*

X

La narrativa de tu propia vida y su relación con tu salud mental

Por: pijamasurf - 03/20/2013

Para nuestro cerebro parece importar menos la verdad histórica que la verdad narrativa: las historias que nos contamos a nosotros mismos son importantes en términos evolutivos, para nosotros y para las generaciones venideras.

fire

Los seres humanos no parecen ser otra cosa que homínidos que evolucionaron a través de complejas narrativas transmitidas de generación en generación a través del tiempo. Contar historias está en nuestro ADN y la función práctica de las historias que nos contamos y contamos a otros forman los límites de nuestro mundo.

El psicoanálisis y la literatura lo saben perfectamente, al igual que el nuevo libro de Philippa Perry, How To Stay Sane ("Cómo mantenerse sano"), que reivindica los libros de autoayuda, los cuales no tienen que ser tontos, obvios ni didácticos, y que en cambio pueden ofrecer algunas claves para transitar por la velocidad de la vida moderna.

 "Nuestras historias", afirma Perry, "unen el pasado y el futuro en el presente para proveernos de estructuras para trabajar por nuestras metas. Nos dan la sensación de identidad, y más importante, nos sirven para integrar los sentimientos de nuestro cerebro derecho con el lenguaje del izquierdo."

Esta capacidad adaptativa es parte del arsenal de supervivencia con el que cuenta nuestra especie, en la medida en que los seres humanos evolucionaron cognitivamente escuchando historias de los ancianos en torno a una fogata: "A medida que envejecemos, es nuestra memoria de corto plazo la que desaparece más que nuestra memoria de largo plazo. Tal vez hemos evolucionado así para ser capaces de decirles a las generaciones más jóvenes sobre las historias y experiencias que nos han formado y que podrían ser importantes para las generaciones subsecuentes."

Perry coloca en el centro de su argumentación una razonable duda "acerca de lo que puede pasar si en nuestras mentes la mayoría de las historias que escuchamos tienen que ver con la codicia, la guerra y la atrocidad." Algunos estudios psicológicos podrían venir en su auxilio: la gente que mira televisión más de cuatro horas al día está más condicionada para creer que pueden ser víctimas de un accidente violento durante la próxima semana que aquellas personas que miran sólo dos horas de televisión al día.

"El sentido que encontramos y las historias que escuchamos tendrán un impacto en qué tan optimistas somos: es así como evolucionamos. Si no sabes cómo traer significados positivos de lo que ocurre en la vida, los caminos neurales que necesitamos para apreciar las buenas noticias nunca aparecerán", afirma Perry, y amplía: "El problema es que si nuestra mente no está acostumbrada a escuchar buenas noticias, no tendremos los caminos neurales para procesarlas."

Pero ser optimista no se trata de un estado continuo de "felicidad y ojos radiantes", sino de ser capaces de disciplinarnos en el desarrollo de la tolerancia a la incertidumbre; ser optimista, para Perry, significa "plantar algunas semillas con la esperanza de que algunas de ellas germinarán y crecerán hasta ser flores."

¿Cómo pueden ayudarnos nuestras narrativas internas a tener una mente más abierta al espectro saludable de la vida? Según la escritora, tiene que ver con "practicar el desapego de nuestros propios pensamientos a medida que los vemos como desde una perspectiva aérea... Cuando hacemos esto, podríamos encontrar que nuestro pensamiento pertenece a una historia más antigua y diferente que aquella en la que vivimos ahora."

En este sentido, nuestra mente funciona prestando más atención a las verdades narrativas que a las verdades históricas. La sanidad mental parece estar estrechamente relacionada con nuestra capacidad para proveernos de narrativas apropiadas para nuestra propia vida que de aquellas que son más "reales", o apegadas al discurso político de nuestro día a día. Pero es un proceso diario:

"Necesitamos observar los patrones en las historias que nos contamos a nosotros mismos [así como] al proceso de las historias, más allá de su mero contenido superficial. Así podremos comenzar a experimentar con cambios en el filtro a través del cual observamos al mundo, comenzar a editar nuestra historia y conquistar así la flexibilidad allí donde nos hemos bloqueado."

[Brain Pickings]

Te podría interesar:

Programación de altura con el uso de cannabis medicinal en Silicon Valley (capital de la marihuana productiva)

Por: pijamasurf - 03/20/2013

La capital de la innovación tecnológica es también uno de los centros urbanos con mayor consumo de marihuana medicinal en los Estados Unidos. ¿Coincidencia?

marih

 

 

Para sorpresa de nadie (con excepción de Businessweek), un reportaje ha confirmado estadísticamente que Silicon Valley, la capital mundial de los programadores de código, es también una de las capitales de consumo de marihuana medicinal. El estereotipo del "pot-head" desempleado escuchando reggae en el sótano de sus padres en realidad debe ser sustituido por el de un coder que pasa 15 horas al día, muchas de ellas bebiendo toffee de chocolate con infusión de marihuana.

En la zona de San Jose, descrita por Businessweek como "la capital de la marihuana medicinal en Bay Area", se encuentran 106 dispensarios de hierba; una oferta importante si tomamos en cuenta que en la ciudad de 177 millas cuadradas habitan 967 mil personas. El Pallative Health Center es uno de tales dispensarios; uno de sus empleados considera que los trabajadores de compañías de tecnología suman alrededor del 40% de los consumidores.

Y es que compañías como Cisco Systems, Google, Adobe Systems, eBay y Apple no parecen tener restricciones a respecto de que sus trabajadores consuman marihuana "medicinal" para soportar las largas y demandantes horas de trabajo. El método de consumo preferido es mediante una infusión dulce la cual, según un ejecutivo de otro dispensario, "no te da el high o la sensación de intoxicación que típicamente te da mucha de la cannabis medicinal. Aquellos que están haciendo código por 15 horas al día con las manos adoloridas prefieren este producto, que les permite tener claridad mental y aliviarse del dolor."

A pesar de que compañías como Cisco y Adobe tienen políticas que prohiben el uso de marihuana y otras sustancias entre sus empleados, ninguna tiene un programa de control para nuevos empleados ni realiza pruebas para identificar usuarios. Esto crea un área gris donde lo prohibido puede hacerse discretamente. 

La discusión podría abordarse así: ¿el uso de cualquier sustancia que te permita trabajar mejor es un beneficio para ti o, en cambio, es una estrategia del capital para crear individuos eficientes que cumplan con las demandantes expectativas laborales de un mercado sumamente codiciado? La moneda está en el aire--volando, literalmente.

[Bloomberg Businessweek]