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Enfermera es despedida por compartir 27 latas de refresco que por error le entregó una máquina expendedora

Por: pijamasurf - 05/03/2013

En el Reino Unido una enfermera resultó despedida por tomar las 27 latas de soda que le entregó una máquina expendedora defectuosa, guardando 16 para sí y repartiendo el resto con sus compañeros de trabajo.

Soda-Vending-Machine

En un caso realmente extraño de castigo y punición una enfermera en el Reino Unido fue despedida por repartir entre sus compañeros de trabajo 16 de las 27 latas de soda que una máquina expendedora defectuosa le entregó a cambio de una moneda.

El motivo del despido fue una interpretación posiblemente laxa del concepto de robo en el trabajo o quizá una de esas expresiones en que hacemos nuestros los intereses de las grandes corporaciones, en este caso de las empresas de bebidas gasesosas.

Sea como fuere, la mujer, de nombre Melanie Milner, fue reinstalada en su empleo, aunque con una reserva dictada por el sistema de salud del país.

En Ecoosfera: 7 hechos que la industria de las bebidas gaseosas y azucaradas jamás te dirán

En Pijama Surf: Álter-instructivo: cómo obtener soda gratis de una máquina expendedora (VIDEO)

[Huffington Post]

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Por: pijamasurf - 05/03/2013

Es paradójico y casi inexplicable, pero al parecer una de las condiciones ineludibles para ser o funcionar como padre es otorgar a los hijos una inocencia inagotable. Los hijos, creen sus padres, no son capaces de maldad ni daño, ni para sí mismos ni para otros, no son capaces de incurrir en eso que posiblemente también ellos probaron pero que es social y moralmente sancionado.

Las drogas, posiblemente, sean uno de los mejores ejemplos de esta actitud: existen en el mundo, pero los padres esperan que sus hijos nunca entren en contacto con ellas. ¿Pero no es la experimentación una de las conductas esenciales de la existencia? ¿Qué sería de esta sin la curiosidad por lo desconocido? Quizá los padres deberían sentirse satisfechos (y trabajar para ello) con educar a su hijo de modo tal que el placer lo encuentre en experimentar, en satisfacer una curiosidad, en tener la capacidad para después pasar a otra cosa.

Las imágenes que presentamos en esta fotogalería son tomas de captura de conversaciones en teléfonos móviles entre un hijo y alguno de sus padres, en la cual se lleva a cabo un ejercicio que parte de una premisa ficticia, la aparentemente inocente línea “Conseguí 2 gramos por $40”, seguida de, “Perdón, ignora eso, no era para ti”.

Curiosamente la frase, salvo algunos ejemplos un tanto increíbles, es identificada de inmediato por los padres como esa especie de código que existe entre un traficante y su consumidor (lo cual demuestra en buena medida hasta qué grado ha penetrado la narrativa del “combate a las drogas” en el grueso de la sociedad).

Los resultados son en todos los casos hilarantes, quizá porque pone en evidencia la fragilidad de los padres, la pronta crispación de los nervios, la neurosis a flor de piel.

Y también otro rasgo fundamental de la condición paterna (y materna): siempre esperar lo peor de los hijos.

[BuzzFeed]