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Ten cuidado de lo que piensas porque afecta a todo el mundo (la resonancia mórfica de Sheldrake)

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/24/2012

La teoría de la resonancia mórfica de Rupert Sheldrake podría ser una de las teorías científicas más revolucionarias de la historia, sentando las basaes para entender la interdependencia existencial. O podría ser solamente una versión más del pensamiento new age, sin bases en la realidad, sólo que postulada por un biólogo de Cambridge.

"Darwin pensaba que los animales y las plantas, más que especies, podían considerarse como hábitos", Rupert Sheldrake.

Cuando en 1981 Rupert Sheldrake publicó su libro Una Nueva Ciencia de la Vida:  La Hipótesis de la Resonancia Mórfica, el editor de la prestigiosa revista Nature, John Maddox, reaccionó diciendo que la obra de Sheldrake era una herejía y sugiriendo que tal vez su libro debería de ser quemado. Quizás, como le sucedió a Galileo, Sheldrake supera el entendimiento de sus coetáneos.

La polémica siempre ha rodeado la obra de este vanguardista biólogo, doctor por la Universidad de Cambridge, quien lo mismo es considerado un hereje seudocientífico que vende humo metafísico, que una de las mentes más brillantes de nuestra época y unos de los pocos científicos suficientemente valientes para aventurarse más allá de lo que el paradigma científico valida.

Años después del anatema  de la revista Nature, que básicamente exilió a Sheldrake a los márgenes de la academia, cuando sus teorías ya se habían popularizado, una nueva controversia lo enfrentó con uno de los científicos más reconocidos de Gran Bretaña y del mundo, Richard Dawkins (autor de la teoría memética del gen egoista). Tanto Sheldrake como Dawkins iban a participar en un documental de televisión en el que se discutirían temas en las fronteras de la ciencia. Al parecer Dawkins se negó a discutir el trabajo de Sheldrake sobre la telepatía, descartando de antemano analizar la evidencia recopilada durante años por Sheldrake, bajo la premisa de que la mera discusión de este tema es irracional.

Sheldrake ha sido ridiculizado por la ciencia mainstream por su trabajo estudiando la telepatía entre animales y sus dueños, la telepatía telefónica o la preciencia de que alguien nos está observando. Pero generalmente estas críticas son más a los temas que Sheldrake investiga que a su trabajo científico, el cual no carece, ciertamente, de rigor.

Hacemos esta introducción biográfica para más o menos establecer un marco equilibrado sobre el cual exponer, en las palabras del mismo Sheldrake, la teoría de la resonancia mórfica, una posible explicación científica a la interconexión que muchas personas  perciben entre sí, a distancia. Esto no es sólo una teoría para explicar la telepatía, sino para explicar la evolución conjunta de una especie influida por campos colectivos de información que van más allá de su mera genética: ideas, pensamientos y acciones que se convierten en hábitos y que van in-formando la memoria que comparte una especie y de esta forma interviniendo en su desarrollo. Tenemos aquí la evolución científica de los conceptos de campos akáshicos de la filosofía védica y del inconsciente colectivo de Carl Jung.

Rupert Sheldrake considera que existen campos mórficos --campos morfogenéticos de información que van moldeando nuestra existencia como parte de una especie. Estos campos son invisibles, como lo es la gravedad, pero pueden ser observados por sus efectos. Quizás una de la razones por las cuales  la teoría de Sheldrake no es considerada seriamente por la ciencia establecida, es debido a que no postula la acción de una fuerza física conocida --y la ciencia se ha esmerado en erradicar todo tipo de acciones misteriosas a distancia y de desacreditar el concepto del éter. Sin embargo, el hecho de que no podamos todavía explicar bien a bien cómo es que ocurre algo no necesariamente significa que ese algo no ocurre. Y aunque no podamos explicar cabalmente cómo es que estamos ligados a una conciencia colectiva, cómo es que en ocasiones podemos conectarnos con los pensamientos de los demás o cómo es que toda la información que genera nuestra especie  nos influye sin entrar en contacto directamente con nosotros, millones de personas en el mundo han experimentado esto, más allá de que la ciencia les diga que esto no es posible dentro de su modelo (dominante y excluyente) del mundo. 

