*

X

5 nuevas estrategias de vigilancia con que el gobierno busca el control de sus ciudadanos

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/17/2012

Maniquíes, sistemas de grabación de sonido en el transporte público, relojes biométricos: algunas de las nuevas estrategias de vigilancia que superan todo lo que hasta ahora se había imaginado al respecto.

La vigilancia es, en cierto sentido, una de las bases fundamentales de todo gobierno, una manera efectiva —aunque también un tanto utópica o, mejor dicho, distópica— de mantener controlada una sociedad con el fin de seguir aprovechando privilegios a costa de esta.

Y si bien, a lo largo de la historia, han sido muchas las tácticas implementadas para este fin, actualmente, con el nivel de desarrollo tecnológico que han alcanzado la mayoría de los dispositivos, han surgido otras nuevas que desafían la imaginación más paranoica.

A continuación 5 de estas estrategias elaborado por Tana Ganeva en el sitio Alternet, la mayoría pertencientes al ámbito de los Estados Unidos pero, como tantas cosas que se exportan de este país, posibles de aplicar en cualquier otro sitio.

Autobuses y automóviles que escuchan lo que dices

Después de la omnipresencia visual que aseguran las millones de cámaras distribuidas en prácticamente todo el territorio de las principales ciudades del mundo, el sonido parece ser la siguiente ambición de las autoridades.

En varias ciudades de Estados Unidos, entre ellas San Francisco yOregon, y otras como Atenas y Georgia, en Europa, hay proyectos para instalar grabadoras de sonido en el transporte público, sistemas que filtran el ruido de fondo y registran las conversaciones de los pasajeros.

Maniquíes que te observan

Los maniquíes podrían servir pronto para algo más que para exhibir la ropa que venden los pequeños y grandes almacenes. Tanto en Estados Unidos como en Europa hay empresas que están instalando estos simulacros de seres humanos que vienen con cámaras ocultas y tecnología de detección facial, fabricados por la firma EyeSee). Hasta ahora la vigilancia solo es visual, pero se desarrolla ya la tecnología necesaria para grabar sonido.

Relojes biométricos

El reloj biométrico es un desarrollo destinado al ámbito laboral que hará mucho más riguroso el control de los empleados. Dispositivos como FaceIn generan un avatar del trabajador mucho más efectivo para comprobar que este ha llegado al sitio donde labora. U.are.U, por otra parte, se sirve de las huellas digitales para prevenir que los empleados lleguen tarde o se vayan temprano

Etiquetar niños

La implantación de chips y otros dispositivos de rastreo en niños, so pretexto de cuidarlos mejor, es de alguna manera la normalización de esta vigilancia extrema, la naturalidad con que una generación entera terminará por aceptarla.

Bases de datos biométricas

La identificación de una persona ya no pasa únicamente por su nombre, el lugar donde nació o el registro ante la autoridad civil del nacimiento. Ahora se incluyen otros parámetros como el escaneo del iris, el patrón de voz, el reconocimiento facial y el detalle de cicatrices y tatuajes, etc. Entidades como el FBI ya tienen bases de datos amplias con esta información de sus ciudadanos, la cual legalmente pueden compartir con otras agencias y entidades dentro de Estados Unidos y también internacionalmente.

[Alternet]

Te podría interesar:
Ocultarse, desaparecer, tener secretos, son conductas que algunas sociedades permiten más que otras: en el siglo XIX los resquicios que aún tenía el sistema de control social hizo posible esta broma que, se dice, pusieron en marcha Poe, Sir Arthur Conan Doyle y personajes de la política.

Para algunos el humor es cosa seria, un asunto que, por lo menos, requiere ingenio, en proporción directa a la cantidad de diversión que desee recogerse después. De ahí el empeño que a veces se pone en planear una broma, los pocos o muchos hilos que se tienden en torno a una situación con la esperanza de que, al cumplirse lo planeado, el resultado sea una risotada sonora o la secreta satisfacción de la burla bien lograda.

