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5 maneras estúpidas de parecer inteligente

Por: pijamasurf - 11/15/2012

El temor de parecer estúpido es en algunos casi tan intenso como el deseo de parecer inteligente, lo cual les hace caer en prácticas que, irónicamente los llevan a eso que tanto querían evitar.

En el trato cotidiano la inteligencia es un concepto ambiguo cuya definición obedece a una cantidad incierta de circunstancias: la edad del juzgado, la compañía y la situación en las que nos encontramos, etc. Inteligente puede parecer lo mismo una persona memoriosa —que recuerda con precisión citas literarias, datos históricos, geográficos o estadísticos—, una ingeniosa —que reacciona con agudeza— o alguien que encuentra la solución más eficaz para un problema dado; en ciertos casos, incluso alguien con una capacidad verbal por encima del promedio, la elocuencia desmedida, se tiene por signo de gran capacidad intelectual.

Sea como fuere, para muchas personas el temor de pasar por estúpido es casi tan intenso como el deseo de parecer inteligente, comportamientos un tanto inexplicables y aun ridículos por los que puede incurrirse en eso que tanto se busca evitar.

A continuación, cortesía del sitio Cracked, presentamos 5 de las actitudes más estúpidas con que ciertas personas intentan parecer inteligentes.

 

5. Burlarse del concepto de Dios (y de los creyentes)

En la modernidad occidental, la idea de Dios ha sido una de las más atacadas por el racionalismo que, casi desde el siglo XV, se erigió en paradigma de pensamiento dominante, postura que alcanza su culmen en sentencias como la de Marx —“la religión es el opio del pueblo”—, Nietzsche —“Dios ha muerto”— o Lacan —“Dios es inconsciente”, en su Seminario 11—, que de algún modo revelan la naturaleza entre fantasiosa y netamente material del concepto.

Estos, sin embargo, son planteamientos teóricos enraizados en sistemas mucho más complejos, de implicaciones que superan en profundidad a la simple habladuría de quien desprecia hasta el más mínimo tufillo de divinidad y religión solo para parecer dueño de un pensamiento de vanguardia, arrasando en su desdén con toda la rica tradición que las creencias religiosas han acuñado a lo largo del tiempo.

 

4. Gusto por el jazz

El jazz es uno de los géneros musicales que, por algún azar caprichoso, está rodeado del aura de la intelectualidad, quizá porque en su edad dorada —la época de Charlie Parker o Thelonius Monk— muchos escritores y artistas contemporáneos, hicieron de estas figuras materia de sus creaciones.

Para algunos el jazz es música que debe “entenderse”, lo que sea que esto signifique, y si bien por sus estructuras se encuentra a medio camino entre la llamada música clásica, ciertas expresiones de la música popular y la pop, esas diferencia no tendrían por qué traducirse en una falsa superioridad.

 

3. Corregir los errores triviales de otros

La corrección es un hábito malsano que algunos exageran hasta lo absurdo y lo banal. La precisión ortográfica, histórica, textual o de cualquier otro tipo es en algunos voluntad compulsiva u obsesiva que solo queda contrarrestar con dos de los aforismos más certeros que G. C. Lichtenberg escribió a este respecto (ambos en traducción de Juan Villoro):

Desde siempre, descubrir pequeños errores es una actividad de cabezas mediocres. Las cabezas dotadas no hablan de pequeños errores y en todo caso hacen críticas generales. Los grandes espíritus crean sin criticar.

A lo más que puede llegar un mediocre es a descubrir los errores de quienes lo superan.

 

2. Citar a Joyce

Presumir las lecturas con ánimo petulante es, quizá, uno de los recursos más frecuentes con que algunos listillos identifican la inteligencia. Y, entre estas, quizá tan pocas que vengan acompañadas de la apariencia de complejidad como James Joyce (aunque autores existencialistas, Kafka, Proust, el Quijote o escritores de latitudes exóticas conocidos por unos cuantos, pueden cumplir igual función).

 

1. Negarse a discutir

Pocas situaciones que templen tanto la inteligencia auténtica como la discusión. En cierta forma, quien es verdaderamente inteligente —incluso sin que importen circunstancias de personalidad como la introversión o la extroversión— pocas veces rehúye la oportunidad de poner a prueba sus capacidades argumentativas, el conocimiento que tiene sobre un tema o la agilidad de su pensamiento. De ahí que, con cierta probabilidad, quien se niega a confrontar lo que asegura, sepa en el fondo que solo es un farsante.

[Cracked]

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lista_albumes_favoritos_kurt_cobainKurt Cobain, el auto-destructivo niño indigo de Seattle que terminaría su vida haciendo equipo con una escopeta, fue sin duda una figura definitiva en la escena musical de los noventas. Escudado en viejos suéteres y una especie de nihilismo deshilachado, Cobain dio voz a un visceral cocktail de emociones colectivas: millones de jóvenes confusamente cansados pero decididos a denunciar la miseria moral y la violencia oculta de una sociedad poco estimulante. 

A pesar de su efímero paso Kurt, escoltado por Krist Novoselik y Dave Grohl, irrumpió en el escenario y con melancólica violencia labraría uno de los episodios musicales más memorables de los últimos años: Nirvana. Hoy, a casi veinte años de su muerte, me encuentro con esta lista, escrita por su propia mano, que muestra los cincuenta álbumes predilectos de Kurt –una referencia interesante para muchos de los que hemos dedicado una porción considerable de nuestra vida a navegar el arte de los sonidos–.

Al recorrer el listado encontramos algunos de las influencias explícitas del hijo prodigo de Aberdeen (por cierto, les recomiendo esta lista de los 50 músicos que más influyeron en él, compilada por NPR).  Tenemos, por ejemplo, el EP Pink, de The Vaselines, Colossal Youth, de los Young Marble Giants, Surfer Rosa de Pixies, Daydream Nation de Sonic Youth, Green de R.E.M., o We are Those Who Ache With Amorous Love, de Half Japanese. También aparecen algunos discos legendarios del siglo XX, como The Man Who Sold The World, del maestro Bowie, el Never Mind The Bollocks o el Meet the Beatles.

Por cierto, además de algunos títulos bastante predecibles para cualquiera que este familiarizado con la propuesta de Nirvana, esta lista no deja de incluir un par de sorpresas. Por un lado me sorprendió no encontrar ningún álbum de los Melvins o The Shocking Blue, bandas que evidentemente marcaron la carrera de Kurt. También resulta inesperado que incluya tres discos de los Wipers (banda de punk originaria de Portland, que trabajaba con la primer disquera de Nirvana, Sub Pop, y que a pesar de jugar un destacado papel en la historia del punk estadounidense no deja de llamar la atención).

En fin, cada quien tendremos nuestro propio listado, pero no deja de ser interesante repasar esta pequeña reliquia de Cobain, la cual probablemente servirá como recordatorio para desempolvar algunos viejos CD's o explorar un par de 'novedades' vintage, y quizá, por qué no, sea también pretexto para pronto dedicarle una tarde otoñal a escuchar unos tracks de Bleach, In Utero, etc. 

Twitter del autor: @paradoxeparadis

 

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