Dejemos que el mismo Sheldrake explique:

La resonancia mórfica es un principio de memoria en la naturaleza. Todo lo similar dentro de un sistema autoorganizado será influido por todo lo que ha sucedido en el pasado, y todo lo que suceda en el futuro en un sistema similar será influido por lo que sucede en el presente. Es una memoria en la naturaleza basada en la similitud, y se aplica a átomos, moléculas, cristales, organismos vivos, animales, plantas, cerebros, sociedades y, también, planetas y galaxias. Así que es un principio de memoria y hábito en la naturaleza.

Curiosamente esta la intuición del poeta Octavio Paz, quien parece coincidir con Sheldrake: "Todo es presencia, todos los siglos son este Presente", verso que hace algunos años fue inscrito en una moneda conmemorativa en México y que forma parte del poema "Fuente" incluido en La estación violenta. Sheldrake va más allá de Bergson, quien postuló que la memoria no estaba solamente en el cerebro, y sugiere que la naturaleza misma es memoria, que el espacio es una especie de inmensa biblioteca que transmite constantemente la información que almacena de manera no-local. Una fracción de segundo en realidad es un fractal de todos los siglos. Todo lo que pasó sigue pasando ...  El ADN, más que el "libro de la vida", es el sintonizador o decodificador de la memoria: el libro de la vida, está inscrito, en su totalidad, en cada cosa.

Esta interconexión a distancia entre los miembros de un grupo, de una especie, de un reino e incluso de un planeta, en diferentes niveles e intensidades, revela una nueva concepción ética que abarca todas las manifestaciones de la existencia:

Un aspecto importante de la resonancia mórfica es que estamos interconectados con otros miembros de un grupo social. Los grupos sociales también tienen campos mórficos, por ejemplo una parvada de aves, un cardúmen de peces o una colonia de hormigas. Los individuos dentro de un grupo social más grande y los mismos  grupos sociales más grandes tienen su propio campo mórfico, sus patrones de organización. Lo mismo aplica para los humanos.

Lo que haces, lo que dices y lo que piensas puede influir a otra persona por resonancia mórfica. Así que somos más responsables de nuestras acciones, palabras y pensamientos bajo este principio que lo seríamos de otra forma. No hay un filtro inmoral en la resonancia mórfica, lo que significa que debemos ser más cuidadosos de lo que estamos pensando si es que nos importa el efecto que tenemos en los demás.

Nuestros pensamientos, dentro de la teoría de Sheldrake, literalmente constituyen una medio ambiente que permea el planeta y pueden en cierta forma contaminarlo o depurarlo; podemos, con una idea o un descubrimiento, detonar toda una ola de creatividad.  

Si alguien aprende una nueva habilidad, dijamos el windsurfing, entonces entre más personas  lo aprenden, lo más fácil que esta actividad se vuelve para todos los demás debido a la resonancia mórfica. Por otro lado, si enseñas a ratas en Los Angeles un truco nuevo, entonces las ratas en todo el mundo deberían de aprender este truco más rápido debido a que el primer grupo de ratas ya lo aprendió. 

La teoría de Shelrdake resuena con la selección natural de la evolución que economiza procesos con una sorprendente eficiencia para seguir avanzando en su complejidad.  Es decir, que un miembro de una especie solo pueda aprender una conducta o generar una nueva mutación a través de la transmisión genética vertical sería una pérdida de tiempo. En cambio la transmisión de una nueva habilidad de manera horizonal, a distancia y difundida entre todos los miembros de una especie a través de la resonancia mórfica muestra una mayor eficiencia, tiene sentido evolutivo y posibilita la aceleración de un proceso de adaptación.

