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Polémica fotografía en Instragram de francotirador israelí con la mira sobre un niño palestino

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/18/2013

Un joven soldado de 20 años, perteneciente a la unidad de francotiradores del ejército de Israel, posteó en su cuenta personal de Instagram esta imagen en que la cabeza de un niño está enmarcada en la letal mira de un rifle de precisión.

Hace unas horas se dio a conocer esta imagen en la que se observa a un niño asomado en el borde una barda ignorante del francotirador que lo tiene en la mira, capaz en cualquier momento de jalar el gatillo y dejar una bala mortal en el cráneo del menor.

Según se ha dicho, la fotografía fue posteada en la cuenta de Instagram de una persona: Mor Ostrovski, de 20 años, perteneciente a la unidad de francotiradores del ejército israelí, de acuerdo con las investigaciones de The Guardian.

Sin embargo, como aclara Phoebe Greenwood en dicho diario inglés, el contexto de la fotografía no ha podido aclararse, algo que sin duda resulta importante en vista de lo traidoras que pueden ser las instantáneas, en las cuales quedan fuera significantes que pueden cambiar radicalmente la interpretación de lo que observamos. Con todo, Greenwood no duda en calificar el mensaje de “agresivo” y, por otro lado, señalar elementos —los minaretes, la arquitectura del espacio en general— que apuntan directamente al origen palestino del niño y de la ciudad.

En cualquier caso, el asunto nos puede hacer reflexionar sobre el velo de irrealidad que Internet ha venido a tender sobre la realidad, esa maniobra que se opera en nuestra percepción cuando nuestras acciones pasan, efectiva o potencialmente, por el filtro de la virtualidad.

Cuando actuamos en función de lo que postearemos en Facebook, en Twitter, en Instragram, ¿no movemos ligeramente la realidad hacia un campo en donde todo no parece más que una sucesión de datos, imágenes y palabras, independiente y autónoma por un momento con respecto a la supuesta fuente original, real, de dónde surgió?

El ejército israelí ya ha emitido una posición al respecto, asegurando que las acciones del joven soldado “no están en concordancia con el espíritu de las IDF [Fuerzas de Defensa Israelíes] o sus valores”, por lo cual se ha iniciado una investigación al respecto.

También en Pijama Surf: La guerra disimulada entre los filtros de Instagram: fotografías de jóvenes soldados israelíes.

Con información de The Guardian y The Huffington Post

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Un testimonio de primera mano sobre lo que las bailarinas exóticas son, no son, quisieran y pudieran ser.

Las mujeres que se dedican al striptease, las también llamadas bailarinas exóticas, tienen en el imaginario colectivo un concepto que no siempre es preciso ni acertado y que, como en tantas cosas que parcialmente se encuentran en el campo semántico de la sexualidad, más bien se nutre de prejuicios e ideas falsas. A la stripper por lo regular se le considera una suerte de paria que vive en un mundo miserable y denigrante, como todos los parias, pero con la fortuna de poseer un cuerpo voluptuoso y atractivo, y la habilidad nata o aprendida de moverlo en concordancia con el goce visual e imaginario de hombres (y mujeres) que pagan por asistir a dicho espectáculo, hasta que un día la stripper hace suficiente dinero o encuentra un héroe acaudalado que la retira del fango y la podredumbre.

A este respecto Jennifer Ward ha escrito un interesante testimonio en el sitio Alternet, narrando desde con su experiencia de primera mano las verdaderas condiciones del mundo de los clubes nocturnos, o por lo menos de la parte del mundo que a ella le tocó vivir.

 

1. Lo que las strippers no son

Según Ward, una de las primeras cosas que hay que hacer con la percepción en torno a las strippers es sustituir el estereotipo por la realidad de la diversidad: las strippers pueden ser estudiantes universitarias, madres y, sí, abuelas que lo único que buscan es ganar un poco más de dinero para la subsistencia propia y de los suyos.

Así, no todas las strippers son prostitutas per se, aunque es cierto que la prostitución es parte del negocio. Y lo mismo con las drogas: la adicción no es un comportamiento necesario, forzoso, pero es cierto que las drogas circulan con profusión en el ambiente.

 

2. Lo que las strippers pueden ser

Tampoco debe pensarse en el extremo opuesto de la joven que pasa por ese mundo sin corromperse y que más bien lo hace por necesidad y por accidente. Pero, en todo caso, no hay que perder de vista que se trata de un trabajo, y que las mujeres que lo llevan a cabo lo tratan como tal, como una fuente de ingreso que, eventualmente y si, como en todo, se saben administrar, les permitirá pasar a otra cosa.

 

3. La stripper promedio

¿Existe la stripper promedio? Ward habla de mujeres en sus 50 que nunca dejaron el negocio (por razones dispares), de madres solteras que necesitan el dinero para sostener a sus hijos, incluso algunas que se involucraron en el ambiente porque creyeron que sería divertido. Así, al menos en lo que respecta a estas características exteriores, puede ser que no pueda sostenerse la idea de “bailarina promedio”.

Pero una mirada más profunda revela ciertas constantes, particularmente en el plano psicológico, de mujeres que por razones subjetivas se relacionan con los tipos equivocados, una relación codependiente de abuso, dominación y autodestrucción que, en ocasiones, desemboca en el mundo de los clubes nocturnos.

 

4. ¿Entonces quiénes son las strippers?

"Explicar a las mujeres que bailan es un mucho más difícil que explicar a los hombres que acuden a verlas", escribe Ward. "A veces hacen lo que Dios les dio para hacerse de un lugar en el mundo. Otras están perdida y encuentran la manera más rápida de obtener lo que creen que necesitan. Algunas mujeres solo hacen lo que tienen que hacer para pagar sus cuentas".

La colaboradora de Alternet hace hincapié en la cosificación que muchas se teje en torno a las strippers, el hecho de que usualmente se olvida que estas mujeres son personas, siempre, con todo lo que ello implica, que con toda probabilidad, fuera de su trabajo, hacen lo mismo que cualquier persona: ir al cine, pasear a un perro, cocinar, ver a sus amigos, etc. Y concluye:

Las bailarinas no son robots que sus jefes sacan por las noches. No emergen de un cieno primordial y sexual para tu placer. Así que recuerda compensar bien a la bailarina. Estoy segura que tiene grandes planes.

[Alternet]