Se dice que Sir Arthur Conan Doyle, el creador del legendario Sherlock Holmes y autor de otros relatos no menos memorables como El mundo perdido, ideó y efectivamente ejecutó el siguiente escenario:

Una noche, aburrido y jugueteando ociosamente con malos pensamientos, decidió enviar un recado a cinco de sus amigos. La nota se entregó anónimamente, sin firma ni información. Solamente decía: “Nos descubrieron. ¡Huye!”. En una cena posterior, su círculo social estaba agitado con la repentina y total desaparición de una de las personas a quienes envió el recado, persona de quien ya nada se volvió a saber.

Traduzco la versión de la broma según la relata Esther Inglis-Arkell en el sitio io9, quien agrega que Conan Doyle o no fue el autor de esta o no fue el único escritor a quien se le ocurrió. Al parecer Edgar Allan Poe ―que en algún modo podría considerarse pariente espiritual del autor inglés, no por nada dio vida al primer detective sedentario de la literatura, Auguste Dupin― también puso en marcha este mismo mecanismo, aunque en un medio significativamente menos respetable que el de Sir Arthur, dadas las compañías que Poe solía frecuentar.

Asimismo, quizá menos como una forma de entretenimiento que como un recurso propio de los cómplices y los conspiradores, en la política y la jerarquía religiosa también hay testimonios de mensajes similares enviados a miembros de un partido opositor antes de una votación importante o a sacerdotes involucrados en actos corruptos.

Sin embargo, como todo chiste que valga la pena ser contado, escuchado o realizado, su verdadera importancia radica más allá de la posible diversión que suscite y, de acuerdo con la característica más importante del humor, en aquello que deja al descubierto una vez que se somete al examen del intelecto.

En este caso, como también señala Inglis-Arkell, la broma podría utilizarse como una suerte de “encuesta sociológica” que “ilumine la vida secreta que cierto porcentaje de la población lleva”. ¿Cuántos de los que recibiríamos ese mensaje anónimo no dudaríamos ni un instante y, apenas tomando lo necesario, o quizá ni siquiera eso, quizá solo con lo que llevamos puesto, saldríamos de inmediato hacia donde fuera? Muy pocos, es cierto, pero aun así, la sola fantasía de que esto fuera posible nos impulsa a reflexionar sobre nuestra propia vida y la cantidad de luz y sombra que la ilumina y la oculta o, visto en perspectiva, la posibilidad de tener secretos que esta época y la sociedad en que vivimos permite.

En este último sentido, no menos importante es el hecho que tanto Poe como Conan Doyle pertenezcan más o menos a un mismo tiempo en que era más factible eso: salir huyendo, sin que nadie fuera capaz de seguir un rastro ni encontrar eventualmente al desaparecido. Como sabemos, los relatos de Sherlock Holmes están llenos de personajes que en algún momento de su vida ficticia se perdieron en un país africano o americano, en las selvas de Brasil o Centroamérica o en las minas de Sudáfrica, en las colonias británicas en Asia, en Bombay, en puntos exóticos y casi inalcanzables según las condiciones del momento, de regreso después entre la civilización europea, a veces con otra identidad, llevando consigo experiencias terribles o tremebundas, producto de su estancia en tan apartadas latitudes.

Pero incluso ocultarse no requería de decisiones tan extremas. Como el Wakefield de Nathaniel Hawthorne, la huida bien podía consumarse viviendo apenas a un par de calles del que podría considerarse el rumbo habitual y acostumbrado. ¿Por qué? Sencillamente porque los mecanismos de la sociedad así lo hacían posible (al menos en la fantasía): el control era o intentaba ser férreo, pero aún existían resquicios por los cuales escapar a dicho control.

Ahora, ¿quién con una tarjeta de crédito podría desaparecer absolutamente? Aunque, por otro lado, una tarjeta de crédito es uno de los mejores recursos para sobrevivir incluso en un país desconocido y diametralmente opuesto al natal.

Es una exageración, claro, pero simbólica de ciertas paradojas esenciales de nuestro mundo.

Con información de io9

Twitter del autor: @saturnesco