Queda al lector formar su propia opinión y decidir si la teoría de la resonancia mórfica le resuena o es una versión más del pensamiento new age, que sin fundamentos en la realidad busca explicar y espiritualizar el universo como proyección de sus propias creencias. Personalemente me parece que el modelo de Sheldrake --siendo solo un modelo, una imagen que hace la mente del universo-- es uno de los más coherentes que ha formulado el pensamiento contemporáneo para acercarse a entender la relación entre el hombre y la naturaleza, la mente y la materia,  Pero esto es sólo una opinión en base a la intuición y a la experiencia individual; quizás influida por que el modelo de Sheldrake resuena más con una concepción poética y espiritual del universo. Pero esto no debería de ser algo necesariamente desdeñable, ¿acaso no los físicos más reconocidos, incluyendo a Einstein, incluyeron la elegancia y la belleza de una teoría como una de las variables a considerarse dentro de la valía de una teoría científica? Siguiendo lo dicho por Sheldrake, de que las leyes físicas evolucionan, consideró que  posiblemente en este momento en la historia del pensamiento humano, la resonancia mórfica es una de las puntas de lanza para entender lo que nos sucede, uno de los modelos que mejor funcionan en un plano existencial --más allá del cánon científico-- para observarnos en el espejo permeable de memoria, y seguir evolucionando hacia un nuevo entendimiento, en sintonía con las leyes dinámicas del universo.

Citas de Rupert Sheldrake tomadas de Cross Road Times

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Top 10: científicos que terminaron en la cárcel

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/24/2012

Aunque la figura del científico es una de las más respetables en el imaginario colectivo, no pocos de ellos han caído tras las rejas acusados de delitos que van de la conspiración y el espionaje al fraude y el asesinato.

El estatus del científico es quizá uno de los más respetables de la sociedad moderna, uno que pasó del misterio y el asombro, el temor que despertaban personajes como los alquimistas o los antecesores de los médicos, a la atribución del prestigio que dan la sapiencia y la erudición.

Esto, sin embargo, no exime a los científicos de incurrir en faltas propias de la naturaleza humana, punibles además por la convención social y legal de la que forman parte.

Aquí un top 10 con los científicos que por algún motivo cayeron bajo la jurisdicción de alguna autoridad que terminó sancionándolos con cárcel.

 

  • 10. Stewart Nozette

Investigador al servicio de la NASA que pasó de la ciencia a la contabilidad, Stewart Nozette fue acusado de un millonario fraude y conspiración en perjuicio de la agencia. Nozette comenzó minando los fondos de la NASA para financiar una compañía de su propiedad, pero después, cuando un supuesto agente israelí le ofreció dinero a cambio de documentos clasificados, el hombre no dudó en acceder a pedido, sin contar que se trataba de un trampa tendida por el FBI, a cuya dependencia pertenecía realmente el falso espía.

Nozette cumple todavía los 13 años de prisión a los que fue sentenciado.

 

  • 9. Sir Francis Bacon

Uno de los nombres más reconocidos en la historia intelectual de Inglaterra, durante esa época en que filosofía y ciencia no estaban claramente diferenciadas, Sir Francis Bacon se vio involucrado en cierta época de su vida en problemas de solvencia que le impidieron cubrir sus deudas. A pesar de su elocuente defensa, sus acreedores lo llevaron a pasar una temporada en la Torre de Londres, la legendaria cárcel inglesa.

 

  • 8. Anna Freud

Anna Freud, la hija de Sigmund, fue arrestada luego de que su familia intentara salir de territorio nazi luego de que este régimen tildara al psicoanálisis de “ciencia judía”. Los nazis intentaron usar a Anna como rehén e impedir que los Freud fueran al exilio. Esa noche en prisión fue sin embargo contraproducente, pues al parecer un oficial nazi que admiraba el trabajo de Sigmund se apresuró a tramitar los salvoconductos que permitieran la salida de los vieneses.

 

  • 7. Santiago Ramón y Cajal

Pionero de la neurociencia y descubridor de la estructura neuronal como fundamento del cerebro, el español Santiago Ramón y Cajal tuvo una naturaleza bastante irreverente durante toda su vida, incómodo siempre con los imperativos que la sociedad impone a sus integrantes.

