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Jugadores de un campo de golf en California se vieron sorprendidos por la llegada de un tiburón leopardo que cayó del cielo; sorprendentemente el animal estaba vivo al momento de encontrarlo y fue posible devolverlo al océano.

Del cielo llueve agua, claro; fuego, según el relato bíblico, ranas y peces, de acuerdo con diversos testimonios de varias épocas (se dice que traídos de zonas cercanas o remotas por huracanes), pero nunca se había oído decir que tiburones.

Y si bien no en plural, esto fue lo que un asombrado grupo de personas que se encontraban en el campo de golf San Juan Hills, ubicado en San Juan Capistrano, California, miró caer del cielo: el cuerpo de un tiburón de poco más de medio metro de largo y casi un kilogramo de peso, cerca del hoyo 12.

El animal en cuestión era un ejemplar de tiburón leopardo que al parecer arribó a tierra firme luego de que un ave lo dejó caer mientras sobrevolaba la zona, a juzgar por las marcas y heridas que se observaban en su cuerpo.

Sorprendentemente, el animal aún estaba vivo cuando fue encontrado por personal del campo, por lo cual fue puesto de inmediato en una solución de agua salina antes de devolverlo al océano.

[The News Tribune]

 
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Rara especie de ballena aparece por primera vez en las costas de Nueva Zelanda

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 10/29/2012

Análisis de ADN comprueba que un par de ballenas que aparecieron en las costas de Nueva Zelanda pertenece a una especie hasta ahora desconocida, propia de las aguas profundas del Océano Pacífico.

El listado de las especies con quienes compartimos la estadía en este planeta parece que nunca se completará, pues de tanto en tanto se descubren nuevos ejemplares que vienen a sumarse a ese catálogo que creeríamos cerrado.

En esta ocasión se trata de una ballena que nunca antes en la historia se había avistado, una rara especie que apareció en las costas de Nueva Zelanda y que al parecer reside en las aguas profundas de Océano Pacífico, con pocas o nulas visitas a la superficie, razón por la cual permanecía desconocida.

Fue en diciembre de 2010 cuando un par de ejemplares fueron arrastrados, ya muertos, a Opape Beach, al norte de Nueva Zelanda, sin embargo, en ese momento se pensó inicialmente que se trataba de una madre y su cría macho de una especie mucho más común en la zona conocida como zifio de Gray o delfín picudo de Gray (Mesoplodon grayi).

Sin embargo, un examen posterior de su ADN (en realidad uno de rutina), reveló que se trataba de otra especie que todavía espera su nomenclatura taxonómica.

La nueva especie ronda los 5 metros de extensión y podría ser solo una de las muchas todavía ignotas que nadan en los océanos que rondan Nueva Zelanda.

[Telegraph]