del asesinato de JFK, según nueva teoría

Por: pijamasurf - 05/30/2013

Dos asesinos, dos expresidentes planeando un golpe y un presidente más muerto: las teorías en torno a la muerte de John F. Kennedy siguen desarrollándose a 40 años del evento.

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La madre de todas las teorías de conspiración, el asesinato del presidente de Estados Unidos John F. Kennedy, sigue dando de qué hablar luego de 40 años.

El antiguo operador del partido Republicano, Roger Stone, está próximo a publicar un libro donde afirma que el ex-presidente Lyndon Johnson arregló el asesinato de JFK, y que tanto Johnson como Richard Nixon tienen una relación documentada con el hombre que asesinaría a Lee Harvey Oswald en 1963, Jack Ruby.

Stone trabajó en el comité para reelegir a Richard Nixon en 1972 y luego trabajó con Nixon en su siguiente administración; fue así como se enteró que Jack Ruby estaba en la nómina de la Cámara de Representantes desde 1947.

Stone liberó estos datos hace unos días a través de su página de Facebook, donde también afirma que Johnson "micro-manejó" el trayecto del vehículo de JFK en Dallas, demandando que este pasara por la Dealy Plaza, el lugar donde finalmente quedaría en la mira de Lee Harvey Oswald.

La teoría cobra sentido si se piensa que en realidad Oswald fue sólo el peón más bajo y sacrificable dentro de una jugada política maestra, y que existen pruebas, según Stone, de que Ruby (cuyo verdadero nombre fue Jacob Leon Rubenstein) se mudó de Chicago a Dallas en 1947, el mismo año en que Nixon comenzó a pagarle. Por desgracia, Ruby murió en 1967, tres años después de matar a Oswald, por lo que su testimonio deja un importante vacío que tal vez el libro de Stone se encargue de llenar.

[Daily Caller]

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Artista construye observatorio gigante en el cráter de un volcán extinto

Por: pijamasurf - 05/30/2013

El cielo y la luz como materia prima de una obra que por más de medio siglo ha cambiado la forma de relacionarnos con los fenómenos astronómicos: en la intersección entre ciencia y arte, James Turrell trabaja en nuevas formas de mirar el infinito.

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James Turrell de 70 años es un excepcional artista cuya materia prima es una de las más bellas e improbables: la luz. Se dirá que esto es simplemente retórica barata, pero en realidad toda su obra puede entenderse como una larga investigación acerca de las propiedades de la luz --no en el modo que un fotógrafo o un físico entienden la luz, sino como una disciplina completamente suya. Esto lo ha llevado a trabajar por más de 30 años en la construcción del observatorio a cielo abierto más grande del mundo, dentro del cráter Roden, un volcán extinto en el desierto de Arizona.

Al interior del cráter, Turrel ha diseñado diversas salas que funcionan para observar eventos celestes específicos, mientras que la forma misma del cráter permite filtrar todas las luces externas para concentrarse en la observación del cielo. El cielo ha sido sujeto de otras investigaciones en el pasado, cuando ha demostrado a través de gigantescas instalaciones que afectando un poco las propiedades de la luz se puede cambiar incluso el color del cielo, o al menos el color que percibimos.

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Y es que la percepción es un asunto de no poca importancia para Turrell, uno de los pocos artistas visuales galardonados con la importante beca MacArthur: "Tomamos luz a través de nuestra piel y creamos vitamina D. Así que literalmente somos comedores de luz. Pero también tiene una fuerte carga emocional, que es en gran medida con lo que trabajo --el tipo de situación que es en realidad un estado theta, que es pensamiento, pero no pensamiento con palabras. Así que esto es un arte que puede ser un poco difícil de describir. Y es eso mismo lo que la gente siempre tiene dificultad [para describir]: el lado espiritual de la luz."

Avezado en ingerniería, matemáticas, astronomía, literatura, historia, aviación, ranchero experto y con algunos estudios en psicología, Turrell vuelve a poner en nuestra mente al artista del Renacimiento, para el que ninguna materia del conocimiento humano es ajena. En el pasado, el artista ha dicho que la pintura desde Rembrandt hasta Rothko no es sino el estudio de la luz. Pero Turrell ha diluido la frontera entre objeto y representación haciendo de la luz misma una forma de arte.

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A pesar de esto, la fecha de inauguración de su obra en el cráter Roden es incierta, lo que lo convierte en una especie de "Sagrada Familia" en medio del desierto. Sobre esta movediza fecha, el artista responde irónicamente: "Me comprometí a abrirla en el año 2000, y planeo hacerlo."

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[Wired]