En sus años mozos Santiago construyó, a los 11 de edad, un cañón casero que probó en su natal Petilla de Aragón, Navarra, cuyas autoridades locales no dudaron en encerrar al precoz púber.

 

  • 6. Johann Conrad Dippel

Johann Conrad Dippel fue un científico de mediados del siglo XVII bastante sui generis, animado sobre todo por la búsqueda de la inmortalidad. Quiso transferir el alma de una persona a otra utilizando un embudo y una manguera. Igualmente destiló un “elixir de la vida” utilizando huesos y sangre animales que aunque no evitó la muerte física de nadie, al final sirvió como colorante textil que se comercializa hasta la fecha con el nombre de “Azul Prusia”.

El delito que mantuvo a Dippel en prisión fue profesar ideas religiosas que iban en contra del dogma y por las cuales fue considerado un hereje.

 

  • 5. Jack Kevorkian

Famoso en la historia de la medicina por su sobrenombre de “Doctor Muerte”, Jack Kevorkian deseó siempre capturar el rostro de la muerte, fotografiando a personas que se encontraban en el trance último esperando así obtener constancia de dicho instante.

La década de los 90 fue especialmente difícil para Kevorkian porque, primero, diseñó y construyó una “máquina del suicidio” que administraba automáticamente una fuerte dosis de químicos que provocaban la muerte del usuario, invento que le valió una corta temporada de encierro. Después, en 1998, Kevorkian mismo inyectó las drogas letales a uno de sus pacientes, cuyo consentimiento no obstó para que el médico fuera a la cárcel. En 1999 se le dictó una sentencia de 8 años en prisión por el delito de asesinato en segundo grado.

 

  • 4. Timothy Leary

Timothy Leary quizá sea uno de los científicos que más cárceles conocieron, con un total de 29. Este hábito le hizo compararse con Jesucristo y con Sócrates, en quienes vio una especie de hermanos de persecución.

Los cargos que se le imputaron casi siempre estuvieron relacionados con posesión de drogas y una insaciable compulsión a mostrar la faceta de ridículo en que descansa toda autoridad.

 

  • 3. Klaus Fuchs

El talento de Klaus Fuchs lo llevó a trabajar, siendo británico y de origen alemán, con el equipo estadounidense que desarrolló la bomba atómica, el Manhattan Project. Trabajó también como espía para la Unión Soviética, por lo cual fue juzgado y condenado a 14 años de cárcel.

 

  • 2. Richard Feynman

Partícipe también del Manhattan Project, Feynman tuvo un día un acceso de locura o de impaciencia al violar los casilleros del personal asistente del proyecto para obtener ciertos documentos que necesitaba en su investigación. El científico actuó de esta manera porque hacer la solicitud por la vía oficial —administrativa, burocrática— sería tedioso y demorado.

Igualmente en otra ocasión, obligado como estaba a registrar su salida y su entrada en la base militar donde laboraba, un día Feynman descubrió un agujero por donde podía colarse sin cumplir con este molesto trámite en el punto de revisión acordado. Un día, cuando las autoridades militares notaron la anomalía —se registraba la entrada de Feynman a la base, pero no su salida— lo quisieron arrestar, pero el físico solo les respondió que, en lugar de esto, debían arreglar el agujero.

 

  • 1. Galileo

El mítico, obstinado Galileo del “Eppur si muove”, no tuvo este único desplante de altanería con la autoridad eclesiástica, pues habiendo recibido permiso del Papa para escribir un diálogo en que comparara las teorías geocéntricas y heliocéntricas, Galileo cumplió el cometido, dando al personaje heliocentrista todos los buenos argumentos y al geocentrista los malos. A este último, por cierto, lo llamó “El Simplón” e incluso puso en sus diálogos declaraciones textuales del Papa.

El desplante le valió al científico italiano la pena de muerte, que fue sin embargo permutada gracias a sus influyentes amistades por un arresto domiciliario de por vida y otras penas como la quema de sus libros y la retractación pública de sus opiniones.

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