*

X
Las maravillosas capacidades de mímesis de estos arácnidos e insectos ponen en jaque a sus depredadores que, hartos de ser engañados, buscan otras opciones para su alimentación.

Como si fuese un ejército en una operación en la selva contra algún cartel de droga, estas especies poseen la asombrosa capacidad de mimetizarse, fundiéndose en el escenario donde habitan.

A simple vista parecen objetos orgánicos que esperan perenemente el paso de tiempo, pero si se les mira con atención, podemos ver que son seres animados como nosotros, que necesitan subsistir a toda costa, librarse del acecho de sus depredadores y de los muchos peligros que imperan en las selvas.  

Estas macro fotografías, tomadas por singapurense Nick Bay, muestran el esfuerzo que lo arácnidos y los insectos hacen por pasar desapercibidos ante la vista del ojo humano: la ausencia de escrúpulos ante la inmensidad natural.

Nota cortesía de Ecoosfera. Si quieres conocer más de estas especies, sigue este enlace

 

Te podría interesar:

Mitología invisible: ganadores de competencia de fotografía microscópica

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 07/04/2012

La Olympus BioScapes Digital Imaging Competition se celebró por novena ocasión, dándonos un atisbo a ese bestiario fantástico pero totalmente real que es el mundo microscópico.

Dos ejemplares de Nabidae, al parecer alimentándose de un áfido (Geir Drange)

La Olympus BioScapes Digital Imaging Competition, que en este año es ya la novena ocasión en que se celebra, nos ha permitido atisbar ese complejo universo que coexiste en el nuestro pero que solo es accesible por medio de poderosos microscopios, los cuales amplían dicha realidad hasta hacerla aparecer en el mismo plano que la nuestra, trayendo de los abismos de lo ínfimo sorprendentes creaturas, formas, texturas e incluso panoramas enteros que sobrepasan aun la imaginación más despierta, una mitología invisible a nuestros ojos pero, paradójicamente, siempre presente.

 

Neuronas magnificadas a 40x (Jan Schmoranzer)

Así, las fotografías reconocidas en este certamen (sea con lugares de pódium o con menciones honoríficas), integran un bestiario sui generis en el que se combinan, como en cualquier buen ejemplar de esta tradición, la fantasía desaforada con la explicación didáctica, solo que en este caso no se trata de invenciones sorprendentes pero de algún modo coherentes hechas por un personaje sumamente creativo. Todo lo contrario. Las láminas de este hipotético libro pertenecen al mismo que leemos todos los días —y quizá ahí es donde radica el verdadero elemento de asombro que nos conmueve.

Colonias esféricas de Nostoc, una especie de alga (Gerd Guenther)

 

Esqueleto de una radiolaria, protozario unicelular (Christopher B. Jackson)

 

Boca y tentáculos del coral Montastraea annularis (James Nicholson)

 

El ojo de una libélula (Igor Siwanowicz)

 

Mastocitos de un ojo humano con conjuntivitis —los mastocitos se encuentran entre las primeras células del sistema inmune que reaccionan a un elemento patógeno (Donald Pottle)

 

Una joven venera de la especie Argopecten irradians: los puntos azules son ojos de los que, como el Argos de la mitología griega,  este molusco posee hasta 100 (Kathryn Markey)

 

El hipocampo de un ratón adulto (Sandra Dieni)

 

Rotífero de la especie Floscularia, animal microscópico (Charles Krebs, primer lugar de la competencia)

 

Células de tejido conectivo (Daniela Malide)

 

Ovarios y útero de la Drosophila melanogaster, la famosa mosca de la fruta (Gunnar Newquist)

 

 

Pretarso de la tercera pata de una mosca hembra de la especie Eristalis tenax (Jan Michels)

 

Esporangios de Arcyria stipata (Dalibor Matýsek)

 

Huevecillos de insectos (Haris Antonopoulos)

 

Estigma de trigo infectado con el hongo Claviceps (Fernán Federici)

 

Vaina de la planta conocida popularmente como granillo de oveja (Scorpius muricatus) (Viktor Sýkora)

[The Atlantic]