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Científico se somete a la picadura de 150 insectos para conocer las 10 más dolorosas

Por: pijamasurf - 05/27/2012

¿Abejas? ¿Hormigas? ¿Avispas? ¿Qué insectos infligen la picadura más dolorosa? El entomólogo Justin Schmidt se somete a la picadura de 150 especies diferentes para averiguarlo.

Mucho tiene de paradójico que el piquete de un insecto, ínfimo por definición, pueda ser doloroso hasta niveles insospechados y en algunos casos incluso letal. Y si bien esto algo tiene que ver la fobia que algunas personas desarrollan contra estos batallones del microverso natural y, por otro lado, la dificultad para medir el dolor que cada quien siente, objetivamente es posible hablar de una reacción física desatada por el contacto violento entre el insecto ―su aguijón, sus mandíbulas, sus tenazas, etc.― y el cuerpo humano.

Recientemente un entomólogo de la Universidad de Arizona, Justin Schmidt, se propuso clasificar las picaduras más dolorosas de sendos insectos. Y lo hizo, y siguiendo un procedimiento que aunque extraño, es sumamente ortodoxo, pues fiel al método científico, la única manera que encontró Schmidt para cumplir con su objetivo fue la experimentación.

Aunque parezca increíble, Schmidt se usó a sí mismo como objeto de prueba, sometiéndose a la picadura de 150 especies diferentes de insectos solo para conocer por sí mismo, sin intermediarios de por medio, cuáles eran los más y los menos dolorosos.

Llevando la relación exacta de los efectos que cada contacto tenía en su cuerpo, el entomólogo integró el “Índice Schmidt de Picaduras según su Dolor” (Schmidt Sting Pain Index), en el cual catalogó a 78 especies en una escala ascendente de dolor que va del 1 al 4.

Según Schmidt, estas son las 10 picaduras de insecto más dolorosas:

  • 10. Abejas del sudor / 1.0

Los halíctidos, comúnmente conocidos como “abejas del sudor”, producen un dolor ligero, efímero, casi placentero con su picadura que se lleva un 1.0 en la clasificación de Schmidt.

 

  • 9. Hormigas rojas / 1.2

La picadura de las hormigas rojas, coloradas o “de fuego” (Solenopsis) es aguda, medianamente alarmante.

 

  • 8. Hormiga de la acacia cornígera / 1.8

Según Schmidt, esta hormiga (Pseudomyrmex ferruginea) provoca un dolor raro, punzante, elevado, como si alguien clavara una grapa en tu mejilla

 

  • 7. Avispa de rostro blanco / 2.0

Tu mano aplasta por una puerta giratoria. Así el piquete de esta Dolichovespula maculata.

 

  • 6. Avispa de chaqueta amarilla / 2.0

La más común de las avispas, la de franjas amarillas y negras, se lleva un 2.0 en la calificación del dolor, que en este caso Schmidt compara con que alguien apague un cigarro en tu lengua.

 

  • 5. Abeja de miel / 2.0

Aunque benéficas en términos generales, las abejas que producen miel se encuentran entre los 5 insectos de picadura más dolorosa.

 

  • 4. Hormiga roja cosechadora / 3.0

Conocida con varios nombres coloquiales que varían de región en región, la hormiga Pogonomyrmex barbatus se defiende con un mecanismo que parece taladrar la superficie que ataca, en este caso, la piel de un científico.

 

  • 3. Avispa cartonera/ 3.0

En palabras de Schmidt, la picadura de la Polistes dominula tiene “un sabor claramente amargo” que él compara con bañar ácido clorhídrico la herida hecha por una cortadura de papel.

 

  • 2. Avispa caza-tarántulas / 4.0

En el segundo sitio, un imprevisible, un insectos sumamente extraño que a su aspecto y características  insólitas, viene a sumar el subcampeonato del dolor. La avispa caza-tarántulas (Pepsini) infringe un dolor eléctrico, una descarga que paraliza a quien la sufre.

 

  • 1. Hormiga bala / 4+

El primer lugar del Índice Schmidt es para una hormiga, específicamente para la Paraponera clavata cuya picadura mucho tiene de llamarada incandescente.

[Telegraph]

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Fenómeno Eureka: ¿Por qué la respuesta a un problema llega cuando ya no la buscamos?

Por: pijamasurf - 05/27/2012

Estudio científico sugiere que la creatividad puede fomentarse con actividades que permitan a la mente deambular con libertad, lo cual ayudaría a entender por qué a veces la solución a un problema llega cuando hemos dejado de buscarla.

En la historia de la ciencia y aun en nuestra historias personales, no son pocos los momentos en que alguien encuentra la solución a un problema cuando ha dejado de empeñarse en buscarla, cuando, cansado de darle vueltas al asunto infructuosamente, decide tomar un baño o salir a caminar o realizar cualquier otra actividad que lo mantenga lejos del objeto de sus desvelos. Así Arquímedes, así Newton, así Einstein. Y curiosamente, fue en ese momento de distracción cuando cada uno de estos supo mirar la pieza que faltaba en el rompecabezas.

Las causas de este fenómeno todavía son desconocidas, sin embargo, un equipo de investigación dirigido por Benjamin Baird y Jonathan Schooler, psicólogos de la Universidad de California en Santa Bárbara, sugiere que este es un asunto más de creatividad que de inspiración, la cual parece fomentarse cuando la mente se ve involucrada en tareas que le permite vagar con libertad.

En el estudio los psicólogos pidieron a 145 estudiantes universitarios que, en 2 minutos, enlistaran todos los usos posibles para objetos de uso cotidiano como mondadientes, ganchos para colgar la ropa y ladrillos. Después el grupo fue dividido en 4, cada uno de los cuales realizó una actividad distinta durante 12 minutos: algunos descansaron, otros se vieron envueltos en un difícil ejercicio de memorización, otros más en una actividad de reacción inmediata y poco demandante que fomenta el vagabundeo de la mente y, por último, un cuarto grupo simplemente no tuvo descanso.

Después de esto, todos los voluntarios debieron completar ejercicios similares a aquel con que inició la prueba.

De acuerdo con los investigadores, aquellos estudiantes que realizaron la actividad poco demandante pudieron repetir el ejercicio inicial un 41% mejor que el resto, quienes no mostraron ninguna mejora.

Por otra parte Baird asegura que estos resultados son válidos solo para aquellas situaciones en que la mente se ha afanado antes con un problema en específico, pero al parecer no puede concluirse que el vagabundeo mental incremente de por sí la habilidad creativa para resolver problemas.

[Nature]