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Este traje muestra a los jóvenes en carne propia lo que se siente ser viejo

Salud

Por: pijamasurf - 11/18/2012

Instituciones alemanas desarrollan traje que imita las sensaciones de la vejez: la torpeza de los miembros, la visión borrosa, las capacidades disminuidas; un ejercicio empático y médico para entender mejor dicha etapa de la vida.

Hasta ahora, para saber lo que se siente ser viejo, la única alternativa existente era esperar a envejecer, esperar el paulatino pero inevitable decaimiento de los músculos y los miembros, la pérdida de las capacidades, el cansino abandono de la fuerza física.

Pero gracias a un desarrollo del Meyer-Hentschel Institut y un centro geriátrico de Berlín, es posible conocer dicho estado antes de su arribo, esto gracias al “Traje de Edad” que imita las sensaciones que ocurren durante el proceso de envejecimiento.

Dentro del casco, los sonidos se distorsionan y la visión se nubla. En el traje, pesas distribuidas en los miembros ralentizan el movimiento, y en las manos los gruesos guantes están diseñados para dificultar la interacción con los objetos.

Algunas personas seleccionadas para probar el traje describieron la experiencia como “claustrofóbica”, sintiendo en carne propia el conflicto de los ancianos que tienen plena conciencia de lo que hacen, con objetivos claros de sus acciones, pero cuyo cuerpo simplemente ha perdido la destreza física de antaño y hace de la torpeza el sello de sus movimientos.

El dispositivo está pensando para estudiantes de medicina que se especializarán en el trato de las personas de edad avanzada y, en buena medida, se trata de un ejercicio empático para entender mejor lo que objetivamente se siente ser viejo.

[Co.Design]

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La transexualidad ya no es un desorden mental en la nueva edición del DSM

Salud

Por: pijamasurf - 11/18/2012

En la nueva edición del DSM, ese vademécum de las enfermedades mentales, la transexualidad ya no estará considerada un desorden mental y, en contraste, recibirá una denominación mucho más neutra. La edición se publicará en mayo de 2013.

La psiquiatría se ha caracterizado, casi desde sus etapas más tempranas, por sus excesos conceptuales, por la crudeza con que intenta reducir la naturaleza humana ―las muchas manifestaciones de la naturaleza humana― a una mansa serie de protocolos y cuadros de diagnóstico.

Y si bien se pueden elegir muchas aristas del ser humano para ejemplificar esta tendencia, quizá la sexualidad sea la mejor zona para advertir esta voluntad epistémica de dicha ciencia.

Por un par de décadas, por ejemplo, la transexualidad estuvo considerada en el conocido DSM ―ese vademécum de las enfermedades mentales― como un trastorno, específicamente un “Desorden de Identidad de Género” (DIG) que afectaba a aquellas personas cuya experiencia subjetiva de género no coincide con su sexo biológico.

Ahora, sin embargo, en la nueva edición de dicho manual, que se publicará en mayo de 2013, el DIG será reemplazado por un término aparentemente más neutro (aunque también un tanto ambiguo): “disforia de género”. Disforia es una especie de antónimo de la euforia y se caracteriza generalmente como una emoción desagradable o molesta (v. gr. la tristeza, la ansiedad, la inquietud, etc.).

Este cambio en la percepción psicológica del transgénero podría tener implicaciones más allá de las “ciencias del alma”, pues en buena medida el reconocimiento de derechos legales y otros beneficios sociales (como la igualdad elemental que todos deberíamos tener garantizada), se ha visto frenada por discursos como este, que consideran enfermedad todo comportamiento que sale de la norma y, paralelamente, proceden a invalidarlo.

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[Slate]