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Cambiando el pasado desde el punto de vista del árbol que no cae

Por: pijamasurf - 04/16/2013

La posición del observador podría incidir incluso en el tiempo y la historia al cambiar las condiciones de los resultados obtenidos desde el presente. Un viaje para cambiar la idea de "realidad objetiva."

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Para nuestra vida de todos los días así como para todo fin práctico, la realidad objetiva existe. Las reglas están más o menos claras: el fuego quema, si te caes de un acantilado la gravedad y la aceleración te precipitarán al suelo donde quedarás reducido a mancha difusa. Creemos que los árboles, naturalmente, hacen ruido al caer en el bosque a pesar de que nadie los escuche. Pero podríamos equivocarnos.

Sin embargo, para la física cuántica la realidad objetiva es uno o varios lugares a la vez, depende de dónde se mire. El tiempo y la naturaleza de las cosas no son más que referencias vagas para fenómenos mucho más complejos y fascinantes.

Tomemos la luz, por ejemplo (o el comportamiento de cualquier partícula) y sigámosla en su recorrido. Durante años hemos reproducido la idea de Heisenberg, aquella de que no podemos conocer dos variables de una misma partícula con certeza al mismo tiempo; no podemos, por ejemplo, situarla en el espacio en un momento determinado y conocer su velocidad. Una de las dos variables es afectada sistemáticamente por la presencia del observador, por el hecho mismo de ser observado.

Hace pensar que las partículas se comportan como seres tímidos. Los fotones, nada menos, las partículas que hacen que el mismo acto de ver sea posible son en sí mismas bastante tímidas. Durante años los científicos han tratado de observarlas en su trayecto y saber cómo y por qué los fotones se redistribuyen de maneras tan extrañas. En el video siguiente podemos ver cómo la luz, al chocar contra sí misma, crea espacios de oscuridad en un fascinante choque de contrarios, claridad y sombra conjugadas. 

De igual manera podemos ver ilustrado un experimento que cuesta entender en nuestra así llamada realidad objetiva: el hecho de que, si tratamos de saber si un fotón se comporta como una partícula o una onda. Según lo que queramos encontrar, parece, la luz se comporta. Si medimos ondas, leemos ondas; si nos preparamos para recibir partículas, veremos partículas. Incluso una mezcla de ambas es posible, lo que parece indicar que el observador es determinante en la lectura de la realidad. Al parecer el árbol sólo anuncia su caída si alguien lo escucha.

Incluso si medimos los resultados hacia atrás en lo que entendemos por tiempo, podemos ver que el tiempo es una referencia sumamente relativa y que el hecho mismo de leerla hace algo así como cambiar el pasado para que se convierta en lo que queremos ver, una idea que el psicoanálisis y el revisionismo histórico podrían hallar sumamente productiva para sus respectivos fines.

 

 

[New Scientist]

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Oficial retirado de la KGB habla sobre las investigaciones secretas ovni en la Rusia soviética

Por: pijamasurf - 04/16/2013

Relegadas hoy a los tabloides, los avistamientos ovni en la antigua URSS eran tomados muy en serio por la fuerza aérea y la KGB.

El momento es 1978, el lugar es la Unión Soviética. Cientos de personas de la población de Petrozavodsk fueron testigos durante varias horas de un objeto luminoso que flotaba en el aire. Los servicios locales de emergencia no podían darse a basto con tantas llamadas, a las que no podían ofrecer ninguna explicación convincente. Como salido de una fantasía de Orson Wells hecha realidad, incluso países vecinos a la URSS demandaban un posicionamiento oficial con respecto a estas apariciones. Pero las explicaciones tardarían mucho tiempo en llegar y serían muy poco convincentes.

Desde los años 60, los reportes de avistamientos de ovnis en la ex Unión Soviética fueron tratados con escepticismo, desde ficciones baratas hasta cháchara poco científica. Sólo unos pocos entusiastas como el académico Aleksandrov, fundador de las plantas nucleares soviéticas, y Felix Zigel se dieron a la tarea de estudiarlos seriamente. Zigel fue un astrónomo y matemático ruso con suficientes credenciales en su ramo como para hacer que la ufología rusa (de la cual se le considera fundador) fuese tomada en serio, incluso por miembros del gobierno ruso; tanto así que por más de 20 años se han llevado a cabo las Zigel Readings, ciclos de conferencias que reúnen a estudiosos del fenómeno.

Hace poco se le preguntó a Dmitry Medvedev, primer ministro de Rusia, si era cierto que al entrar a la cúpula del gobierno se tiene acceso al material clasificado respecto a pruebas nucleares y específicamente a archivos con información sobre ovnis. Un periodista incluso le preguntó a Medvedev si era cierto que muchos extraterestres vivían entre nosotros; el mandatario se negó a responder "para no crear pánico", y sugirió ver "una crónica documental llamada Men in Black". Aunque la respuesta sea una broma, el fenómeno sigue muy vivo en la mente de los rusos.

Vasily Yeremenko se ha encargado de unir los puntos de la historia durante años --también, durante un tiempo, porque era su trabajo. Como antiguo jefe de la división de la fuerza aérea y fabricación de aeronaves de la KGB (la hermana rusa de la CIA durante el periodo estalinista), Yeremenko debía investigar la veracidad de los avistamientos de ovnis en Rusia. Su división incluso debía tratar con dudas muy sencillas de los pilotos: ¿qué hago si me topo con un ovni?, lo cual, al parecer, ocurría con inusitada frecuencia.

Светящаяся воронка над Москвой

El único consejo era de sentido común: en el caso de observar un ovni en pleno vuelo, los pilotos debían tratar de no provocar un comportamiento hostil. Esto puede parecer una broma en nuestros días, pero a principios de los 80 la fuerza aérea rusa llevó a cabo un experimento para tratar de contactar objetos voladores no identificados en la región de Astrakhan. Para entonces, los reportes de avistamiento habían arrojado algunos patrones, como que los ovnis podían verse en zonas de "alta tensión", como durante pruebas de armamento militar o cerca de bodegas con toneladas de armas.

"Uno podría decir", afirma Yeremenko, "que durante el experimento aprendimos a atraer a los ovnis. Para lograrlo, debíamos incrementar el número de vuelos realizados por aeronaves de combate y producir mucho movimiento del armamento en tierra. Entonces los ovnis [que el oficial retirado describe como 'esferas luminosas'] aparecían con una probabilidad cercana al 100%".

Con el tiempo los pilotos se acostumbraron a la aparición de estas esferas, e incluso documentaron algunos fenómenos interesantes. "Era más o menos así: una persona en tierra movía sus brazos, dos veces hacia la derecha y dos hacia la izquierda. La pelota en el cielo reaccionaba balanceándose dos veces a la derecha y luego dos a la izquierda. No teníamos idea cómo explicar eso", dijo Yeremenko.

Las conclusiones oficiales a las que llegó esta división de la KGB fueron tres: que las "esferas brillantes" eran un fenómeno natural que la ciencia moderna no era capaz de explicar con los instrumentos actuales; segundo, que podría tratarse de equipo de reconocimiento japonés o estadounidense. Y por último, claro, que podría tratarse de objetos voladores de otro planeta, sin precisar si estarían tripulados o no.

En nuestros días la investigación ovni es parte de la cultura sensacionalista, pero ningún científico serio arriesgaría su prestigio al tratar de explicarlo. Yeremenko lo sabe, y por ello afirma que los pilotos y cosmonáutas que hablan en conversaciones privadas sobre extraños avistamientos de objetos nunca lo dirían en público.

[RBTH]